Escenas del año en que Nirvana pasó del punk underground al olimpo del rock & roll.
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"Nevermind"
Foto de tapaJunio, 1991
Spencer Elden, hoy de 10 años, jura que recuerda aquel día de junio de 1991 –cuando tenía apenas cuatro meses– en que fue a nadar por primera vez. "Recuerdo que me pusieron en un jacuzzi después de entrar en la piscina", dice. "Más adelante, me contaron mis padres que me habían sacado porque el guardavidas dijo que no me podían meter ahí con el pañal puesto."
El objetivo del chapuzón al desnudo era hacer la foto de tapa de Nevermind, de Nirvana. La sesión se llevó a cabo en una piscina para niños de Pasadena, California. La idea original de Kurt Cobain era poner una fotografía de una mujer pariendo en el agua, pero se dijo que era demasiado gráfico como arte de tapa. "En ese momento encontré una foto de archivo de un bebé bajo el agua", relata Robert Fisher, entonces director de arte de Geffen Records. "Se la mostré a Kurt, y le encantó."
Fisher contrató a Kirk Weddle, fotógrafo de Los Angeles que se especializa en imágenes subacuáticas. Weddle era amigo de la madre de Spencer, Renee, quien accedió a que su hijo debutara como modelo. "La sesión duró unos diez minutos en total", explica Weddle. "Agarramos al chiquito, lo sumergimos, y se paseó ante la cámara lo más plácido. Probamos otra vez, pero entonces se puso a llorar, así que la cortamos." El anzuelo con el billete de un dólar se agregó a la imagen con posterioridad, y Fisher les llevó una muestra a los integrantes del grupo, que la aprobaron de inmediato.
Fisher dice que, cuando conoció mejor a Cobain, se dio cuenta de que al cantante le fascinaban los partos. "Era casi como si envidiara a las mujeres porque tienen el privilegio de llevar un bebé adentro y sentirlo crecer", dice. "Eso se nota en In Utero y en la tapa del simple «All Apologies», en la que hay hipocampos. Son los únicos seres vivos del planeta en que el macho lleva al bebé. Hay un breve comen- tario en la cubierta, escrito por Kurt, que dice que el macho tiene el privilegio de parir a sus crías."
Spencer y su familia recibieron 250 dólares por salir en la tapa. Se dieron cuenta de lo delirante de la cuestión cuando volvieron de unas vacaciones por Europa, a fines de 1991, y se toparon con una versión gigantesca de la tapa del disco pegada en un cartel del Sunset Boulevard, en Hollywood. "Según mi esposo, le tendrían que haber borrado el pene", recuerda Renee. "Yo le decía: «¡Pero entonces sería nena!»."
A Spencer no parece afectarlo el interés que despertó la tapa. "Me gusta un poco la música de Nirvana, pero mis preferidos son Blink-182", confiesa, y agrega: "Cuando les digo a mis amigos que el de la tapa soy yo, se ríen: «Sí, claro...». Pero entonces les muestro mi disco de platino". Matt Hendrickson
El videoclip de "Smells Like Teen Spirit"Agosto 17, 1991
el director samuel bayer acababa de mudarse a Los Angeles con las manos vacías, salvo por un rollo de "imágenes que eran una cagada" y una amiga en Geffen Records.
–Fui almorzar con ella y le dije: "Mirá, me estoy muriendo de hambre. Hago lo que sea. Lo hago gratis", y me mandó a Nirvana –recuerda Bayer–. Yo ni siquiera los había oído nombrar. Y no me gustaba la música alternativa. Yo era fanático de los Guns n’ Roses.
