
Javiera Mena, una amazona del nuevo electropop que llega desde Chile
La artista trasandina, ícono gay y referente de un nuevo movimiento electrónico, presenta hoy su disco Otra era, en el ciclo Martes Indiegentes de Niceto
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Así como la aparición de Violeta Parra anunció el nacimiento de la nueva canción chilena y los aires socialistas que llegarían tiempo después con el gobierno de Salvador Allende, y Los Prisioneros emergieron a fines de los ochenta como un grito pop y rebelde que acompañaría la decadencia dictatorial de Pinochet, la generación musical a la que pertenece Javiera Mena está embanderada en la educación gratuita, la falta de prejuicios musicales para llegar a las masas y la cuestión de género. "Quiero que tengamos la libertad de decir quiénes somos, de no tener un doble discurso. Por eso, desde que partí de mi primera entrevista me preguntaron si tenía novio y yo dije: «No, tengo novia». Tenía ganas de naturalizar esto. La elección sexual de las mujeres estaba muy escondida en mi país. Al día de hoy se me considera una abanderada de la diversidad y el poder de las mujeres, pero fue sin querer."
Su último disco, Otra era (que presentará esta noche en el ciclo Martes Indiegentes de Niceto Club, N. Vega 5510), muestra la fuerza sonora y el desprejuicio de esta artista que se posicionó con su electropop en un lugar de privilegio dentro del poderoso bloque que integran Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y su colega trasandina Camila Moreno. "Somos muchas más que antes, pero los hombres siguen siendo mayoría. Quiero que haya más exposición de las mujeres como mentes creadoras. A mi trabajo se le empezó a dar validez después de muchos años", dice la compositora.
En la última edición del Festival Viña del Mar, se metió en el bolsillo al mismo público que hizo llorar a estrellas del mainstream. Allí estaba la nueva reina indie del electropop transandino, que había roto los modelos conservadores contando con naturalidad su noviazgo con una chica a los 21 años. Allí estaba la chica que había confesado su utilización de LSD, frente a uno de los públicos más difíciles. El pulso bailable de su último disco (el tercero de su historia solista) reblandeció el corazón del "monstruo". "Ése fue un signo de popularidad -explica ahora Javiera-. Nunca había estado en ese escenario. Me sentí muy contenta porque los premios Gaviota de Mar vinieron de un lado que no está tan explorado en Viña, como el de la música indie."
Su primer disco, Esquemas juveniles (2006), con hits como "Al siguiente nivel", sería la punta del iceberg de un movimiento de electropop chileno heredero de Los Prisioneros con otros nombres como Astro y Gepe. "Ésta es una generación de músicos que se nutre de muchos estilos y quiere generar una cosa fresca con influencias nacionales y de afuera. Es como que queremos agarrar de todo y sonar locales. No queremos ser una copia de lo anglo o lo gringo", se define.
-¿Dónde está tu rasgo local?
-Mis melodías tienen una cosa muy folklórica si son tocadas sólo con guitarra y voz. Lo que pasa es que a mí me gustan los sintetizadores y la pista de baile, pero mi ADN viene de ahí.
¿Violeta Parra está entre tus influencias?
-Creo que su mente era para el 2050. Fue muy libre y superior a todo lo que he conocido. La ningunearon en nuestro país y después de la muerte empezó a crecer, crecer y crecer. Todos los días hay que hablar de ella. Todos los días hay que escucharla. Todos los días hay que celebrar a Violeta.
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