
Evita hecha ópera
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El 21 de junio de 1978 se estrenó en Londres la ópera Evita , con música de Andrew Lloyd Webber y texto de Tim Rice.
Pudo ser un musical sobre Peter Pan, Juana de Arco e incluso Mata Hari, pero a Rice lo decidió un programa de radio que escuchó en la BBC sobre una mujer argentina que despertó (y despierta) pasiones. Weber no lo tenía tan claro porque, dijo, no quería meterse en "otra pieza acerca de un desconocido que se hace famoso a los 33 años y se muere". Años antes, ambos habían triunfado con el musical Jesucristo Superstar. Pero finalmente Weber se dejó convencer una vez que Rice volvió de un viaje por Buenos Aires y una fascinación acrecentada por la figura de Evita, tanto que bautizó Eva a su primera hija.
Puestos manos a la obra, alumbraron en 1976 un disco doble conceptual. Ante la buena recepción de la gente, decidieron llevarla a los escenarios. Para eso convocaron a un exitoso productor, Harold Price, que rápidamente aceptó porque "ninguna ópera que empieza con un funeral puede ser mala".
La historia cuenta en versión libre, muy libre según sus críticos negativos, desde el punto de vista de un personaje llamado Che, el derrotero de una mujer que no tiene escrúpulos en trepar a los círculos de poder, sin más talento que su ambición y belleza. También su relación con los hombres, desde el cantor Agustín Magaldi hasta el presidente Perón.
Además su deseo no cumplido de ser candidata a vicepresidenta y, por último, cómo empeora su salud, posterior muerte y emotiva despedida popular.
Cuando fue estrenada en el West End londinense la obra dividió a la crítica especializada, pero no al público. Se hicieron ahí casi 3000 representaciones, y un éxito similar la acompañó al Broadway neoyorquino. De su éxito mundial huelga hablar, acrecentada aún más por la película filmada en Buenos Aires por Alan Parker y protagonizada por Madonna.
Una de las canciones de la ópera, Don´t Cry For Me Argentina ( No llores por mí, Argentina ), es un clásico con múltiples versiones, entre las que destaca la de Karen Carpenter.