"Smells Like Teen Spirit" fue el primer video que dirigió Bayer en su vida. El presupuesto se limitaba a 25 mil dólares; es decir, era insignificante, aun hace diez años. El clip daba una visión mordaz de la idea del "espíritu adolescente": un grupo de porristas correteaba en cámara lenta por un deprimente auditorio de colegio secundario. Bayer y Kurt Cobain se llevaron mal desde el primer minuto. Cobain no quería porristas lindas; Bayer había contratado vedettes para que las interpretaran. Por otra parte, el cantante tenía en mente un cuadro más anárquico, en el que también se vieran autos chocados en el estacionamiento, una fogata y chicos que tiraran a las llamas el contenido de sus billeteras.
–Mi trabajo era contener la cosa, para que no se desmadrara –dice Bayer–. ¡Kurt estaba tan enojado conmigo que se negaba a mover los labios! Así que hablé con los managers y les dije: "Si Kurt no hace de cuenta que está cantando, no tenemos ningún video". Esa mirada de Kurt, la forma en que metió la cara en la cámara al final –eso fue muy hostil y parecía estar dirigido a mí– generó algo maravilloso. —mark binelli
Show en un local de Tower RecordsSeptiembre 27, 1991 se suponia que el show acustico que daría Nirvana en el Tower Records de Broadway, en Nueva York, sería un acontecimiento de gran importancia. Nevermind había salido tres días antes, y los ejecutivos de Geffen Records esperaban que la cola de fans diera la vuelta a la manzana. "Hay una anécdota legendaria sobre la presentación de Depeche Mode en un local de Los Angeles, donde los chicos rompieron las vidrieras", dice Mike Maska, que entonces se encargaba de la comercialización regional de Geffen. "Pensamos que con Nirvana podía pasar lo mismo." Pero cuando se acercó al negocio la camioneta del grupo, remolcando sus modestos instrumentos, los fans no sumaban cincuenta.
Además, había un problema más urgente: Kurt Cobain no aparecía por ningún lado. "Recuerdo que fui caminando por Broadway, buscándolo", comenta Ross Zapin, que en aquella época se dedicaba a las promociones en Geffen. "Prácticamente lo tuvimos que llevar a la rastra", continúa Maska. "Estaba tan dado vuelta que casi no tenía interés en hacer el show. Les costaba mucho tomársela en serio, y tocaban mal a propósito."
La actitud desconsiderada de la banda fastidió a algunos empleados del local, que empezaron a insultarlos a los gritos. A modo de respuesta, los músicos –"sobre todo Krist y Dave", según Maska– se pusieron a tirar a los curiosos galletitas Oreo de las bandejas que estaban preparadas. Arriesga Maska: "Estoy seguro de que son muchísimas más las personas que dicen que fueron que las que realmente estuvieron ahí." jenny eliscu
"el espiritu adolescente" entra en erupción en ChicagoOctubre 12, 1991
"esa fue la primera vez que dave grohl destrozo su batería, y la primera noche en que Courtney Love durmió con Kurt", asegura Nash Kato, de Urge Overkill, que estaba de gira con Nirvana cuando la banda llegó a Chicago, el 12 de octubre de 1991, para tocar en el Cabaret Metro, de 1.100 localidades. "Recital tras recital, los fans eran cada vez más, y estaban más enloquecidos", recuerda Katie Campbell, entonces directora musical de la radio wozq del Smith College. Campbell había dejado sus estudios para no perderse este tramo de la gira norteamericana.
–En Chicago, cuando la banda empezó a tocar "Smells Like Teen Spirit", la gente destruyó las vallas de seguridad y quedó prácticamente pegada al escenario. Al final, Kurt rompió la guitarra –como no podía ser de otra manera–, y terminaron despedazando la batería. Nosotros estábamos parados delante de todo, y después del show uno de los patovicas me dio una perilla de volumen de la guitarra de Kurt.
En el backstage también reinaba el caos. "Estaba todo el mundo", señala Craig Montgomery, ingeniero de sonido de Nirvana. "Courtney, Urge Overkill, Smashing Pumpkins, pero Billy [Corgan] no. Aparentemente, Courtney y Billy se habían peleado esa noche." Según Kato, Love "no estaba dispuesta a irse de Chicago sin Kurt. «¿Dónde está Kurt?» era lo único que decía".
