
Música y recuerdos junto al mar
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CARILO.- Se vivió una noche especial aquí. No sólo por el cálido homenaje de recuerdo a Baby López Furst, quien era vecino de la zona y del que recibió un testimonio escrito su hija Ana, también porque el pianista Jorge Navarro hizo una gran interpretación, como aquellos días en que eran dos pianos unidos por un solo corazón. "Con Baby no hablábamos de música", recuerda Navarro en uno de los momentos en que cambia las palabras por la música y corrobora así lo que todos presentíamos: que se habían vuelto uno.
El show de Navarro, acompañado por Guillermo Delgado en el contrabajo y Fernando Martínez en batería, fue una brillante muestra del estilo más pasional de este pianista que mostró que sus 45 años sobre el escenario siguen sin sentirse como una rutina.
El trío mostró ductilidad, tanto en los tiempos ágiles como en los medios tiempos, en que sonó ajustado; supo también crear climas y desarrollar algunas atmósferas de intensa tensión.
Con un auditorio a pleno, en el Hotel Marcín de esta ciudad, el trío abrió la noche con un tema de Cole Porter, ágil y con un sonido acústico interesante por la poca cantidad de micrófonos que permitieron escuchar el sonido natural de los instrumentos. Por cierto, como no puede ser de otra manera, el festival tiene un piano en el escenario.
Algo más rápido que la versión original, el piano de Navarro recorre las escalas creando una tumultuosa y rítmica cascada; su forma es contrastada por una mano derecha con la que desarrolla sus sentimientos y una izquierda de sólido tempo. Complejidad-sencillez es la dualidad pianística.
El contrabajo y la batería le ponen motor a la música. No se sintió que Delgado tocara en reemplazo de Puertas y Martínez mostró estar en un excelente nivel. Sus solos tienen miga, dice cosas en los tambores, expresa con mucha claridad su forma de entender la música y su compromiso con ella.
Luego harán una interesante versión de "Stella by starlight" en la que desarrollarán una aproximación gradual a la melodía que parece sujeta a continuas relecturas que impulsan el tema hacia adelante. La sobriedad del tándem Delgado-Martínez permite a Navarro desplegar una fuerza emocional que siente en el auditorio y transforma en "vivas" a la interpretación.
Tras un panegírico a Diana Krall, el trío hará la balada "East to the sun", plena de imágenes y con una interesante improvisación, en la que Navarro retoma su política de suaves reelaboraciones melódicas.
Un "Mist" en solitario permite acceder a otro mundo de aún mayor introspección, en el que abundan los silencios y una delicada articulación que transmite el corazón de esta composición de Errol Gardner.
El final será con dos piezas de naturaleza diferente: "Billy Bounce", de Parker, y "Ritmo fascinante", de Gershwin. El primer tema, un clásico del bop, tuvo calor, algo de humor y una excelente interpretación del combo que, a esta altura de la noche, sonaba con una frescura y espontaneidad prodigiosas.
Luego vendrán Gershwin con su ritmo y una despedida jubilosa que, como si Baby lo hubiese planeado, terminó con abrazos y sonrisas.
Esta segunda noche del festival tuvo una suerte de carta de ciudadanía en Pinamar, en que el público confirmó que este balneario es un lugar donde el jazz se siente cómodo. En algunos informales encuentros ya se habla del festival 2004.




