Ir al cine con mamá
Muchos les debemos a nuestras madres el amor por el cine. No es una cuestión de herencia, sino de educación. Desde llevarnos a funciones de películas de Disney llenas de niños alborotados hasta dejarnos ver Secretaria ejecutiva en VHS aunque aún no tuviéramos los 13 años requeridos por el ente de calificación, las madres que aman el cine nos educaron para que nosotros también lo hagamos.
Al llegar a la adultez les debemos a nuestras madres varias invitaciones al cine. Cuando se estrena una película como Ricki and the Flash: Entre la fama y la familiahay que aprovechar la oportunidad y armar un programa cine+té con mamá.
Antes que nada, la nueva película de Jonathan Demme tiene como protagonista a Meryl Streep, la actriz preferida de las madres de todo el mundo (seguro que en algún lado hay una encuesta que le da validez a esta afirmación). Meryl la rompe como siempre, transmitiéndonos millones de sentimientos y pensamientos en una serie de pequeños gestos perfectos. Para colmo, acá interpreta a una rockera y se luce cantando temas de Bruce Springsteen, Lady Gaga, Tom Petty, Pink y los Rolling Stones. Y encima se da el lujo de actuar con su propia hija, Mamie Gummer, que muestra tener su propio talento.
Pero, sobre todo, Ricki and the Flash se trata sobre madres e hijos, las dificultades que puede haber entre ellos y ese amor a prueba de todo. Así que si al final, a mamá no le gusta la película, no hay que preocuparse: seguro que nos va seguir queriendo igual.