Para Katie Campbell, la gira de Nevermind demostró cuánto querían a sus fans los integrantes de Nirvana. Ella y dos amigas se habían apropiado de una camionetita de la universidad para seguir a la banda, y una noche helada se dieron cuenta de que estaban varadas en Minneápolis.
–Dormíamos en una minivan azul con el logo del Smith College y comíamos en las estaciones de servicio –dice Katie–. En Minneápolis, después del show, Dave nos preguntó: "¿Adónde van?". Le dijimos que nos íbamos a dormir a la camioneta, y dijo: "Ni en pedo. Hace demasiado frío. Vengan a dormir a la habitación mía y de Kurt". Y nosotras: "¡Ah, bueno!". Entonces fuimos a comprar algo de comida, y cuando llegó el momento de pagar, todas tratamos de juntar plata, y Dave salió con: "Ah, pago yo. Soy una gran estrella de rock". Pero era un chiste, porque en esa época todavía no era famoso. Entonces volvimos al hotel de ellos, y dormimos todas en el piso porque ninguna quería dormir en la otra cama, por si volvía Kurt. Pero esa noche no apareció. Matt Diehl
Caos en St. LouisOctubre 16, 1991
antes de que nirvana llegara a St. Louis, en esa ciudad ya estaban preocupados por la seguridad en los recitales de rock. El problema era que, tres meses antes, un concierto de los Guns n’ Roses había terminado en disturbios cuando Axl Rose le pegó a un espectador por llevar una cámara. Según Tim Mullen, un barman de Mississippi Nights, el boliche en el que tocó Nirvana, algunos guardias de seguridad contratados para ese show también habían trabajado en el de los Guns. Estaban a la expectativa de que se armara lío. "Kurt estaba indignado con los patovicas, que eran unos agresivos, resentidos y frustrados que se la querían agarrar con los chicos", dice Leigh Lust, que entonces era director de artística de Capitol Records y que presenció el recital.
Agrega Craig Montgomery: "Con ver un solo incidente de un guardia de seguridad que maltratara a un chico, a Kurt le alcanzaba para pensar: «Los de seguridad son todos unos pelotudos. Caguemos el recital»".
Y esa noche sucedió lo mismo. A mitad de la actuación, "Kurt dijo: «A la mierda. Suban todos al escenario»", recuerda Lust, "y todos quisieron formar parte de la fiesta". Más de cien personas tomaron por asalto el escenario. "Los patovicas querían que se bajaran, los de Nirvana querían que se quedasen", cuenta Nash Kato, "y eso le dio pie a Krist para hacer un elogio de la revolución política que casi provoca un tumulto". La situación se puso tan violenta que la banda se escapó del escenario y se escondió en el camarín de Urge Overkill.
–Los Nirvana se consideraban antiestrellas de rock –explica Montgomery–. La actitud que tenían era: "Somos como ustedes, no somos Axl Rose". Pero, en el momento, era para armar quilombo. Kurt se desvivía por generar caos, por aliviar el aburrimiento que implicaba hacer el mismo show todas las noches. Era típico de una gira de Nirvana: veintitrés horas de puro aburrimiento y una hora de puro terror. M. D.
Batalla campal en DallasOctubre 19,1991
"los desastres eran moneda corriente en los recitales de Nirvana", dice el ingeniero de sonido Montgomery. Pero no hay como el lío que se armó en el boliche Trees, de Dallas. "Había un clima enfermo", dice Clint Phillips, músico y hoy empleado del Trees. "Fue uno de los recitales más locos que vi en mi vida, y pasó a formar parte de la historia de Dallas." La tensión empezó, como solía pasar en los shows de Nirvana, por el sonido.
