
Historias de entrecasa
Entrevista con la directora y las actrices de este film rodado en blanco y negro
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Nosotras sin mamá, ópera prima de Eugenia Sueiro, que se estrenó anteayer, cuenta la historia de tres hermanas (Teresa, Amanda y Ema, interpretadas respectivamente por Eugenia Guerty, Vanesa Weinberg y Nora Zinski), que se reencuentran en la casa de la infancia tras la muerte de su madre. Al quedar encerradas allí accidentalmente, surgen situaciones dramáticas que ponen al descubierto las sinuosidades de los vínculos familiares. Completan el elenco César Bordón (interpreta a un agente inmobiliario encargado de cotizar la casa materna), Angelo Rizzi y la voz en off de Pacho Guerty.
DE MUJERES, POR MUJERES
La película, que se exhibió por primera vez en el 26° Festival de Mar del Plata, en noviembre último, tiene una marcada presencia femenina delante y detrás de cámara. En el film solo aparece un hombre y apenas si se hace referencia a otros o se escuchan voces masculinas en conversaciones telefónicas. Para Sueiro es sólo una elección artística. "Me llevo muy bien con los hombres, y no tengo ningún discurso feminista ni me interesa que la película lo tenga –señala la realizadora–. De hecho, contrariamente a la ausencia en imagen de los varones, éstos cumplen en la película roles muy importantes narrativamente. Por ejemplo, el vendedor inmobiliario que va a cotizar la casa donde están las hermanas. La verdad, no lo pensé. Sí busqué trabajar con gente con la que yo tenía mucha confianza, y daba la casualidad de que la mayoría eran mujeres".
Ellas sostienen el desarrollo de esta comedia dramática, exhibiendo las variadas formas que asumen las relaciones afectivas dentro de una familia. "Ema es hermética –sostiene Nora Zinski–. Se vincula con el mundo y con sus hermanas a través de lo sensorial. Mantiene distancia en este vínculo familiar y no devela mucho de sus circunstancias. Es más, sus hermanas tejen conjeturas en relación a cómo es su vida. Alguna vez partió, decidió irse lejos del ámbito familiar, y se construyó una suerte de coraza que ya es parte de su personalidad, y desde ahí es que se relaciona. Tiene cierto poder económico, y en ese aspecto, se nota que está mejor que sus hermanas".
"Amanda parece que no tuviera la capacidad de reflexionar. –define Vanesa Weinberg–. Y pide, todo. «Dame plata»; «Dame un cigarrillo»; «Yo necesito y merezco que me den»; «Me tienen que dar», es casi una exigencia, no un pedido. Me parece que es fácil de reconocer, en cualquier familia hay una persona que es la «necesitada», la que se coloca en ese rol y no puede salir de él. También tiene una cosa simplista, como que la vida es encontrar un hombre, tener un hijo, ir para adelante con eso. Y no puede hacerse cargo de sus conflictos."
"Teresa es la más chica, es la que se quedó en la casa y es la que más necesita la figura de una madre –describe Sueiro, refiriéndose al personaje de Eugenia Guerty–. Hace su pequeña venganza y ve cómo estar un rato más con las hermanas a través de lo lúdico o del juego. Como personaje se maneja mucho con la infancia: no quiere el lugar de la mujer madura, embarazada".
En blanco y negro
Sueiro eligió el blanco y negro para rodar (en apenas tres semanas y media) esta película con protagonistas encerradas, pero no hermética; dramática, pero nunca al extremo de lo trágico: "Me servía mucho concentrar la mirada. Y como la película es tan sutil, me pareció que no había que desconcentrarse con otros colores, sino que había que estar mirando todo el tiempo a las tres hermanas, con lo que hacían, decían o callaban. La película no tenía que tener nada ornamental. Como esa máxima que dice «menos es más». A mí me encanta la expresión en la economía de recursos". La directora cuenta que hasta llegar a la versión final de Nosotras sin mamá, "hubo unas cien versiones diferentes del guión", que comenzó a elaborar en 2004. Pero también dice que si bien cambiaron muchas cosas, una permaneció inalterable: el humor (que impregna varios momentos del film). "Es muy placentero hacer reír para romper situaciones dramáticas. Al espectador le podés mostrar cosas terribles, pero nunca nada llega al tope, porque lo hacés desde el humor", concluye la realizadora.
El largo camino del primer film
Si bien es la primera experiencia de Eugenia Sueiro como realizadora, hace más de una década que trabaja en cine. Desde la dirección de arte, colaboró con cineastas como Sergio Renán ( Tres de corazones ), Alejandro Agresti ( Un mundo menos peor ), Walter Salles ( Diarios de motocicleta ), Daniel Burman ( El abrazo partido y Derecho de familia ) y Lucrecia Martel ( La mujer sin cabeza ), entre otros destacados profesionales.
En Nosotras sin mamá también se hizo cargo del arte del film. "No podía delegar ese rol porque para mí era lo mismo pensar el arte que pensar la película. ¡Venía todo junto! Trabajé, además, con la misma gente con la que lo hago siempre en la dirección de arte, y me conocen mucho. Lo que busqué en este caso no fue enfatizar el hecho estético, sino ayudar a contar las emociones de los personajes", define Sueiro, quien además es guionista del film.





