
La furia se toma revancha
Luego del éxito de "La furia", Diego Torres y Laura Novoa regresan juntos al cine en "La venganza", el nuevo film de Juan Carlos Desanzo, una historia de suspenso.
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Después de "La furia", Diego Torres y Laura Novoa vuelven para "La venganza". El cine los unió hace dos años y ahora los convoca de nuevo a la acción. Son los protagonistas de una historia que va por su segunda semana de rodaje -restan cinco, siempre en locaciones de Buenos Aires- y que apuesta a impactar fuerte en la taquilla. Lógicamente, ninguno de los dos sabe si terminarán arrimando o superando las cifras anteriores de boletería -bastante más de un millón de espectadores-, porque como siempre, eso es decisión del público. Pero no dudan de que la pareja "tiene una química" que imanta a una buena cantidad de gente.
Dirigidos por Juan Carlos Desanzo, el viernes emprendieron el primer día de filmación juntos. Desde muy temprano se instalaron en un gran loft de Barracas -convertido para la ocasión en la moderna empresa donde ocurre buena parte de la historia escrita por Gustavo Belatti y Mario Segade- y pacientemente esperaron sus alternativos ingresos a escena.
Acompañados por Luis Luque, Paola Krum, Pepe Novoa, Carlos Santamaría y Juan Ignacio Machado -entre otros actores-, encabezan una producción que ronda los dos millones cuatrocientos mil dólares de presupuesto, según indican los responsables de Argentina Sono Film, empresa que tiene como productor asociado a Telefé en el largometraje, tal como ocurrió con "La furia", realizada por Juan Bautista Stagnaro.
"Muchos van a tener ganas de ver "La venganza" por lo que pasó con "La furia". Entonces es un desafío que en esta segunda vuelta a la gente le guste la película y salga satisfecha. Creo que se va a sellar un vínculo fuerte con el público, ya lo siento en la calle", dice el protagonista y mentor -junto al productor Luis Alberto Scalella- de la idea que disparó el largometraje en filmación. "Hay algo que resultó, existe cierto feeling entre nosotros que a la gente le gustó", agrega su compañera, nuevamente puesta a salvar al muchacho de sus penurias, pero esta vez desde una relación laboral que sólo después de varios encontronazos acortará distancias para convertirse en encuentro amoroso.
Exitos para disfrutar
Ambos coinciden en que el éxito de aquella primera vez no los condiciona en esta segunda instancia. "Los éxitos son para analizarlos a fondo, pero especialmente para disfrutarlos y no volverse loco", dice él. "Lo que nos pasó en "La furia" fue muy fuerte -señala ella-. Era uno de los primeros laburos de Diego en cine y el primero mío como heroína de la historia, más allá de que ésta pasara por Diego y por Brandoni. Pero estábamos como esos compañeritos de colegio que se encuentran. Hay mucho amor cuando empezás. Y de verdad, el cine en este país no se hace por dinero. Aquello tenía que ver con una pasión. Después resultó un éxito." "Estamos en un país muy exitista. ¿Cuál sería el éxito de "La venganza"? ¿Que haga un espectador más que la anterior? A mí no me pasa eso. Me interesa que sea un poquito mejor que la otra. Después si metió doscientas mil personas más o menos, me importa un pito. Me importa que la gente que vaya a verla no se sienta engañada. Sabemos que va a venir un montón de gente por lo que pasó; ahora vamos a darle algo mejor", promete Diego Torres, que además destaca la importancia de "haber formado un equipo de trabajo hipercomprometido con el proyecto".
Entonces Novoa vuelve sobre lo del feeling , que para ella es la clave del asunto. "Ambos tenemos una cosa que llamaría biológica, que tiene que ver con que si aprendés algo en la vida, sirve para crecer y para ser un poco mejores mañana. La primera vez que nos encontramos, y a pesar de que veníamos de lados muy distintos, eso nos permitió engancharnos y laburar, desnudarnos uno con el otro. La pantalla de cine "deschava" todo, expone los sentimientos como ningún otro medio. Y ese grado de responsabilidad creo que es el que después desemboca en un éxito o no."
