La emoción de Diego Torres en su show en Buenos Aires: “Gracias por permitirme jugar y dejar el dolor y la penita a un lado”
El cantante se presentó en el Movistar Arena con su tour Mi norte y mi sur; un verdadero viaje en el tiempo
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De una chica de unos siete años que ríe de la emoción a abuelas con sus nietas, gente de todas las edades (en su mayoría mujeres) llegaron ayer a las 21 al Movistar Arena para verlo a él, que apenas pasados cinco minutos de la hora anunciada comenzó con el primero de sus dos shows en la ciudad de Buenos Aires de su tour Mi norte y mi sur. Diego Torres estaba listo para repasar 34 años de historia, de la suya y de las 10.000 personas que lo acompañaron en el microestadio. Durante dos horas y media de show -algo bastante más acotado que los Gran Rex que solía hacer hace no tantos años que cerraban pasada la medianoche- hubo risas, bloopers y recuerdos. Hacia el final de la noche el intérprete se emocionó hasta las lágrimas al recordar a Arturo, su amigo de la escuela fallecido hacía menos de una semana: “Gracias por hacerme olvidar, permitirme jugar con ustedes y dejar el dolor y la penita a un lado”.
Aunque esta historia comenzó en 1992 con el álbum que lleva su nombre, anoche el punto de partida fue 2010. “Mi corazón se fue”, “El mundo sigue igual” y “No alcanzan las flores”, del disco Distinto, fue la trilogía elegida por el artista para iniciar la velada. “Qué emoción estar esta noche acá”, comenzó diciendo y se atajó irónico: “Me cuesta hablar, soy hombre de pocas palabras. Estoy en modo monje, me quedo callado y no hablo, soy como las mujeres” y de inmediato prometió un “viaje en el tiempo” y se fue a 2016 con una canción “aún actual en este mundo de contrastes”. “Si hoy, cuando el mundo da vueltas/ Es difícil pensar/ Que entre tanta locura/ Nos quede algo bueno por dar, no”, entonó.

“El tiempo” y “Me quedo con lo bueno” fueron los siguientes temas de su trabajo más reciente que le da nombre a la gira y que cantó por primera vez en la ciudad para dar paso nuevamente a un clásico, “Guapa”, el tema que le dedicó a su perrita fallecida y para sorpresa de muchos, cerró con un pogo con su histórica corista Magalí Bachor. Y si el show fue un viaje en el tiempo, por supuesto también hubo espacio para la creación de momentos. Dos banquetas y la bienvenida a Yadam, el productor y músico cubano que lo acompaña hace una década, fueron los elementos ideales para armar el microclima.
“Esta canción es especial porque nació tomando mates con Benja y Ángela (sus sobrinos) hablando de la familia y de valorar las cosas porque mañana puede ser tarde”, dijo dándole paso a “Las leyes de la vida” y como este viaje no es solo en el tiempo sino también en el espacio, de la mateada se fue a sus primeros tiempos visitando España con “Penélope”. Ahí apareció un nuevo fondo en la pantalla,: un empedrado con lluvia completaba el ambiente. Luego, siguieron los chistes con su compañero y amigo: “Te separaste y te hiciste un TikTok”, chicaneó a su colega y bromeó: “La vida ahora es un TikTok, estamos todos locos, qué nos pasa”. “No lo soñé”, “Sé que ya no volverás” y “La última noche”, de sus discos de finales de los ’90 cerraron el segmento.
Tras un breve intervalo para recuperar fuerzas y cambiar el vestuario, el artista regresó con “Mi norte y mi sur”, otro de sus temas recién sacados del horno, para volver a los ’90, más precisamente a 1994, con “Tratar de estar mejor”. En ese instante, no hubo barrera de edad, absolutamente todos los presentes se levantaron de sus sillas, alzaron los brazos, bailaron y cantaron porque, para los nuevos fans el tema es un clásico y para los seguidores de siempre, representa recuerdos, infancia o adolescencia, e incluso, amores.

En este paso noventoso hasta hubo tiempo para recordar film La Furia dirigido por Juan Stagnaro (padre de Bruno director de por ejemplo El Eternauta), casualmente en el día que se cumplían 29 años de su estreno. “Yo ya me desnudé hace mucho en el cine”, dijo trayendo la película a la charla y desde lo lejos se escuchó un grito: “¡Guardia!”, en alusión a la escena en la que él desde una celda sin ropa pide ayuda. “Fui un adelantado después vinieron las películas de cárceles, pero en esa época había que hacerlo”, cerró para darle paso a “Dejarlo todo afuera”, el tema que hizo con Luz Gaggi para su disco anterior, Mejor que ayer y nuevamente retrocediendo en el tiempo fue a 1992 para entonar “Chalaman”, el hit de Los abuelos de la nada, que editó en su primer disco. Con el videoclip que hizo con Miranda! corriendo en la pantalla de fondo, cantó “Trepando paredes”, nombró a sus músicos y a todo el equipo que lo acompaña y se despidió.
Las luces se encendieron, pero el público no había llegado a pedir el bis, cuando él ya había regresado. “¡Vamos a hacer como si estuviéramos en un fogón!”, propuso. A modo de acústico cantó primero “Qué será” y luego “Color Esperanza”. Los nervios le jugaron una mala pasada y se confundió la letra. Pero, se rio, sacó la lengua a modo de guiño y retomó con el estribillo apenas pudo. “Sé que no perderse es mejor”, dijo jugando con las palabras que formaban el verso.
Antes de irse con un tema bien arriba como la noche lo merecía, Diego Torres abrió su corazón: “Hoy es una semana triste, perdí a un amigo del cole, Arturo. Se lo llevó una enfermedad que le diagnosticaron hace diez meses. Llegué acá y me di cuenta de lo hermoso que es trabajar de lo que amo, tener a mis cómplices que son ustedes, trabajar con gente que quiero y ser feliz con lo que hago. Gracias por hacerme olvidar, permitirme jugar con ustedes y dejar el dolor y la penita a un lado”.
“Esta canción habla de los que se quedan para siempre y Arturo estará para siempre, fue papá cuando terminaba el secundario, tuvo hijos hermosos y siempre estaba focalizado, gran compañero en crisis personales y me decía que yo estaba bien aunque yo estaba como el ort…”, dijo y apenas terminó de hablar rompió en llanto. El tema al que hacía referencia es el que hizo con Manuel Carrasco, “Vas a quedarte”.
Hacía un rato ya se había visto movimiento en torno a los niños presentes en el Arena, es que ellos fueron los encargados del gran cierre de la noche. Siete chicos del público fueron invitados por la organización a subir al escenario para acompañar a su ídolo a cantar “Mejor que ayer”. Como si hubieran estado esperando el momento toda su vida, todos abrazaron al músico, saltaron y cantaron con él, desde el campo y la platea, el resto del público también. Selflie y un sentido grito de “gracias” mediante, Diego Torres se despedía (al menos por 24 horas) de la ciudad y de su público.
Torres se presentará con Mi norte y mi sur esta noche nuevamente en el Movistar Arena y retoma la gira el 1° de agosto en Lima. El 11 y el 19 de septiembre estará en Córdoba y La Plata, respectivamente. Pasará por Miami y Puerto Rico antes de volver a Argentina para brindar sus conciertos en Junín, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Bahía Blanca y Neuquén. Cerrará su año el 3 de diciembre en Montevideo.
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