En boca de los testigos, así se vivió la vuelta a escena de la banda de Villa Celina.
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Un año, seis meses y algunos días después de Cromañón (y luego de los frustrados intentos por volver en Córdoba, Tucumán y, al cierre de esta edición, Arroyo Seco, Santa Fe), los seis Callejeros –invitados por Jóvenes Pordioseros– volvieron a pisar un escenario. Ocurrió el jueves 6 de julio en El Teatro de Flores, y aunque tocaron apenas dos canciones ("Prohibido" e "Imposible"), sólo diez minutos, las consecuencias y reacciones fueron múltiples.
Padres de víctimas agolpados, chicos llorando (de emoción y recuerdos) en el cordón de la vereda... Adentro, el público se partió en dos; el sonidista les cortó el chorro en el segundo tema (trascendió que iban a tocar cuatro) y, antes de que los músicos dejaran el escenario, encargados de El Teatro y el representante de los Pordioseros, Christian Nicolini, se agarraron a piñas. Nicolini fue atendido en la guardia del Piñero.
Las partes dieron sus versiones en comunicados (ver rollingstoneLA.com.ar). Jóvenes se fue de gira por el interior y El Teatro siguió con su cartelera. La gente, sin embargo, lo vivió como un hecho histórico (lo fue). Acá, algunos testimonios para entender qué pasó y qué se sintió ahí adentro.
Alejandro Nenkies, 20 años, Capital. "Cuando llegué, me lo crucé a Lolo [Lorenzo Bussi, seguridad de Callejeros, procesado] y me dijo: «No te preocupes. En la vida, todo vuelve». En ese momento, se apagaron las luces y todo quedó a oscuras. De pronto, el Pato [Fontanet] estaba ahí, arriba del escenario. Fue como un sueño. Yo organicé la Movida Solidaria de Callejeros en los Cemento del 2003… y ese jueves en El Teatro sentí que estaba de nuevo en Cemento. Me retrotrajo dos años. A mi lado, había 200 pibes llamando por celu… Yo estaba con un amigo (los dos estuvimos en Cromañón) y, a él, verlos de nuevo le pegó re mal… se fue a llorar al cordón de la vereda sin entender por qué lloraba. Para mí fueron casi dos años de espera para vivir los diez minutos más impresionantes de mi vida. Después hablé con Pato y me dijo: «Mirá, no me devolvieron la felicidad como dicen los diarios. Pero sentimos que estábamos ejerciendo nuestro derecho de expresarnos». Porque, al fin y al cabo, fueron a tocar de prepo. Y valió la pena estar ahí para acompañarlos."
Esteban Trisi, 21 años, Hurlingham. "Antes de entrar, vi que en el bar de enfrente estaba Maxi [Djerfy], el violero de Callejeros. A mí y a mis amigos nos llamó la atención, pero no nos imaginábamos nada. Cuando Toti [de Jóvenes] los presentó fue algo muy fuerte. Yo no estaba muy de acuerdo. Se me vinieron imágenes a la cabeza de los amigos que perdí aquella noche, me pegó mal… Después hablé con los chicos [de JP] y ellos estaban contentos por darle la oportunidad a Callejeros de volver a tocar, pero tenían bronca por cómo terminó todo…"
Paula Torcivia, 17 años, Olivos. "Fue algo increíble que nunca voy a olvidar. Cuando Pato salió y dijo: «Buenas noches, queríamos que esto fuera de otra manera pero la censura funciona así», se descontroló todo. Estar viendo eso era una mezcla de emociones. Lo que sentí ahí y en ese momento, creo que sólo se va a volver a repetir cuando los vea otra vez… Agradezco a Jóvenes por darnos la oportunidad de volver a sentir la fiesta callejera. Como si hubiéramos vuelto el tiempo atrás, a cuando Callejeros era un grupo más de barrio y nada había pasado. Al salir de El Teatro, todavía nos preguntábamos si era verdad que habían tocado."





