
La vida después de Reincidentes
Nueva era discográfica para Rodrigo Guerra, Santiago Pedroncini y Guillermo Pesoa
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Esa criatura de cinco cabezas que fue la Pequeña Orquesta Reincidentes dejó una última obra en 2007, casualmente titulada Capricho , pero sobre todo dejó en libertad de acción a cinco tipos inquietos, cinco personalidades que no tardarían en volver a generar música. Los nuevos episodios discográficos de tres de ellos coinciden en las bateas, pero también en intenciones: la oscuridad de los primeros días, el timbre orillero y rioplatense y, sobre todo en el caso de Rodrigo Guerra, el rock de guitarras sangrantes y palabras urgentes.
Entre La Quimera del Tango y Los Ramones del Tango (con Daniel Melingo), al ex contrabajista de la Pequeña Orquesta le queda tiempo para Guerra y t odo, un ejercicio de power tri o en el que se hace cargo de la guitarra y la voz y en el que lo acompañan Rafa Franceschelli en bajo y Lautaro Cottet en batería. Vocalmente cerca de Palo Pandolfo, a quien acompañó en su última expedición discográfica y, en ocasiones, también en vivo, Guerra propone un recorrido noctámbulo ("Otra vez volver a casa sin morir", canta en "Borrega") electrizante y eléctrico que se conecta más con los Reincidentes de los días del under porteño, allá por los 90, que con esa Pequeña Orquesta que se propuso viajar por el mundo -y lo logró- y recolectar ritmos portuarios para escupirlos a su antojo.
Entre Malyevados y Pesoa, los otros dos lanzamientos reincidentes, hay una alianza. El primero, con Santiago Pedroncini en guitarras (de título homónimo), es un disco tanguero, continuador tanto de las últimas obras de P.O.R. como de esa escena que se amplió gracias a bandas como Angela Tullida y Me Darás Mil Hijos, y el segundo ( Lunes ) es la mirada solista de Guillermo Pesoa, secundada por tres de los cuatro Malyevados e iluminada por la sonrisa de su acordeón.
Alejo Vintrob, el baterista de la Pequeña Orquesta, ya había mostrado su faceta solista en un álbum introspectivo que llevó por título su apellido. En tanto, la voz y la guitarra de aquel quinteto, Juan Pablo Fernández, prepara el debut discográfico de Acorazado Potemkin , trío de rock que comparte con Federico Gahzarossian (Don Cornelio, Los Visitantes y Luciano Esaín). Si conversar con el quinteto era tener cinco miradas distintas de un mismo objeto, ahora que sus caminos se bifurcaron resulta natural que cada uno lleve esa mirada, esa personalidad a la música. Y bienvenidas sean sus novedades.




