
Exploradora de la canción popular
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Verónica Condomí es una de nuestras más atrevidas y exquisitas cantantes. Sus cuerdas vocales -que no se ufanan por mostrarse como "la gran voz" (¿de qué vale una gran voz?)- incursionaron siempre por territorios inexplorados de la canción popular, atravesando el espectro que va desde la copla ancestral hasta los atrevimientos vanguardistas.
No obstante sus intervenciones magistrales en dúo con Liliana Vitale, y su participación protagónica en el antológico grupo MPA (Música Popular Argentina), fundado por el Chango Farías Gómez, Verónica no es -como suele ocurrir casi siempre con artistas no mediáticos, pero de enorme talento- una fabricante anual de discos explosivos y rabiosamente exitosos. Apenas si logró editar un solo disco, "Cielo arriba", presentado hace un año junto a su nuevo trío.
Otra vez parece confirmarse aquella frase lapidaria de Oscar López Ruiz: el éxito es inversamente proporcional al talento.
Lo cierto es que el Verónica Condomí trío (así prefiere que se lo nombre), que integra ella en guitarra, charango, bombo y canto; Ernesto Snajer en guitarra y Facundo Guevara en percusión, se presentará mañana, a las 21.30, en el teatro Ateneo (Paraguay 918).
"Será -afirma Verónica- un modo de cerrar el ciclo de "Cielo arriba", una edición independiente de noviembre del año pasado, que seguimos mostrando aquí y en casi todo el país. Al mismo tiempo será una despedida del año musical, y una presentación de nuevas canciones que integrarán el próximo disco, que iremos produciendo en el verano que viene."
- "Cielo arriba" fue un mosaico .
-Allí incluimos "Zamba de Lozano", "Chacarera de las piedras", dos temas de mi papá, Miguel, un tema mío ("Dejala soñar"), una canción de Jacinto Piedra, "Te voy a contar un sueño"... Tuvo una muy buena acogida en todos lados. Este fue un buen año.
- Verónica, ¿seguís con tu empecinamiento de exhumar obras?
-Así es. Estoy ávida de conocer cosas nuevas. Quiero rescatar cosas importantes de nuestra memoria, entre las cuales están temas indígenas nuestros y de América latina. Es un mapa muy abierto, donde hay creaciones fundamentales de nuestro patrimonio cultural que llevamos como en una mochila. Nosotros los recreamos, les damos nuevos matices y el sonido de hoy. Esto también lo haremos, con renovadas energías, en el segundo disco. Allí incluiremos un par de temas míos, uno de Violeta Parra ("El rin del angelito"), de quien siempre quise cantar algo; un son mexicano (una obra bonita y extraña). Tal vez me anime con "Piedra y camino", de Yupanqui; quizá con "Ki-chororo", de Aníbal Zampayo; algo de Remo Pignoni, o "Zamba de mi esperanza", que a pesar de lo trillada, contiene mucha poesía en su letra.
- El concierto, entonces, abarcará un amplio repertorio.
-Empezaremos improvisando libremente. Haremos temas míos (una zamba, un huayno, unas coplas con caja), temas grabados y nuevos. Como dije, cerramos un círculo y abrimos otro. También contaremos con dos invitados: mi hermano Miguel, en violín, y Jorge, director de la murga Resaca del Carnaval. En el recital iremos alternando los tres, en varias combinaciones. Pero lo fundamental es el trío.
El guitarrista Ernesto Snajer forma parte del quinteto de Lito Vitale y piensan presentar un nuevo disco a fin de año. Por su parte, Facundo Guevara es integrante de los grupos de Pedro Aznar y Liliana Herrero.
Verónica se despide, no sin dejar sentado que, además de exhumar esa música escondida, o canciones de Yupanqui o Leguizamón, siente en su memoria afectiva la necesidad de cantar canciones de Ginastera o Guastavino. Y de Guastavino no solamente las más conocidas (las deliciosas "Se equivocó la paloma", "La rosa y el sauce"), sino alguna de aquellas incluidas en el ciclo "Flores argentinas", con bellas poesías de León Benarós.




