La heredera de una tradición teatral
Hoy estrena Sol de noche, en el Cervantes, protagonizada junto a su gran amiga Ingrid Pelicori
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Proviene de una reconocida familia de artistas. Empezó a actuar a los catorce años y desde entonces no ha cambiado su derrotero. Por el contrario, Rita Terranova cuenta que "uno renueva la vocación en cada trabajo". Y algo de eso también asoma en su línea hereditaria. Sus padres fueron Osvaldo Terranova y Betis Doré (una muy destacada intérprete uruguaya, salida de las filas de la Comedia Nacional de Montevideo) y, en los últimos años, la hija de la actriz ha comenzado a mostrarse en los escenarios alternativos, Renata Marrone.
Si bien a Osvaldo le costaba mucho aceptar que su hija adoptara esta carrera, sobre todo por cierta inseguridad laboral que conlleva, Rita cuenta algo que parece haber resultado muy definitivo. Un día el padre entró a la casa y dijo un tanto molesto: "¿A vos te parece?... la hija de (Ernesto) Bianco también quiere ser actriz". Se trataba de Ingrid Pelicori, con quien años más tarde Rita entabló una buena amistad.
Hoy las dos comparten Sol de noche, una pieza de Cristina Escofet que, con dirección de Francisco Javier, se dará a conocer hoy, en el Teatro Nacional Cervantes. El elenco se completa con Pablo Arias y Emma Ledo.
No es la primera vez que ambas comparten un escenario. Lo hicieron en Shylock, dirigidas por Robert Sturua; El malentendido, de Albert Camus, bajo la dirección de Juan Carlos Gené; y El conventillo de la Paloma, de Alberto Vaccarezza, con dirección de Santiago Doria, entre otras. "Nos conocemos mucho –cuenta Rita Terranova– y es muy enriquecedor trabajar con Ingrid porque es muy importante tomar cosas de los ojos de un compañero y, a la vez, descansar en ellos. Eso es algo fundamental para hacer esta obra que habla, especialmente, de los vínculos. Son dos amigas que están jugando todo el tiempo y no se sabe qué es verdad y qué es mentira. La pieza habla de la lealtad. Ellas, a la vez, poseen diferentes cualidades. El personaje de Ingrid es más concreto, más realista y el mío se nutre de la imaginación y es más apasionado, más sensual. Al mismo tiempo, como sucede con toda relación muy fuerte, ellas se asemejan. Es un espectáculo sensible, delicado, apasionado."
Para ambas intérpretes, un plus extra que les propone esta producción es trabajar bajo las órdenes de Francisco Javier. "Es un gran placer. Es un verdadero maestro. Tiene 89 años y una enorme sabiduría y un gran conocimiento del teatro. Con Ingrid siempre decimos: «Desayunaba con Ionesco, fue asistente en obras de Gerard Philips, fue intérprete de Barrault. Es todo el teatro»."
Su faceta de directora
Este proceso encuentra a la actriz en un buen momento de su carrera. Cuando está también comenzando a definir un proyecto que la tendrá como directora durante la temporada de verano. Por ahora no da muchos datos al respecto. Dice que será una comedia de autor argentino, con producción de Héctor Cavallero. En 2001 comenzó a dirigir (Una vuelta de tuerca de Henry James) y desde entonces continúa en ese camino. "Me apasiona mucho poder contar una historia y mirar desde abajo –cuenta la intérprete–. Me sirve mucho también para actuar y disfruto profundamente colaborar con un actor, guiándolo para que encuentre su personaje. Eso es algo que disfruto profundamente. Desde que empecé en esta profesión aprendí muchas cosas. Para mí todo es teatro y, en cada lugar: comercial, oficial o alternativo, aún hoy, encuentro un atractivo."
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