
Me compararon con Bebel Gilberto.
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“Relleno espacios musicales con letras y sentido, haciendo que esas palabras se apoderen de un lugar en la melodía”.
Juana Molina puede sonar en susurros como un cruce entre Björk y Bebel Gilberto, pero hay algo que no deja que se parezca a ellas ni a otra: su sencilla pero apabullante capacidad vocal y su insistencia al reiterar que toca todos los instrumentos [guitarra, voz, teclado y una computadora] en la mayoría de sus composiciones y que nadie la acompaña en el momento en que se desprende a tocar en vivo ante diez o mil personas. En sus inicios se dio a conocer como comediante y hasta tuvo su propio show de televisión en la Argentina: Juana y sus hermanas. Sin embargo, tomó el mejor camino, el que la llevaría a alternar con grandes artistas siendo ella misma. Desde Gustavo Santaolalla hasta el propietario del sello inglés Domino Records [el mismo que tiene a Franz Ferdinand] decidieron apoyarla en su camino musical, y hoy es la nueva voz femenina de la escena alternativa latinoamericana, reconocida por la crítica mundial. Sobre sus pasiones, su vida musical y sus hasta ahora “no muy conocidos discos” por este lado de la tierra, habló para Rolling Stone.
¿Cómo fue abrirle a Bebel Gilberto en Nueva York?
Más o menos porque llovió. Toqué 5 temas y se terminó el show porque se vino una tormenta espantosa. Fue una lástima porque el público era bárbaro. Después nos fuimos a comer con Bebel a ahogar nuestra frustración con unos tragos.
Fuera de Argentina, ¿donde has dado shows?
El año pasado estuve por varias ciudades del sur de Europa, di siete shows en ciudades distintas, incluyendo Amsterdam, París, Glasgow y Bristol entre otras, luego tuve una pequeña gira por Estados Unidos.
¿Por qué eres más famosa en Europa y Estados Unidos que en Latinoamérica?
Para mi es un misterio porque todo empezó con un disco que un amigo me dijo que mandara a Japón. Lo envié a un señor y después de que lo escuchó, me pidió 25 discos, luego me dijo que le mandara 100 y terminé mandándole de a 1.000. Vendí muchos discos. A Lawrence de Domino le llegó mi disco por un amigo suyo que había estado en Japón.
¿Te han comparado con algún artista en especial?
Me han comparado con artistas que no conozco. Cuando critican el disco o hablan de mi, el público necesita que le des una pista, entonces ponen algo que a ellos les parece similar. Me compararon con Bebel Gilberto, aunque creo que no nos parecemos en nada musicalmente.
¿Cómo fue que el sello inglés Domino Records, el mismo de artistas como Franz Ferdinand y Clinic, se interesó por tu música?
Recibí un Email de Lawrence, el director de la compañía, diciéndome que estaba interesado en mis canciones, que le gustaría oír los discos, entonces lo mandé a una dirección para que consiguiera los discos y a los 10 días me mando otro correo diciéndome que quería trabajar conmigo.
¿Por qué dejaste la televisión por la música?
El cambio fue al revés; yo me dedicaba a hacer música, pero no podía vivir de ella. Luego me salió un programa de televisión, me fue muy bien y me alejé.
Tienes dos discos con Domino, Segundo y Tres cosas, que son de corte similar. ¿Los consideras como una fórmula?
Tengo un primer disco que se llama Rara que es totalmente distinto. Con los otros dos entré al mundo de los teclados por un amigo. En ese momento, se me liberó un sector que tenía anestesiado. Empecé a programar sin saber que eso se podía hacer. Gracias a esto se me abrió un mundo nuevo en los sonidos. No se si es una fórmula, creo que es mi manera de sentir las cosas, hago lo que me sale.
¿Qué tanto te marcaron artistas como Charly, Fito y Spinetta en tu música?
Estuve fuera del país cuando ellos surgieron. Viví muchos años en Europa y no presencié esa música. Cuando llegué, todo eso ya existía.
¿Algún recomendado musical en especial?
Tengo el gran defecto de escuchar poca música, sin embargo, ahora estoy oyendo un disco de una cantante norteamericana de los años setenta. Se llama Linda Perhac. Tiene un estilo de avanzada para ser de 1971.
¿A qué se debe que en las carátulas de tus discos aparezca tu cara tapada?
Me gusta. Trabajo con un amigo diseñador que me decía que tenía que estar mi cara en la carátula, algo que me parecía muy aburrido, me sentía incómoda. En ninguno de los 3 discos salgo yo, más bien aparezco pero de una manera que no se nota.
¿De dónde salen las ideas de tus letras?
Son las cosas que pienso, lo que se me ocurre. Muchas salen cuando estoy haciendo alguna canción. Relleno espacios musicales con letras y sentido, haciendo que esas palabras se apoderen de un lugar en la melodía.
¿Tu música es folclor electrónico?
Si me pidieran alguna clasificación en una disquera no sabría donde ponerme, pero no sé por qué parece folclórica... de pronto sólo un tema que se llama “Martin Fierro” de Segundo.
¿Cuales son tus influencias musicales?
Eduardo Mateo, que era un uruguayo, los Beatles, King Crimson, música hindú y música clásica, mucha de la cual sonaba en casa de mis padres.
La propuesta visual de tu website y tus discos, indica un gran gusto por el arte. ¿Cómo lo relacionas con tu música?
No solamente me gusta la actuación y la música, también me gustan los bordados, la carpintería. Me parece que el arte está en todas partes; me gusta hacer muchas cosas, lo que pasa es que las demás no se ven.
¿Con qué productor o artista te gustaría trabajar en un futuro?
Con David Sylvian.
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