
Estrellas confabuladas
Dos de los actores favoritos de Hollywood, Mel Gibson y Julia Roberts, dialogan con La Nación acerca de "El complot", el film de Richard Donner que se estrenará el jueves en Buenos Aires.
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NUEVA YORK.- Mel Gibson y Julia Roberts parecen amigos de toda la vida. Lo demuestran a cada momento, sin disimulo, con gestos de complicidad, bromas mutuas y miradas socarronas que culminan siempre de la misma forma: él ensaya un gesto gracioso o un chiste para rematar la frase y ella lo celebra, entregando con generosidad una de las sonrisas más famosas y bellas de Hollywood.
Cuesta creer, ante semejante manifestación de cordialidad y buen humor, que esta pareja de superestrellas del cine se hayan encontrado delante de las cámaras sólo una vez, al servicio de una historia en la que no hay demasiado lugar para la diversión y sí, en cambio, para el gesto crispado o los tensos movimientos que prenuncian una trama de intriga y suspenso.
El actor de "Corazón valiente" y la actriz de "Mujer bonita" son los protagonistas de "El complot" ("Conspiracy theory"), que dirigió Richard Donner y que Warner Bros. estrenará entre nosotros el próximo jueves. En la ficción, ambos pertenecen a mundos diferentes, pero terminan unidos para hacer frente a una confabulación que amenaza la integridad física de ambos.
"En ese vínculo los dos descubren que hay algo más que una coincidencia para que sus vidas se crucen. A su manera, los dos personajes viven dependiendo de un pasado lleno de enigmas que necesitan resolver", señala Gibson. "Los dos viven solos, obsesionados por una idea fija, la de saber cómo fue realmente la verdad sobre sus respectivos pasados. En un momento se encuentran y sienten, por todo lo que les pasa, que de allí en adelante no podrán vivir el uno sin el otro", agrega Roberts. Los dos parecen muy cómodos complementándose en las respuestas, aunque no siempre se pondrán de acuerdo en sus opiniones.
Gibson encarna a un taxista paranoico que vive pendiente de toda clase de conspiraciones. En su casa guarda archivos con recortes de todo tipo: las acciones de la CIA, el asesinato de John Lennon, los vuelos de supuestas naves extraterrestres o las secuelas de Vietnam pueden dar lugar a las conexiones más inverosímiles.
Una de ellas lo lleva a cruzarse con una abogada del Departamento de Justicia (Roberts), que carga desde hace años con los interrogantes de una dudosa versión oficial sobre el asesinato de su padre, un intachable magistrado. ¿Otra supuesta conspiración? En la ficción, el improbable acercamiento entre ambos tiene lugar entre las luces de neón y las sombras de una Nueva York que, por la noche, revela más de un ominoso secreto. La realidad, aunque transcurre en las mismas calles de Manhattan, es bien diferente, porque las estrellas de "El complot" lucen tan bien dispuestas y agradables como el luminoso mediodía de un verano que está a punto de terminar.
Sobre todo Julia Roberts, que luce resplandeciente con un conjunto en distintos matices de marrón (a tono con sus bellos ojos), un peinado lleno de rizos y un fuerte y amplio tono rojizo en sus labios. A su lado, Gibson (saco gris, camisa y jeans negros) juega a cada momento con un cigarrillo sin encender entre sus dedos y se divierte al recordar cómo convenció a la actriz para que actuase en "El complot".
"Después de leer el guión me convencí de que no había nadie mejor que Julia para hacer el personaje. Ella es una actriz idónea, dúctil, disciplinada, y además tiene una dentadura perfecta (risas). Pero fue muy difícil convencerla, ya que no tenía muchas ganas de trabajar en el momento en que debíamos hacer el rodaje. Al final pudimos convencerla en una habitación de hotel. Junto a Donner y al productor Joel Silver, armamos un equipo de mucha capacidad persuasiva, pero ella se resistía y dudaba. Al final logré convencerla personalmente, hablándole con suavidad junto a una columna. Hasta que no dijera que sí no la íbamos a dejar salir", explica Gibson. "Me acosaron tanto _agrega Julia, sonriente_, que al final tuve que aceptar cuando Mel me miró a los ojos y me puso una de esas caras de la que sólo él es capaz. ¿Quién puede resistirse? Pero tenían todo preparado, a tal punto que en ese momento empezaron a sonar las trompetas de una banda de música. ºQué manera de festejar!" Julia se apresura a señalar que si bien ésta es la primera oportunidad que tienen de trabajar juntos, hubo en el pasado varios intentos para hacer coincidir los proyectos cinematográficos de ambos.