La actriz dice que a la hora de aceptar el personaje -Lucía, una experta en análisis de sistemas, que lo ayudará a abrir los ojos sobre ciertos chanchullos empresariales a su compañero, enfrentándolo al dilema de optar entre sus ambiciones personales y los valores que su familia le inculcó desde la cuna-, no pensó en la posibilidad de repetir fórmulas. "No sé si lo hicieron los productores -comenta-. No tuve ese prejuicio. Por suerte no soy una actriz encasillada. De hecho, entre ambos films hice cosas distintas: "Cohen vs. Rosi", "Asesinato a distancia", "La nube" y "Frontera sur". Con respecto a repetir la dupla o no, trato de no ser prejuiciosa conmigo ni con los demás, que es todo un trabajo. Me encanta hacer cine. Lo haría gratis, por poca plata, con producción o sin ella. Me parece que es algo donde puedo aprender e investigar mucho como actriz."
Por contrato
El destino de Diego Torres, en cambio, estaba ligado a la productora Argentina Sono Film desde el estreno de "La furia". Tenía un contrato firmado para volver a trabajar con ellos. Originalmente iba a repetir la experiencia con Juan Bautista Stagnaro, pero luego este director optó por filmar "El amateur" y contrataron a Juan Carlos Desanzo. Eso sí, Torres se había asegurado por cláusula de que "trabajaba en una segunda película si aceptaba el guión" que le propusieran.
De todos modos no resultó difícil el acuerdo, porque la idea sobre el film surgió del propio actor. "Después de lo de "La furia", no iba a hacer dieciocho películas más aprovechando ese éxito o a la manera de una saga. Y quería tomarme un tiempo para ver bien qué hacer. Entonces hicimos un contrato para una próxima película y comenzamos a trabajar. La idea original es de Luis Alberto Scalella y mía. Después trabajamos en el guión con Desanzo y los autores", recuerda Diego Torres.
En el medio tuvo dos ofertas fílmicas que debió rechazar por obvias razones contractuales. Una fue del propio Stagnaro "para un pequeño papel en su nueva película". La otra le llegó de Eduardo Calcagno para hacer "Yepeto" y, aunque le gustó el libro, no estaba convencido de tener la edad como para ese personaje. "Era un chico demasiado joven. Ya no puedo hacer a uno de 18 años. ¡No me lo creería nadie!", dice entre risas. Así que agradeció el convite de ambos directores y siguió en su proyecto.
En su segundo protagónico para el cine es Pablo, un licenciado en administración, de padre almacenero -fundido por el auge de los supermercados-, que quiere crecer social y económicamente al compás de ambiciones desmedidas. Un "pecador" que de todos modos no terminará sucumbiendo en la hoguera de sus vanidades, a juzgar por los dichos del actor.
"Sistema crudo"
"Me interesó este tema porque refleja de algún modo lo que vivimos hoy. La película tiene personajes tanto de clase media como de clase media alta, jóvenes y adultos. Y sin pretender dar clases sobre el tema, refleja este "sistema crudo" que nos afecta a todos económica y mentalmente. Muestra la ambición de un tipo joven que viene de la clase media y quiere crecer; también la de los dueños del laboratorio, que ya tienen poder y dinero y quieren más. Hay muchos mensajes adentro de la historia. Es un pantallazo sobre la gente que está más acá y más allá y cuenta cómo transcurre su vida", explica Diego Torres, que ya está soñando con un nuevo largometraje.
"Tengo una idea que me gustaría hacer en un año o dos", dice sin aportar más datos al respecto. Pero eso es parte de otro capítulo profesional. Ya habrá tiempo para que quiera hablar de ello.
Ahora está concentrado en referirse a una realidad que, asegura, no le es ajena. "El éxito no me alejó los pies de la tierra. Al contrario. Además me gusta informarme y saber de qué se trata. Es cierto que soy una persona bastante afortunada, porque hago lo que me gusta, gano bien, vivo de eso, manejo mis tiempos y soy independiente. Pero eso no me quita la perspectiva de la realidad".





