Mujeres a solas : Inocenti, Fletchner y Politti, en la intimidad
A tres años del estreno, el elenco de "Confesiones de mujeres de 30" muestra la trastienda y opina sobre el Mundial de Francia.
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Virginia Inocenti, Alejandra Fletchner y Andrea Politti son, sobre las tablas, tres mujeres de treinta que repasan victorias y derrotas en la cotidiana batalla de los sexos y la vida. Lo curioso es que debajo del escenario también constituyen un trío de féminas treintañeras que se debaten en dramas parecidos a los que parodian en escena y que, según reconocen, a veces se repiten en su vida real.
"Confesiones de mujeres de 30" subió a escena en el teatro Picadilly cuando en el almanaque colgaban las hojas de 1996 y ahora -gracias a la respuesta fiel y constante del público- volvió a a las andadas en su tercera temporada consecutiva.
Los números dictan que la obra fue vista por 175.000 espectadores y que, en el camino, fue galardonada con un premio ACE al mejor espectáculo de humor. Pero basta con ver el espectáculo o tener la oportunidad de entrometerse en la intimidad de los camarines para caer en la certeza de que la piedra fundamental del suceso de "Confesiones..." está en la relación que mantienen las tres actrices entre sí. En esa química especial reside la fórmula para que nunca haya una función igual a otra y que la propuesta se renueve constantemente.
"Hoy, la obra es muy distinta de la que se estrenó hace tres años -asegura Fletchner, sin despegar el rostro del espejo mientras se maquilla-. Entre nosotras se ha gestado el vicio de construir frases y chistes en forma colectiva que luego se van incorporando al espectáculo. Nosotras hemos ido modificando el texto permanentemente desde el debut."
Virginia Inocenti regala un poco más de atención al cronista y da un ejemplo concreto: "Un día llegué con la noticia de que mi mamá había comenzado a tomar clases de bombo. Esa noche, en medio de una de las situaciones de la obra, se me ocurrió comentarla como una anécdota propia de mi personaje y causó mucha gracia. Así que terminó quedando".
"Tenemos muchos guiños internos que ponemos en juego en escena y que hacen que el espectáculo siga vivo y que no nos aburra", remata Andrea Politti.
La energía que las actrices despliegan ante el público no es forzada ni descansa cuando se baja el telón. En los camarines todo es histrionismo; el trío no respeta turnos para tomar la palabra y es casi imposible obtener una declaración "oficial" y consensuada sobre absolutamente cualquier tema.
Se logra un principio de acuerdo cuando hablan de la solidaridad interna del grupo: "Nos aguantamos cuando estamos ováricas, engripadas o deprimidas y en escena tratamos de nivelar los volúmenes de cada una para que ninguna quede en descubierto", dice Politti mientras sus camaradas asienten. Pero surge la pregunta sobre si existe un verdadero lazo de amistad entre ellas y la bestia se desata. "Antes éramos amigas y ya no lo somos más", asegura Inocenti con tristeza fingida. Fletchner recoge el guante y con el dedo en alto sentencia: "Mentira, nunca fuimos amigas y nunca lo seremos".
Para conjurar el "miedo escénico", el trío tiene un pequeño rito que ejecuta siempre antes de salir a escena. Una mezcla de danza indígena con mantra hindú, en el que "se produce un gran frotamiento de los cuerpos".
Pero hasta allí nomás llegan las confidencias. Cuando se les pregunta por más detalles sobre las particularidades del rito, se miran cómplices e imponen un silencio infranqueable y femenino. Y no queda más que rendirse: estas mujeres saben muy bien dónde poner el límite a las confesiones.
"Confesiones de mujeres de 30". Teatro Picadilly, Corrientes 1524. Jueves, a las 21.30, viernes y sábados, a las 21 y 23, y domingos, a las 21. Entrada $ 26.
¿El Mundial?
Con bombos y platillos por doquier se presenta esta edición del Mundial de fútbol como la que ha podido vencer la resistencia de las mujeres a los influjos del deporte más popular del planeta. Encuestas, estadísticas y estudios de marketing de todo tipo aseguran que las chicas argentinas han sucumbido, finalmente, ante el sensual rodar de la pelota.
Fletchner, Inocenti y Politti son la prueba viva de que en este tema se está exagerando bastante y que la trinchera femenina anti-mundial dista mucho aún de haber sido doblegada.
"¿Mundial...? ¿Eso qué es?", se hace la distraída Inocenti. "Realmente lo que me causa expectativa es saber qué va a pasar después de que se juegue el último partido. Me da la impresión de que todo está como detenido y da vértigo pensar en cómo se va a volver a la normalidad", concluye con un gesto de resignación.
A Andrea Politti el tema le calienta un poco más las venas y pregunta: "Me gustaría saber si la Argentina es una camiseta de fútbol".
Fiel a su estilo, "La Negra" Fletchner toma cartas a caballo de la ironía. "Esta todo bien con el Mundial. Ahora, ¿por qué todo el mundo -los que tienen que ver con el fútbol y los que no- se fueron a pasar un mes en Francia?" Qué buena pregunta, Alejandra.
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