Green Book sueña con el Oscar a pesar de las controversias

Una narración que reivindica las diferencias y el contraste
Una narración que reivindica las diferencias y el contraste Fuente: LA NACION
Tras varios cuestionamientos por dichos de sus protagonistas, el film protagonizado por Viggo Mortensen respalda sus chances en el premio que le dieron los productores
Marcelo Stiletano
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14 de febrero de 2019  

Es Roma o Green Book. La próxima ganadora del Oscar a la mejor película no saldrá de allí. Lo afirman la mayoría de los especialistas en anticiparse al esperado veredicto de la Academia de Hollywood, que este año se revelará dentro de muy pocos días, el domingo 24. Y lo sugieren también algunas señales claves que fueron apareciendo en las últimas semanas, desde el reparto de premios con valor estratégico hasta el complejo sistema de votación que consagra a la máxima triunfadora del Oscar.

A partir de hoy tendremos una idea más precisa de todo lo que se está jugando en Hollywood con el estreno en los cines argentinos de Green Book: una amistad sin fronteras, la última de las 10 nominadas al Oscar como mejor película que nos faltaba conocer. La historia real del improbable encuentro entre un prejuicioso chofer ítaloamericano (Viggo Mortensen) y un refinado pianista afroamericano (Mahershala Ali) en tiempos de segregación racial en Estados Unidos.

Green Book acumula un total de cinco nominaciones: película, actor protagónico (Mortensen), actor de reparto (Mahershala Ali), guion original y edición. Al margen de las candidaturas quedó su director, Peter Farrelly, pese a que ganó el Globo de Oro.

Este traspié tuvo una gran compensación poco después, cuando la poderosa asociación que agrupa a los productores de Hollywood la reconoció como la mejor película del año. Sobre todo porque de las 29 ocasiones en que se entregó el premio del Producers Guild of America, 20 de ellas anticiparon el Oscar a la mejor película. Este reconocimiento es el que principalmente sostiene las chances de Green Book de disputarle a Roma su condición actual de favorita, sobre todo después de que la película de Alfonso Cuarón se llevó el último domingo el Bafta, equivalente británico del Oscar.

En Londres también acaba de ser consagrado mejor actor de reparto Mahershala Ali, quien ya había recibido en esa misma categoría el Globo de Oro, el premio de los actores de Hollywood (el Screen Actors Guild) y el de varias asociaciones de críticos de Estados Unidos. A partir de semejante consenso ya son muy pocos los que dudan de un nuevo triunfo de Ali en el Oscar. Es casi un hecho que el actual protagonista de True detective volverá a recibir el domingo 24 el Oscar como mejor actor de reparto, dos años después de haber ganado el mismo galardón por su extraordinaria labor en Luz de luna.

Controversias en serie

La casi certeza del Oscar para Ali convive con la incógnita respecto de las chances de Green Book para ganar como mejor película. Asomó como la candidata más temprana en el mismo comienzo de la actual temporada de premios cuando se llevó en el Festival de Toronto el galardón del público, otro indicador bastante aproximado a lo que ocurre luego con el Oscar. Pero en los primeros tramos de ese largo y escarpado camino tuvo que sobrellevar más de una controversia.

La primera ocurrió en noviembre, cuando Mortensen fue completa e injustamente malinterpretado al pronunciar una palabra ofensiva para los afroamericanos en un contexto en el que justamente destacaba su eliminación. "Por ejemplo, ya nadie dice la palabra nigger", señaló durante un encuentro dedicado a la película que organizó el American Film Institute. La sola mención del término irritó a tal punto que Mortensen debió pedirle disculpas públicas a Ali, explicar el motivo por el que usó esa palabra y prometer que jamás la repetirá. El debate llamó la atención fuera de Estados Unidos porque Mortensen es de los contados astros de Hollywood que se comprometen sin condicionamientos con todas las causas progresistas.

Más tarde, en enero, pocos días después de los Globo de Oro y cuando Green Book se afirmaba como aspirante de peso en la temporada de premios, uno de los guionistas de la película, Nick Vallelonga, también tuvo que pedir disculpas. En este caso porque volvió a ver la luz un tuit de 2015 con su firma en el que apoya a Donald Trump por haber dicho que los musulmanes de Nueva Jersey festejaron la caída de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. "Pasé toda mi vida tratando de dar a conocer esta historia de superación de diferencias y encuentro de un camino en común en la pantalla", se justificó Vallelonga. Lo hizo en especial con Ali, que profesa la fe islámica.

Y como si todo esto fuera poco, una tercera polémica involucró al director Peter Farrelly, cuestionado desde que en internet se "rescató" un texto de 1998 en el que se jactaba de supuestos dichos y actos exhibicionistas. Eran tiempos en que Farrelly, junto a su hermano Bobby, hacía comedias procaces como Loco por Mary.

Hoy, lejos de aquellas correrías, Farrelly apuesta en la película a la corrección política y la reivindicación de las diferencias. Y en el tramo final de la carrera por el Oscar confía en los resultados del complejo sistema de votación preferencial impuesto por la Academia, en el que cada voto tiene su peso y se van descartando en sucesivas instancias las películas menos votadas hasta consagrar a la primera que alcance el 50,1% de los sufragios. En todos los pronósticos, solo Green Book puede disputarle a Roma un triunfo que ya muchos imaginan en manos mexicanas.

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