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Sí señores, a mí me pagan por esto, pero no lo suficiente como para solventar los vicios caros que mi exclusiva crianza en la panadería más paqueta de Wilde me legó: sambuches de unicornio, ornitorrinco en salsa de manzana satánica, y un largo etcétera. Por eso, aprovechamos el espacio para hacer autobombo a nuestro nuevo curro: el Manual de Periodismo Pop Life, un método que te permitirá ser el alma de cualquier encuentro del cuarto poder bajo la sola premisa de meter sanata random en toda nota con pretensión de seriedad.
Básicamente, se trata de un libro de 2558 páginas que, resumido, indica que la posta es mechar cosas pulenta con fruta descarada, intentando generar sendos lulz y WTF en los lectores, que al fin y al cabo son la mismísima sal de la vida (?). Los primeros en llamar al 0-600-POPLIFE y adquirir el manual a sólo 1500 euros + IVA fueron los colegas de Tiempo Argentino, quienes ayer se hicieron del texto y hoy mismo ya están metiendo una volanta como esta (de verdad, se los juro):

Efectivamente, en una nota sobre la posición del Gobernador de Santa Fe Hermes Binner sobre las retenciones al sector agropecuario, el redactor intercala un pasaje de "Se corrió la bola" de El Dipy, out of fucking nowhere. Lo cual representa un acto de randomismo extremo que, si esto fuera un curso presencial en vez de un libro, faaa, un once le pongo.
Y como sabemos que la gente de Tiempo Argentino no va a comprar semejante libro para usarlo una sola vez, aquí van algunos ejemplos de notas que el diario seguramente ya tiene en el horno, listas para servirse. A saber:

Aquí vemos un clásico caso de crónica de actualidad, condimentado con una volanta que refiere a "Son mis bolas" de La Pura Cumbia. Información y guasada, todo en uno. Como un programa conducido por Santo Biassatti y Corona (ojo con esa, TN).

En esta oportunidad, un valioso artículo sobre un festival de tango a realizarse en los próximos días, mechado con una verdad universal del fútbol expresada en lenguaje coloquial. Inmejorable.

Y por último, el máximo ejercicio de randomismo poplifero, a cargo de un redactor de Política Internacional al que nos imaginamos escribiendo la noticia con una bolsa de chizitos, en patas y en camiseta. Así sí.





