
Marlango: el oficio del artista, frente al espejo
Esta noche, en Niceto Club, el dúo español estrenará el repertorio de su nuevo disco, El porvenir
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Leonor Watling y Alejandro Pelayo aún están intentando aclimatarse. Hace un rato que el dúo español llegó y todavía no logra conectar con el espacio. Han tocado en eventos privados, en fiestas y en sitios como la embajada de Francia en Madrid, "en un piano de 1715", comenta Alejandro, el hombre detrás de las teclas que recuerda cada sitio según el piano que tuvo ese día frente a él. Pero no en un diario. Hasta anteayer, claro. Su filosofía los prepara para el asombro, para recibir con los brazos abiertos lo que está por venir, para jugar con el título de su sexto álbum, que hoy presentarán en Niceto.
"Preferimos tocar a no hacerlo", dispara Alejandro, y con esa declaración se despierta un debate sobre los usos y costumbres de una banda en gira. Su historia artística comenzó en Madrid una década atrás y antes de que pudieran digerir lo que estaba pasando ya tenían un disco editado y shows programados en Japón.
"Tocar es lo que te permite explicar lo que haces sin tener que hacerlo con palabras, que es en lo que fracasamos todo el tiempo", sostiene Alejandro mientras busca en su interior profundizar su idea. Leonor le sale al paso: "Llevamos tres días haciendo entrevistas y de repente esta mañana en la radio hemos tocado y fue como resetear. Nos acordamos de por qué estamos haciendo esto y está todo bien otra vez", comenta la también actriz y esposa de Jorge Drexler.
-Se corre el riesgo de volverse un personaje de uno mismo, ¿no?
Alejandro: -Es que el disco salió hace ocho meses y llevamos ocho meses de gira y de entrevistas. Ahora llegamos aquí y queremos tocar, porque lo que tenemos como fuerte es la última sensación, la de La Trastienda (2012, de la mano de su disco anterior, Un día extraordinario). En las entrevistas esa ilusión merma porque estás peleando contra ti mismo, contra lo que dices. Nosotros no sabemos más de Marlango por haber escrito las canciones, sabemos un poco por que las hemos tocado.
-¿Con la composición no les pasa algo similar?
Alejandro: -No, porque me dedico a eso en cuerpo y alma desde que soy pequeño. Estoy cómodo ahí, tengo un piano adelante y soy mucho más alto, más fuerte y seguro de mí mismo. No tengo miedo de desnudarme, hacer un chiste ni de intentar ligar con la chica más guapa del mundo. En cambio, sin un piano adelante me siento como mi hijo de dos años, que le da vergüenza cuando viene alguien a casa y se mete detrás de mí. A pesar de que llevemos 10 años no sé por qué no he conseguido poner capas unas encima de otras para que sea un hojaldre.
Leonor: -Yo creo que sí has podido. Hoy estás más cansado. Cuando empezamos, Alejandro no podía hacerse fotos, lo pasaba físicamente mal. Creo que sí hacen falta las entrevistas. Es un regalo que estemos aquí, algo bien estamos haciendo para que quieran hablar con nosotros.
-En varias ocasiones manifestaron no tener expectativas para con su obra. Suena a filosofía de vida.
Alejandro: -Es que al poco de salir nuestro primer álbum ya era disco de oro en España, habíamos vendido 20.000 copias en Japón y ya estábamos tocando en Tokio sin haber hecho más de tres shows en Madrid. Entonces aprendimos muy rápido que en lo único donde teníamos un poco de margen para "controlar algo" era en las canciones. Todo lo demás se nos escapa. Me encantaría tocar en el estadio de River, que lo he visto recién desde la azotea. Tener las canciones adecuadas para llenar eso y hacer un concierto en tu vida para 50.000 personas con un nivel de energía que sólo he tenido como público, pero de verdad que creo que no hay nada que yo pueda hacer para que eso pase.
El porvenir son 11 nuevas canciones que empezaron a surgir no bien terminaron su álbum anterior y que el tiempo demoró más de lo que Leonor y Alejandro esperaban. "Los planes se fueron cayendo por causas ajenas a nuestra voluntad y empezaron a surgir nuevas canciones que taparon a las que ya teníamos. Eso nos pasó tres veces, hasta que nos dijeron «adelante, existe la posibilidad de grabarlo en Los Angeles y empezáis a trabajar por Skype la semana que viene». Y nos vino esa sensación de llegar a la tierra prometida, ha costado tanto y finalmente mira dónde estamos". ¿Y la canción? "Viene de un poema de Ángel González -explica Leonor-, que se llama «El porvenir» porque no llegas nunca. Y es la sensación que tenía aún subiendo al avión rumbo a Los Angeles. Pensaba, «it's not gonna happen» (no va a suceder)". Y sucedió, como el milagro de la canción de Marlango: orgánica, sutilmente acústica, de origen viajero, portuaria y siempre dispuesta a contrastarse con nuevas culturas y experiencias azarosas.
Marlango
Presenta El porvenir
Hoy, a las 23
Niceto Club, N. Vega 5510
Entradas, desde 270 pesos (con CD)
Música en la Redacción
El ciclo de conciertos Música en la Redacción continuó anteayer en LA NACION con el dúo madrileño Marlango. Leonor Watling en voz y Alejandro Pelayo en teclados repasaron canciones de su nuevo álbum, El porvenir, y de su obra anterior, Un día extraordinario. En el diario se volvió a vivir un día especial, con el personal técnico acondicionando el lugar desde temprano y las inquietudes de quienes se acercaban con curiosidad a observar el armado. Acompañado por un equipo de su compañía discográfica, Universal Music, el dúo se fue aclimatando lentamente al espacio de la Redacción. Primero accedió a una producción fotográfica en la terraza del diario, luego a la entrevista y, finalmente, se dispuso a ofrecer un show que contó con la presencia de los empleados de diversos sectores de la compañía. En los próximos días se podrá acceder al concierto en www.lanacion.com.ar.