–El gran problema que tenía Nirvana cuando se presentaba en lugares chicos era que siempre tocaba a un volumen muy alto, pero igual Kurt quería escucharse la voz –recuerda Montgomery–. Era imposible subir el volumen de los monitores, con la mierda que eran los monitorcitos de los boliches en ese entonces. Ese día, fue un problema en serio. Kurt Se calentó tanto que destrozó el tablero del monitor con la guitarra. Fue una cagada hacer eso. Pero a él le parecía divertido.
Lo que pasó después no queda claro. Según Montgomery, Cobain saltó del escenario al público, y un patovica lo agarró y empezó a pegarle. Dice Montgomery que el cantante trató de sacarse de encima al guardia y, sin querer, lo golpeó en la cabeza con la guitarra.
–Al tipo le empezó a salir sangre a chorros –continúa Montgomery– y enseguida se transformó en un toro embravecido. Kurt no le pegó primero. Lo vi con mis propios ojos.
Sin embargo, Turner Scott Van Blarcum, el guardia de seguridad, cuenta una historia distinta.
–Cuando destrozó la consola de monitoreo, pensé: "Ahí empezamos" –dice Van Blarcum–. La estaba pateando, así que lo saqué, y me dio con la guitarra por la cabeza. Yo hacía mi trabajo. Me importa tres carajos si a un músico de rock se le antoja romper algo (por mí, que se lo meta en el culo), pero, si te la agarrás con el equipo de la casa, te estás metiendo con gente trabajadora.
–Dave Grohl saltó de la batería como un resorte, se paró en el medio y dijo: "Está todo bien. Por favor, no lo mates" –recuerda Phillips. Los Nirvana se fueron corriendo y se metieron en el taxi que los esperaba, pero el chofer, ajeno a la urgencia de la huida, dio la vuelta por la puerta del boliche y se metió en un embotellamiento de tránsito–. Turner estaba ahí afuera, en la vereda, preguntando: "¿Dónde están esos hijos de puta? ¡Los voy a matar!" –sigue Phillips–. Vimos que los músicos le gritaban al taxista: "¡Rápido! ¡Rápido!", pero no se podía ir rápido porque el tránsito estaba hecho un nudo. Así que Turner se acercó corriendo y rompió el parabrisas con el puño. No sé cómo, pero se las arreglaron para escaparse.
Van Blarcum asegura que Geffen Records, el sello de Nirvana, le pagó 3 mil dólares para que se olvidara del asunto. (Los representantes de Geffen se niegan a hacer comentarios.) Nirvana también se llevó un recuerdo: "Terminaron comprando la consola de monitoreo", remata Montgomery. "Por un buen tiempo estuvo en su sala de ensayos." —m.D.
"Nevermind" llega a Disco de PlatinoNoviembre 11, 1991
nirvana se entero de que nevermind era disco de Platino en los camarines del Markthalle, en Hamburgo, en medio de una gira europea de cinco semanas. En la puerta había un póster de los Guns n’ Roses, lleno de restos de salame: Dave Grohl lo había usado para practicar su puntería.
Agotados de viajar sin descanso y de contestar preguntas sobre Seattle, los músicos de Nirvana se quedaron ahí sentados, sin hacer muchos comentarios. No celebraban la noticia de su éxito masivo con champán y ovaciones. Lo que les molestaba era que ahora tendrían que dar aún más entrevistas.
Cobain se acurrucó en un rincón. Casi en un susurro, se quejó de que ya ni siquiera podía ver a los teloneros Urge Overkill; todos le pedían autógrafos. "Ahora que nuestro disco llegó a platino, todo va a ser peor", dijo. "Pero no tenemos derecho a quejarnos. Todos decidimos hacer esto. Y cualquier día podemos decidir ponerle fin. No sé cómo –quizá yo termine en la cárcel–, pero podemos." Krist Novoselic propuso una solución: "La verdad es que no nos esforzamos mucho. Pero a partir de ahora nos vamos a esforzar mucho menos". G. E.
