Metallica, en un brillante documental
No es sólo un trabajo para fanáticos
1 minuto de lectura'
Una obra maestra del documental. Esa es la calificación que merece "Metallica: Some Kind of Monster", el trabajo de Joe Berlinger y Bruce Sinofsky sobre la intimidad de la banda de heavy-metal más importante del mundo, que el sello AVH lanzará el próximo miércoles 16 de marzo.
Los impactantes 141 minutos de "Metallica: Some Kind of Monster" no conforman sólo un largometraje pensado para el consumo fugaz de los seguidores del grupo fundado en 1981, sino uno de los trabajos más minuciosos, honestos, complejos, fascinantes y esclarecedores sobre el proceso creativo, la crisis interna, la lucha de egos y la disputa por el poder, los excesos de años (drogas y alcohol), las presiones del negocio y los intensos dramas humanos y familiares que se viven en el seno de una de las bandas más longevas, polémicas y taquilleras del rock.
Ganador hace un par de semanas del Independent Spirit Award (máximo galardón del cine off-Hollywood) al mejor documental, sorprendente éxito comercial y saludado por la crítica norteamericana como una de las revelaciones artísticas de la temporada 2004, "Metallica: Some Kind of Monster" combina el talento narrativo de estos dos multipremiados realizadores con la decisión de la banda -que lleva vendidos casi 100 millones de unidades de sus 11 discos- de permitir el acceso a todas sus actividades públicas y privadas (incluidas las sesiones de terapia grupal) durante dos años. El resultado es un retrato descarnado y sobrecogedor del "monstruo" al que alude el título.
El film arranca en 2003, con el lanzamiento de "Frantic", el primer álbum de la banda en cinco años, pero luego la narración se retrotrae dos años, cuando la banda pasaba por el peor momento de su historia con el juicio por piratería a Napster (el servicio de intercambio de archivos gratuitos por Internet) que le valió incluso el repudio masivo de sus fans, la partida del bajista Jason Newsted tras 14 años en el grupo, los enfrentamientos entre los dos líderes, el baterista Lars Ulrich y el cantante y guitarrista James Hetfield, y la larga internación de este último en un centro de rehabilitación por alcoholismo.
"Metallica: Some Kind of Monster" es uno de esos trabajos integrales que no deja nada afuera ni librado al azar, es didáctico y sofisticado, contundente y audaz, trágico y cómico, emotivo y despiadado a la vez. El eje narrativo son las tortuosas, ciclotímicas y siempre cautivantes sesiones de composición y de grabación del disco durante ese caótico período de dos años, pero en el medio desfilan desde los familiares (pequeños hijos incluidos) y allegados a la banda hasta los ex integrantes desencantados (Newsted y Dave Mustaine, que luego formó Megadeth), pasando por la relación de amor-odio que establecen con una suerte de "gurú" terapeuta que ayuda a conciliar los egos, los impresionantes materiales de archivo y hasta las secuelas de tanto éxito, tantos abusos y tantas tragedias, como la muerte del bajista Cliff Burton en 1986.
La pasión de Ulrich por la pintura (es un reconocido artista plástico), de Hetfield por la velocidad (es coleccionista de autos y motos) y del guitarrista Kirk Hammett por el surf, la vida en el campo y las terapias alternativas conforman el aspecto más intimista y personal de un grupo que debió reinventarse completamente para recuperar la energía de sus comienzos y superar una crisis humana y creativa que parecía terminal.
"Metallica: Some Kind of Monster", quedó dicho, excede por mucho el marco de un trabajo destinado a los amantes de la banda y del heavy-metal (de hecho, hay muy pocos fragmentos de shows en vivo) para constituirse, en definitiva, en un ejemplo insoslayable para todos aquellos que quieran comprender cómo se concibe un gran documental lleno de matices, de sutilezas y sin miedo a asumir todos los riesgos posibles.