Todo parte de una mutua admiración, que lleva a ambos a dirigirse elogios recíprocos al por mayor. "En el set, Mel es muy correcto y formal, pero también puede ser la persona más divertida del mundo y un gran compañero. Su interpretación es tan segura y correcta que logra que mi trabajo sea mucho más tranquilo", dice Julia. La réplica de Mel es inmediata: "Ella es una actriz dúctil, idónea, disciplinada, y además tiene una dentadura perfecta" (risas).
A la hora de destacar alguna película de su partenaire en "El complot", Julia Roberts no duda en señalar dos films: "Gallipoli" y "El año que vivimos en peligro", ambos de Peter Weir. Gibson, en tanto, elogia sin retaceos la actuación de la actriz en "Mystic pizza"), una pequeña historia romántica que reveló el talento y el atractivo personal de Julia Roberts en 1988 y que se conoció en la Argentina como "Un pedazo de cielo".
Todas estas historias están lejos de la trama y del espíritu de "El complot", un thriller en el que salen a la luz sórdidas maniobras políticas. A la hora de construir su personaje en este film, Gibson no dudó en señalar que puso en juego algunos de los complots o teorías conspirativas que pasaron por la mente del actor en algún momento de su vida. "No es una actitud que adopté solamente en esta película, porque por lo general en cada personaje pongo en juego aspectos muy personales, que están presentes aunque el público no los perciba claramente. Al buscar coincidencias entre el papel y mi propia personalidad, llegué a la conclusión de que también soy un poco paranoico. Y esto no es raro, porque hay complots desde la época de los griegos y los romanos. Y en nuestra sociedad, que vive envuelta en tantos intereses, pienso en las conspiraciones como si fueran copos de nieve, que en un momento nos pueden llegar a tapar. Recuerdo hace muchos años el caso de un comerciante que hacía operaciones muy fuertes entre Australia, donde vivía, y China. Siempre me preguntaba por qué llevaba todo ese dinero hacia Pekín, hasta que me tocó pasar por esa ciudad y tomar contacto con ese hombre, sobre el que tenía las ideas más delirantes. Todo quedó desmentido", explica.
El actor, además, comprobó en carne propia los efectos de la paranoia ajena: "Hace diez años, por ejemplo, en Australia yo estaba muerto. Tuve que salir a aclarar esa situación y nunca supe de dónde había salido ese comentario. ¿Dónde empiezan los rumores y dónde las cosas comienzan a ser ciertas? Probablemente, Julia no esté de acuerdo con todo esto", se preguntó, mientras se apoyaba en el hombro de la actriz, como si fuera una risueña forma de pedir disculpas.
"Siempre estuve más allá"
"Mel tiene razón _se apura_, y no pienso igual que él. Yo siempre he sido igual, más allá de las etiquetas que te puedan poner por el hecho de ser famoso y trabajar en las producciones más costosas de Hollywood. Todo esto tiene que ver con el exterior y no con la personalidad de cada uno. Y, en mi caso, no hay tantas visiones conspirativas.
"Le doy un ejemplo, aunque no tiene que ver tanto con los complots, pero sí con la idea errónea que la gente se forma de uno: mucha gente dice que ahora estoy de regreso después de varios fracasos. Y ésa es una frase hecha. Yo siempre estuve allí, más allá de las recaudaciones de mis películas, y llegado el caso voy a tener como 25 regresos en toda mi carrera."
La actriz hace referencia al momento artístico de recuperación que vive actualmente en el cine y que coincide con su inminente cumpleaños número 30, el 28 de octubre. Después de algunas películas de escasa repercusión, como "I love trouble", "El secreto de Mary Reilly" y "Michael Collins", recuperó la consideración popular con la comedia "La boda de mi mejor amigo" ("My best friend´s wedding"), que llegará a la Argentina en los próximos meses, y con "El complot".
Julia Roberts y Mel Gibson están convencidos de que más temprano que tarde volverán a compartir los papeles estelares de otra superproducción de Hollywood. Cuando se les pregunta qué clase de film sería, Gibson arriesga fuerte: "Creo que una remake de "Casablanca" sería una excelente idea".
Ella no está de acuerdo, se apura a descartar la propuesta y prefiere cambiar de tema, señalando que más allá de títulos y proyectos, Mel "es como un hermano para cualquier chica". El actor hace el enésimo guiño, busca otra vez la mirada cómplice y dispara: "Yo nunca tendría una hermana como Julia".
Algo queda claro. El próximo film de Mel Gibson y Julia Roberts no puede ser otra cosa que una comedia.
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