
Lección magistral para el tango
Federico, García, Balcarce y otras figuras impulsan la creación de una orquesta escuela.
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Julián Plaza, Leopoldo Federico, Carlos García, Emilio Balcarce, Ernesto Franco y Horacio Cabarcos no están reunidos para formar una orquesta típica ideal de estos tiempos, sino para apadrinar el proyecto de la Orquesta Escuela de Tango, que formará y promoverá una nueva camada de músicos.
Todos ellos forman una comisión de lujo que seguirá de cerca los lineamientos de esta nueva típica para que las recientes generaciones de tangueros conozcan los secretos que les dieron personalidad a esas legendarias agrupaciones del cuarenta.
"Esta no va a ser una escuela de instrumentistas, sino de estilistas", anuncia el joven Ignacio Varchausky, músico y promotor de esta orquesta escuela, donde los egresados saldrán con una "especialización" en los estilos de directores como Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese, Aníbal Troilo o Juan D´Arienzo.
La orquesta, que tendrá catorce integrantes, será dirigida por Emilio Balcarce y contará con dos músicos profesionales -Horacio Romo y Ramiro Gallo- que guiarán las filas de bandoneones y violines, respectivamente. Los músicos ensayarán semanalmente en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires y contarán con clínicas especiales a lo largo del año por las que pasarán maestros, como Leopoldo Federico, que enseñará por ejemplo las claves de la orquesta de Osmar Maderna: "Será una escuela del yeite", explica el bandoneonista.
Respaldo entusiasta
El proyecto tiene el apoyo del gobierno porteño y de una asamblea de notables, como Horacio Salgán, que están entusiasmados con la idea.
"Muchas veces los jóvenes se me han acercado a preguntarme cómo podían aprender determinado sonido que hacía con Pugliese. Por ahí les daba alguna indicación, porque ellos no tuvieron la suerte nuestra, de vivir esa época. Lo bueno de esta orquesta escuela es que cada músico podrá interiorizarse en el estilo de esas agrupaciones y esos directores y tomar lo que le gusta", señala Plaza, el autor de "Danzarín".
Varchausky, integrante de la orquesta El Arranque, cree que la mejor forma de recuperar aquel sonido perdido de las orquestas es el contacto directo con los protagonistas de esa época. "Ellos integraron agrupaciones fundamentales y conocen esos arreglos, esas creaciones y esos estilos mejor que nadie. Es la única forma de que los músicos de hoy se puedan conectar con ese pasado, ya que todas esas orquestas desaparecieron y los jóvenes perdieron contacto con eso", señala.
Transmitir la esencia
Este consejo de maestros tangueros se aferra a la idea de que se transmita la esencia del género.
"Muchos tienen una técnica muy buena, pero les falta esa expresividad, ese lenguaje que no está escrito y que se perdió. Antes hasta se hablaba y se expresaba de otra forma. Entonces, estos músicos tendrán que aprender ese lenguaje para conocer mejor los estilos del tango. Eso es lo que intentaremos transmitirles", cuenta Balcarce, que tendrá la responsabilidad de llevar adelante esta nueva orquesta juvenil, que renovará sus filas todos los años por concurso abierto.
"Los jóvenes son nuestra continuidad, y la única forma de que el tango se siga desarrollando es que ellos tomen la posta y nosotros les pasemos nuestras vivencias, porque antes que nada éste es un género de transmisión oral, como toda música popular", afirma Carlos García, director de la Orquesta de Tango de Buenos Aires y otro de los maestros que está entusiasmado con el proyecto.
La asamblea de la que participaron Federico, Plaza, Franco, Cabarcos, García, Varchausky y Gallo sirvió para discutir el futuro de un proyecto que, sin exagerar, está ligado directamente a la supervivencia de las orquestas y a la renovación del género. Y la vez esta reunión funcionó como anticipo de lo que puede suceder en las clases y en los ensayos. Franco contó, por ejemplo, cómo D´Arienzo los mataba a ensayos hasta lograr ese ritmo tan marcado y compacto, propio de aquella orquesta. "Muchos pibes que agarran un contrabajo y hacen tango tocan sentados, porque están acostumbrados a una determinada escuela clásica. Pero en el tango jamás se puede tocar así, porque uno tiene que ponerle el cuerpo al instrumento para que suene", agrega Cabarcos.
Y en el cierre, Federico grafica: "Hay que saber tocar "La yumba" como Pugliese, "Quejas de bandoneón" como Troilo y "La cumparsita" como D´Arienzo, porque los bailarines aprendieron con las orquestas y están acostumbrados a eso. Además, no hay que olvidarse de que la mayoría de estos pibes en algún momento va a ir a trabajar afuera".
"La bordona", para empezar
En la charla aparecen recuerdos, secretos y esas trampas que sólo conocen los maestros. Pero Balcarce retoma la iniciativa del proyecto de la orquesta escuela y sugiere: "Lo fundamental es saber por dónde arrancamos". Al instante, se elige por unanimidad el arreglo de "La bordona", del propio Balcarce. "Es una de las obras más lindas que escuché en mi vida. Si lográs que la orquesta haga sonar ese tango, vamos a dar el primer paso", le dice Federico. Todos se ponen de acuerdo. Cada maestro se compromete a transmitir lo que conocen de cada estilo a partir de sus arreglos o composiciones. Horacio Salgán, ausente con aviso, adhiere a la distancia con la idea de esta orquesta y manda un consejo sabio: "En el tango hay cosas que se aprenden por el contacto físico y no por un libro".
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