Los premios Oscar: una cuestión de género más allá del glamour

A partir del discurso de Patricia Arquette, en el que habló sobre la necesidad de la igualdad para las mujeres, la discriminación de género quedó en primer plano
Natalia Trzenko
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25 de febrero de 2015  

Ahora que la alfombra roja ya fue enrollada y guardada hasta el año que viene y se terminaron las fiestas que parecían interminables, el impacto y las repercusiones de lo que sucedió durante la ceremonia de los Oscar el domingo pasaron de la alegría de los ganadores a una polémica que pone en cuestión a la política de géneros en Hollywood y más allá.

Es que en una ceremonia sin demasiados momentos emocionantes, el discurso de Patricia Arquette, ganadora como mejor actriz de reparto, provocó una ola de fuertes críticas en las redes sociales.

Tan fuertes fueron las respuestas ante las palabras de la intérprete de Boyhood sobre la necesidad de reformar la constitución para conseguir la igualdad para las mujeres que hasta opacaron los comentarios sobre la desafortunada frase -"¿Quién le dio el permiso de trabajo a este hijo de puta?"- con la que Sean Penn le entregó a Alejandro González Iñárritu el Oscar a mejor película. Un supuesto desliz humorístico que, de todos modos, no le arruinó el festejo al director mexicano y mucho menos a los guionistas argentinos ganadores: Armando Bo y Nicolás Giacobone.

"Las mujeres pobres y trabajadoras de este país están pidiendo ayuda desde hace décadas. Si yo tengo «privilegios» o una voz que será escuchada, hablaré sobre el tema", tuiteó Arquette ayer, luego de la catarata de comentarios negativos que recibió por sus posturas, especialmente porque muchos le criticaron que "exigiera" el apoyo a otras minorías oprimidas y discriminadas.

"Fui madre soltera a los veinte años. Sé cuán difícil puede ser pagar los pañales y la comida. Expliquen por qué se les paga menos a las mujeres", escribió la actriz en una serie de mensajes por Twitter como respuesta a quienes cuestionaban su derecho a hablar sobre el tema por ser una artista de Hollywood.

"No me hablen sobre privilegios. De chica viví bajo la línea de pobreza. No importa dónde esté hoy, jamás olvidaré la lucha de las mujeres", aclaró Arquette para zanjar la disputa, que también se avivó por la decisión de otra nominada que se negó a contestar preguntas sobre su vestido en la alfombra roja.

"Preguntame más"

Eso fue lo que pidió Reese Whiterspoon, nominada a mejor actriz por su papel en Alma salvaje, que se estrena mañana en la Argentina, a través de su cuenta de Instagram horas antes de la ceremonia.

Decidida a rebelarse para elevar el nivel de las preguntas que suelen verse obligadas a contestar las actrices frente a los cronistas de la red carpet, Whiterspoon se sumó al movimiento AskHerMore (pregúntenle más a ella). "Se trata de inspirar a los cronistas a hacer preguntas más creativas en la alfombra roja. Amo los Oscar y la moda tanto como muchos de ustedes, pero también me encantaría contestar otras preguntas", escribió Witherspoon, y su postura fue festejada por algunos, como la corresponsal de la cadena ABC, y denostada por muchos de los productores de ciclos dedicados al mundo del espectáculo, que defendieron su elección de transformar los Oscar en un desfile de moda supuestamente en defensa de los diseñadores que les prestan sus caros vestidos y joyas a las invitadas y que merecen ser nombrados por ellas. Otra polémica que pone en evidencia la desigualdad de géneros que se esconde detrás del brillo y el glamour.

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