Fines de semana a toda orquesta
El Sonido de los Durmientes, Todopoderoso y la Orquesta Errante
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Hasta fin de mes la cartelera porteña ofrecerá espectáculos con familias numerosas de músicos. Son bandas y orquestas que no tienen en común los estilos que interpretan (se pueden encontrar los más variados géneros), sino la manera colectiva de interpretarla.
Por orden de aparición, la banda de bronces y percusión Todopoderoso Popular Marcial es la primera, con un concierto que dará esta noche, a las 22, en el Club Matienzo, de Pringles 1249. Con Luciano Choque Ramos al frente, y autodefinida como una fanfarria tropipunk de 21 integrantes, la agrupación echa mano a toda música que tenga un sustancioso componente rítmico y bailable. Quizá por eso matiza cumbias colombianas con villeras, música andina y alguna danza de zapateo resignificada.
Todopoderoso tiene un flamante disco que se llama Alborada en el derrumbe. Trae títulos como "Reguetónica", "Porro magangueleño", Tinku cohete" y "Qué linda flor", entre otras que conforman una gran pachanga brass de 31 minutos. Como yapa trae una versión rebautizada y con pulso de cumbia de "Fitsful of Steel", de Rage Against the Machine.
Pasado mañana, a las 17, en el Auditorio Borges de la Biblioteca Nacional, Agüero, 2502, El Sonido de los Durmientes estrenará su segundo disco, Danza entre todos. La orquesta de cámara que encabeza el guitarrista Gabriel Lombardo interpreta la música escrita por este director y compositor. Esta nueva producción es una vuelta de tuerca al muy buen trabajo que venía realizando con una interesantísima paleta de instrumentos de orquesta (maderas, percusión y arcos) más aerófonos andinos y guitarra.
Por último, la Orquesta Errante. Luego de su paso por el ciclo Jazzología, a fin de mes presentará su primer disco (el 30, en Bebop Club, Moreno 364) con la dirección y las composiciones de Valentín Reiners. La orquesta Errante es una big band de jazz integrada por músicos de distintas partes del país que, por diferentes motivos, recalaron en Buenos Aires. Los errantes tienen tanta potencia como matices, el color de una big band, pero con un sonido local que merece ser escuchado.





