
Evita volvió a la Casa Rosada
Alan Parker logró su propósito: filmar una escena clave de la película que tiene a Madonna como protagonista en el balcón de la Casa de Gobierno junto a 3000 extras que poblaron la Plaza de Mayo y con "No llores por mí Argentina" como fondo musical.
1 minuto de lectura'
"En el balcón de la Casa Rosada/No llores por mí Argentina. (Primera aparición en público de Eva y Perón... La multitud comienza a corear el nombre de Evita... Eva aparece majestuosa en el balcón...). Eva (canta): Será difícil de comprender/que a pesar de estar hoy aquí/soy del pueblo y jamás lo podré olvidar/debéis creerme/mis lujos son solamente un disfraz/un juego burgués nada más/las reglas del ceremonial. (" Evita" ópera rock de Webber y Rice)".
Supo existir otra vigilia con otra emoción en Plaza de Mayo también un sábado (pero de abril) hace nueve años. Fue por cierto muy distinta. Entonces el corolario de tan tensa espera fueron estas palabras: "¡Felices Pascuas! La casa está en orden".
Este sábado de marzo al filo de la medianoche las palabras musicales de Madonna en la piel de Eva Perón calmaron la vigilia de este modo: "No llores por mí Argentina/mi alma está contigo/Mi vida entera/te la dedico/más no te alejes/te necesito".
La escena reiterada cinco veces por Alan Parker es parte de su película "Evita". La labor de filmación comenzó a las 22 del sábado último y duró ocho horas.
La larga y paciente espera (el rodaje comenzó el 8 de febrero último) rindió sus frutos. En honor a la verdad hay que decirlo: la escena es bella y conmovedora.
Jonathan Pryce en camisa emula un gesto de Perón. Madonna con un vestido entallado color beige y el característico chignon de Evita se asoma al balcón y la multitud de extras ataviados a la usanza de los cuarenta estalla en vítores. Fue a las 23.30. La maravillosa magia del cine lo hizo posible.
La emocionante versión de Madonna corona un hecho tomado de nuestra historia modificado en el musical de Webber y Rice. Allí se fusionan el triunfo electoral de Juan Domingo Perón en 1946 y el renunciamiento de Eva Perón ocurrido en el edificio del Ministerio de Obras Públicas.
A las 17 largas filas de personas comenzaron a ocupar la vereda del Ministerio de Economía desde Balcarce y Alsina. Por 32 pesos y hasta las 6 de la madrugada cargaron pancartas banderas y gritaron: "¡Perón Perón! ¡Evita! ¡Evita!".
Por los altoparlantes instalados en Plaza de Mayo ante más de 3000 personas (entre los extras del film y los ciudadanos que se acercaron detrás de las vallas por el lado del Cabildo) se oyó parte de la estupenda banda sonora de la película.
Alex Ritchie -jefe de prensa de Parker- y su equipo facilitaron el ingreso de periodistas reporteros gráficos y camarógrafos ubicados en una suerte de "corralito" sobre dos semirremolques a metros de la esquina de Balcarce e Hipólito Yrigoyen. Hubo muchos medios extranjeros.
El histórico balcón utilizado por Eva Perón sobre el ala izquierda de la Casa Rosada fue adornado con un paño de terciopelo rojo con laureles bordados y dos grandes escudos dorados: el argentino y el justicialista.
Las banderas flameantes en la plaza decían: "La nueva Argentina" "Partido Laborista" "Unión Personal de Frigoríficos Carnes y afines" "Viva la patria con Perón" "Perón" y "Evita nuestra esperanza".
Realidad y ficción
A las 21.30 con la doble de luces de Madonna el director comenzó las pruebas de cámara. Casi 2500 extras fueron entrando en tandas en forma ordenada. Ocuparon el espacio sobre la calle Balcarce. En el poco poblado balcón se ubicaron Juan Perón Evita y un par de militares políticos y eclesiásticos. La familia Duarte aguardaba en la antesala donde anoche comenzó el rodaje de contraplanos de Eva Perón y de la multitud en la plaza.
"A mí no me conmovió porque hubiera querido ver a una actriz argentina en el balcón" opinó un muchacho trajeado en forma antigua uno de los tantos extras contratados por la producción. Una señora mayor emocionada resumió su sentimiento de un modo diferente: "Fue mágico. Algo así como traer el pasado al presente".
Allí está el nudo del asunto. En un sitio histórico un director de carne y hueso con reflectores de teatro y una cámara de cine vivifica para el celuloide a una figura histórica en el cuerpo y el alma de una cantante pop.