"saturday night lIve"Enero 11, 1992
el dia en que nirvana salio en saturday Night Live, Nevermind trepó por primera vez al Número Uno en el ranking de Billboard. Así y todo, el equipo de Saturday Night Live no conocía bien al trío. Cuando Kurt Cobain se paseaba por los pasillos con un pulóver deshilachado, un guardia de seguridad no le creyó que participaba del programa y quiso echarlo.
Durante toda esa semana en Nueva York, Cobain se había dado con heroína. "Estaba hecho mierda, cabeceaba, no tenía ánimo de nada", dice un testigo. Hasta vomitó encima de Lisa Gladfelter, publicista que Geffen había asignado a la banda. Ante 25 millones de telespectadores, después de la segunda canción, "Territorial Pissings", el grupo destrozó los instrumentos que había alquilado la nbc. Cobain encajó metódicamente el mástil de su guitarra en dieciséis conos de parlantes. (Un empleado del canal había puesto equipos baratos porque le habían avisado que probablemente la banda los hiciera pedazos.)
Al terminar el programa, mientras todos los participantes se despedían de la audiencia, Cobain hizo un gesto con el que puso loco a todo admirador homofóbico de Nirvana: besó a Novoselic y a Dave Grohl en la boca. G. E.
Foto de tapa de "Rolling Stone"
Enero 25, 1992
"A alguien que es desafiante por naturaleza no se le dice que no haga algo: es la mejor garantía de que lo va a hacer, y probablemente a lo grande", dice Mark Seliger, jefe de fotografía de Rolling Stone, recordando la sesión que hizo con Nirvana en 1992. "Aprendí la lección."
Ese alguien, claro, era Kurt Cobain. Después de un vuelo de treinta y dos horas, Seliger llegó a Melbourne, Australia, donde se encontraba Nirvana en medio de una gira de dos semanas. El día de la sesión, Cobain apareció con "unos lentes para sol muy aparatosos y un pulóver abrochado hasta el cuello, aunque afuera haría más de treinta grados", cuenta Seliger. "Kurt se me acercó, se desabrochó el pulóver y me dijo: «Leé». Y yo: «Ah. Las Revistas Corporativas Siguen Siendo Una Mierda». Me reí." La remera, escrita a mano, hacía referencia al eslógan del sello sst (que había editado a Soundgarden, Sonic Youth y Screaming Trees): "El Rock Corporativo Sigue Siendo Una Mierda".
Continúa Seliger:
–Hacía poco que había empezado a hacer tapas, así que estaba pensando en cómo manejarme: ¿cómo lo iba a convencer de que probáramos otra cosa con la remera? Sabía que era un caso perdido, pero con preguntar no se pierde nada, así que le dije: "La remera está buenísima. ¿Qué tal si nos quedamos con la remera y dejamos de lado los lentes?". Kurt me contestó: "No, me dejo los lentes puestos". Entonces probé: "¿Qué te parece si hacemos un trueque: lentes por remera?", y dice: "No. Me gusta. También me la quiero dejar". Así que le guiñé el ojo y le dije: "Bueno, empezamos".
A pesar de los obstáculos, afirma Seliger, la sesión se desarrolló sin inconvenientes.
–Kurt se veía muy contento y tenía esa postura encorvada y altanera, como si quisiera decir: "¡Andáte a la mierda!". –De cualquier modo, Seliger tenía miles de dudas acerca de los resultados–. Pasé por una etapa de depresión, de "No puedo creer que me salió mal" –recuerda–. Hasta que mandé los negativos [a Rolling Stone], ¡y resultó que soy un ídolo! Mejor imposible: ¡di en el blanco! Para mí fue una transformación: entonces entendí que la cosa es violar las reglas. Les agradezco a Kurt y a Nirvana por haberme ayudado a salir de un molde del que necesitaba salir."
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