
Grinbank, el fantasma del Opera
Los musicales de Broadway se sumarían en el futuro a la rica trayectoria de la prestigiosa sala
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Hace meses que el empresario de la Rock and Pop, Daniel Grinbank, viene rumiando la idea de traer la comedia musical "La bella y la bestia" a Buenos Aires. Pero su objetivo es más ambicioso: instalar el musical en un escenario porteño. Pero para eso necesita un teatro que tenga todas las características para sostener un espectáculo de este género.
En declaraciones a La Nación , Grinbank había declarado la necesidad de comprar un teatro o, en su defecto, construirlo: "Para los espectáculos de Disney, si no le das una continuidad, a ningún empresario de sala le justifica hacerlo, porque es una inversión muy grande".
Buenos Aires cuenta con salas importantes. Entre ellas, hay una a la que el empresario le puso el ojo: el Opera.
Comenzaron las negociaciones, con una cifra cercana a los siete millones de dólares. Grinbank anticipó que todavía no se habían cerrado las negociaciones.
En este momento, una firma de arquitectos está evaluando el costo de las reformas que habría que realizar en la tradicional sala de la calle Corrientes.
La compra dependerá de la evaluación para ver si se justifica la inversión o se amerita la construcción de una nueva sala.
El productor, en estos momentos, se encuentra de viaje en el exterior y se espera que a su regreso ya esté definida la compra.
Hombre de Disney
Como se sabe, el empresario que traerá a U2 posee los derechos de Disney en América latina y en algunos países europeos. También está en conversaciones con la empresa Camera Makintosh, que es la que tiene "Los miserables", "Miss Saigon" y "El fantasma de la ópera", para también traerlas a Buenos Aires.
"La bella y la bestia" se está representando con mucho éxito en México y la idea es presentarla en escenarios porteños con la misma modalidad empleada en el país azteca: traer al director, al coreógrafo, al vestuarista de la versión norteamericana, y realizarla en castellano con actores argentinos.
La idea es establecer a Buenos Aires como base de operaciones para los turistas del extranjero. "No hay mercado en el interior de la Argentina, ni en Montevideo o Asunción. Tampoco en el Perú o Ecuador. Chile podría llegar a ser, porque ya tenemos una operación. La idea es generar un movimiento para que los turistas sudamericanos vengan a ver las comedias musicales a Buenos Aires."
El Opera, que cumplió 60 años de existencia, pertenece a la familia Lococo, cuenta con una capacidad para 2600 espectadores, cuarenta camarines, un microcine, un escenario con 13 metros de profundidad y una parrilla de luces equipada desde su origen con lo mejor.
El Opera comienza una nueva historia
Casi con seguridad, de adquirirlo Daniel Grinbank, la comunidad teatral celebrará la compra porque es una forma de preservar una sala teatral, prestigiosa, que caracteriza a la avenida Corrientes.
La gran estructura que contempla la actividad teatral, musical y cinematográfica fue un modelo en su época, y aún, cuando ahora la actividad cinematográfica está totalmente dejada de lado, brilla con los nombres de los músicos y cantantes que hoy en día siguen convocando al público.
Los dueños, la familia Lococo, decidieron no exhibir películas, ya que el recinto con capacidad para 2600 espectadores en los últimos años era imposible de sostener sólo con la exhibición de las películas.
Esta no es una simple historia, ya que en los cimientos de esta sala porteña, todavía laten los cimientos de antiguos teatros.
Hace tiempo y a lo lejos
En 1935, la piqueta se ensañaba con la entonces calle Corrientes y sus adyacencias. Eran tiempos de fiebre renovadora edilicia: la transformación de la calle Corrientes en avenida, la apertura de la Nueve de Julio. Eran demoliciones, pero para construir. El presidente Agustín P. Justo, y el intendente Mariano de Vedia y Mitre vivían inaugurando y colocando cintas simbólicas.
Uno de los mayores sucesos fue la inaguración del cine-teatro Opera, el tercero que ocupaba el predio de Corrientes 860.
El primero, inaugurado el 25 de Mayo de 1872, con la ópera "Il trovatore", de Verdi El segundo, tras un incendio, fue una remodelación que se hizo en 1929, construyendo la sala en forma de herradura como los teatro líricos. La última representación en este teatro estuvo a cargo de Florencio Parravicini y Mecha Ortiz.
Clemente Lococo, ya propietario de varias salas de cine, fue tentado para comprar el cine Opera, que ocupaba un terreno de 30 por 60 metros. Después de conseguir varios asociados, entre los que se contaban el escribano Oscar Carbone, y miembros de las firmas Badaracco y Bardem y de la Franco Inglesa.
La intención del flamante propietario Clemente Lococo fue construir uno nuevo y, de todos los proyectos, seleccionó al presentado por el arquitecto belga Alberto Bourdón. El costo del nuevo edificio construido en 1935 fue de un millón de pesos.
Se conservan los antiguos espejos biselados que decoraban los camarines, los paneles venecianos. En cambio, la araña principal se encuentra en la basílica de Luján, los candelabros de 25 luces de la entrada en la porteña iglesia del Carmen.
Al nuevo edificio, inaugurado en 1936, se lo había dotado de calefacción y aire acondicionado, una sala de juegos para niños, cuyos padres presenciaban el espectáculo, es decir, adelantos y experiencias que en aquel momento superaban los medios conocidos en esta industria. Fue concebida para cinematógrao, ballet, conciertos, teatro y comedias musicales.
Una nueva etapa
El Opera se inauguró el 7 de agosto de 1936 con la película "El ensueño del Mississippi", curiosamente una versión cinematográfica del musical "Show Boat".
A partir de allí, se presentaron grandes espectáculos de la escena mundial como el Follies Bergere y el Lido de París, Tamara Toumanova, el Bolshoi de Moscú, el Berliner, el marqués de Cuevas, el maestro Toscanini, Sarah Bernhardt. En el aspecto musical, subieron a su escenario Marian Anderson, Beniamino Gigli, Ruggiero Ricci, Sammy Davis, Ray Anthony, Los Plateros.
Pero también en cine deslumbraba por los estrenos: "Tiempos modernos", "El prisionero de Zenda", "Cumbres borrascosas", "Casablanca", "Al este del paraíso", "Lo que el viento se llevó".
De concretarse la venta, la sala permanecerá cerrada en los meses de verano para las refacciones.
Probablemente , "Alta suciedad", el nuevo espectáculo de Andrés Calamaro, será el último que ofrezca la sala en esta etapa.
Nuevos tiempos de renovación esperan a la marquesina que brillará con la comedia musical .

