Julio Bocca, ovacionado en Roma
ROMA.- Sin pisar Roma desde hace dos años, Julio Bocca fue ovacionado anteanoche en el teatro Il Sistina de esta ciudad, al estrenarse aquí "Bocca Tango", espectáculo con éxito tal que ya se han agotado las entradas de las funciones que habrá hasta el domingo.
Durante los electrizantes 90 minutos en los que se interpretan los mejores tangos tradicionales argentinos, no sólo la magia de uno de los mejores bailarines del mundo cautivó a los italianos, sino también el talento de Cecilia Figueredo, de los cinco bailarines del Ballet Argentino (su compañía), de la orquesta de ocho músicos dirigida por Julián Vat, y la perfección de las coreografías de Ana María Stekelman.
"La respuesta fue fabulosa", comentó ayer, relajado y sereno, Julio Bocca, de 36 años, en una entrevista con LA NACION en su hotel, pocas horas antes de volver a subir al escenario para su segunda función romana, a sala llena.
Bocca, que el lunes recibirá en Gallipoli, Apulia, en el sur de Italia, el Premio Barocco, que también será entregado a Franco Zeffirelli y a Gérard Depardieu, contó que seguirá de gira por Grecia, España, Italia y Egipto hasta mediados de agosto, con un intervalo en Nueva York la semana próxima, donde terminará su temporada con el American Ballet.
-¿Estás seguro de retirarte?
-En Italia algún diario publicó que me estoy retirando ahora, pero mi idea es retirarme en tres o cuatro años. De ahí en más veré lo que quiero hacer, tengo la escuela de baile y comedia musical, la fundación en Buenos Aires, el teatro Maipo...
-Vi que tenés un tatuaje. ¿Qué es y cuándo te lo hiciste?
-Es un dragón, y me lo habré hecho hace tres años ya. Me gusta la cosa mística, me gustan los dragones. En los libros o en el cine me gustan "Harry Potter" y "El señor de los anillos", porque allí hay misterio o magia.
-¿Qué pensás cuando estás sobre el escenario?
-No estás pensando, sino disfrutando lo que estás haciendo. Quizás hay momentos en los que tengo que pensar en el control de mi equilibrio, pero no es algo que te saca de lo que estás sintiendo y haciendo. Lo que pasa es que cuando estás ahí arriba, estás en otro mundo, es el mundo de uno, uno está bien, lo disfruta. Quizás al comienzo, antes de empezar, estás nervioso porque estás pensando en que salga todo bien.
-De "Bocca Tango", ¿cuál es el tema que más te gusta?
-Hay muchos temas muy lindos. Pero "Balada para un loco" me gusta mucho, como el último tema de la escalera, "Años de soledad", que es muy fuerte. O también "Romance del diablo", el tema que hacemos con Cecilia desnudos. Son temas que vengo escuchando desde hace muchos años y sin embargo no me canso. Eso es lo que tiene Piazzolla: uno no se cansa, siempre es algo nuevo, algo diferente, y más cuando la música es en vivo.
-¿Cómo manejás el tema de la soledad que debés de sentir después de que el público te ovaciona y volvés a tu cuarto del hotel?
-Aquí estoy con amigos; entonces es diferente, porque lo compartís con ellos. También llega un momento en que uno está acostumbrado. Uno también ha crecido y ha aprendido a aceptar y a separar las cosas: el goce que te da ese momento. Es lo mismo que al llegar: yo a veces quizás no tengo ganas de ir a hacer las funciones. Bueno, soy un ser humano, y tenés días... o que te duele algo. Y uno aprendió a dejar eso en la entrada del teatro: uno entra en el teatro, y te vas poniendo bien, empezás la función, disfrutás, terminás. Es como la ovación de ayer, ves que les gustó y es como que te llenás adentro, y decís que todo el esfuerzo que uno hizo la gente lo agradece. Y eso lo dejás en el camarín para el próximo día. Muchas veces yo termino, y antes de que el público haya salido, yo ya me fui, porque me gusta terminar esa magia que yo siento al bailar en el escenario, y dejarla ahí. Y terminar y volver a hacer el Julio Bocca ser humano, de salir a comer con amigos. Quizá después, cuando uno llega a la habitación, te vas acordando, disfrutás tranquilo, trato de salir del espectáculo. No sé, es difícil...
-¿Qué cosas te hacen enojar?
-Lo que a todo artista en el escenario: que las cosas no salgan como tienen que salir. Viajamos y no es fácil preparar todo: se tiene un día, o tres, pero nunca se llega. Eso es lo que me da bronca. Uno aprende a vivir con eso, pero hay momentos en que me da mucha bronca porque el responsable finalmente soy yo. Y eso me hace sentir mal, me pongo muy nervioso, porque quiero que salga bien, más en un espectáculo que venimos haciendo desde hace tanto tiempo.
-¿El hecho de que tu abuelo era italiano hace que sientas algo distinto acá con el público?
-Aquí, como en España, el público siempre me ha tratado bien. Pero es diferente, porque a mi me habría gustado que mi abuelo, que fue mi padre, pudiera verme acá.






