A 80 años del nacimiento de Miguel Abuelo: se crio en un orfanato, “inventó” una banda, vagó por Europa y cambió el rock argentino en los 80
Aunque Los Abuelos de la Nada nacieron a finales de los 60, recién en los 80 tendrían una formación estable y un gran éxito con hits que se convirtieron en clásicos imperecederos
7 minutos de lectura'

La palabra “nada” es algo (o mucho) para empezar a hablar de Miguel Abuelo, que este sábado 21 de marzo cumpliría 80 años. Nada es una palabra que llevó marcada a fuego. Nada era para él un sinónimo de familia (de no familia), al menos hasta sus cinco años. Porque apenas nació, aquel marzo del 46, su madre, Norma Peralta, terminó internada en el Hospital Tornú por tuberculosis, y él, bautizado como Miguel Ángel Peralta (de padre desconocido) fue a parar al Instituto Rocca, del barrio de Monte Castro. Por entonces era un asilo (todavía no se había convertido en un centro de detención de menores). A los 5 tuvo una familia postiza, la del director del Instituto, que decidió adoptarlo. Y recién a los 10 volvió a los brazos de su madre.
La falta (¿la escasez o la nada?) de ese marco familiar quizás haya sido lo que templó su espíritu para convertirse en compositor y cantante, reconocido sobre los escenarios como una figura fundamental del rock argentino. Este mismo sábado tendrá su homenaje, cuando su hijo, Gato Azul, al frente de una banda integrada por algunos de los que acompañaron a Miguel en su grupo más famoso, se reúnan para recordarlo en un concierto programado para las 20.30, en la Sala Batato Barea del Centro Cultural Rojas de la Universidad de Buenos Aires (Avenida Corrientes 2038), con entrada gratuita.

“Conmemoramos el 80° aniversario del nacimiento de Miguel Abuelo, figura fundamental del rock argentino y uno de los artistas más importantes de nuestra música. Sus poemas, sus canciones, sus letras, su inmensidad como ser humano. El Rojas presenta un concierto homenaje a cargo de su emblemática banda Los Abuelos de la Nada, un proyecto que retomó en 2023 su hijo Gato Azul Peralta en la conducción, junto al guitarrista Gringui Herrera, miembro histórico y hoy productor del grupo. El resto de los integrantes de la formación actual son: Andrés Jorge, Martin García Reynoso, Gustavo Luciani, Gabriela Marinescu, Julio Morales, Sergio Pérez, Diego Ortells y Gerardo Tuccini".
Esto dice el comunicado enviado por “El Rojas”, y allí también se aclara que las localidades se retiran el mismo día de la función, en la boletería de planta baja, desde dos horas antes del comienzo del espectáculo.
Volvamos ahora a ese “chanta” que una vez engaño a un importante directivo de una compañía discográfica, asegurando que tenía una banda llamada Los Abuelos de la Nada. En realidad, no había llegado a esa oficina para pedir un contrato, pero se dejó llevar por su instinto.
Si Miguel llegó a un instituto de menores antes que a los brazos de su madre, no es tan difícil entender por qué tuvo primero un contrato discográfico y luego una banda. La situación es conocida: cuando le preguntaron sobre su grupo, él respondió la primera frase que se le vino a la mente. Era una del libro El banquete de Severo Arcángelo, que en 1964 publicó Leopoldo Marechal. “Algún día tendré que llamarlo a usted Padre de los Piojos y Abuelo de la Nada”.
Bastaron esas cinco palabras -desde ese día, el nombre de un grupo que no existía- para obtener un contrato que le permitió salir corriendo a Plaza Francia, reclutar músicos y finalmente grabar, en 1968, un primer single de dos caras. Se llamó “Diana divaga”, que contenía esa canción y el “Tema en flu sobre el planeta”. En 1969 y en 1970 publicó como solista otros cuatro: “Oye niño” “¿Nunca te miró una vaca de frente?" “Mariposas de madera” y “Hoy seremos campesinos”.
Su voz era como el disparo de propaladora de pueblo, imposible que pasara inadvertido. Llamaba la atención de todo lo que estuviera a su paso. “Regidos por Marte, los nacidos aproximadamente entre el 21 de marzo y el 20 de abril son líderes naturales, valientes, independientes y aventureros, conocidos por su impaciencia, impulsividad y gran capacidad para afrontar retos”. ¿El perfil de Miguel Angel Peralta coincidía con la descripción del ariano medio?

Algo así como todo y nada. ¿Por qué resonaba tanto esta palabra en la cabeza de Miguel? ¿Por qué la volvió a usar para titular un proyecto que había creado en Francia, Et Nada? Su espíritu de buscavidas lo llevó a Europa, a principios de la década del setenta. Si nada había tenido en los primeros años de su vida, nada era lo que dejaba atrás cada vez que hacía una valija y se marchaba. Cuenta la leyenda que sería parte del estreno local del musical Hair, aquel donde actuaron Valeria Lynch, Susan Ferrer, Horacio Fontova, Mirta Busnelli y Rubén Rada, con dirección de Alejandro Romay y Daniel Tinayre. Pero desapareció. Se fue a España y luego a Francia, donde hizo buenas migas con un millonario que resultó su mecenas, para la concreción de aquel disco que en 1975 publicó con Et Nada, y que llamó Hijos de Nada.
En esos años también pasó por Bélgica, Países Bajos e Inglaterra, donde nació su hijo, al que bautizó Gato Azul (según la leyenda, el nombre surgió tras una jornada de LSD). En sus periplos por Europa, a finales de la década del setenta recaló en Ibiza de donde fue deportado.
La década del ochenta lo encontró otra vez en Buenos Aires, viviendo en una casa del barrio de Palermo, con su hijo Gato Azul y su sobrino “Chocolate” Fogo. Lo encontró inspirado y otra vez obsesionado con esa “nada” que terminaría de tomar forma en la más brillante formación de los Abuelos de la Nada. Con este grupo dejó un puñado de grandes discos, durante el primer lustro de los ochenta. Como si se tratara de un comienzo (un nuevo comienzo, en realidad), el primer disco, de 1982, llevó, simplemente, el nombre de la banda, que por entonces integraron Andrés Calamaro, Gustavo Bazterrica, Cachorro López, Daniel Melingo y Polo Corbella. En años consecutivos salieron Vasos y besos, Himno de mi corazón y Los Abuelos en el Ópera (en vivo). Para el último álbum, Cosas mías (1986), Miguel barajó y dio de nuevo. Solo Polo Corbela quedó de la vieja formación. Al proyecto se sumaron Kubero Díaz, “Chocolate” Fogo y Juan del Barrio.

Pero no duró demasiado. Dos años después, el 26 de marzo de 1988, Miguel Ángel Peralta murió de SIDA, enfermedad que, por aquel tiempo, no se combatía con éxito. La agonía duró un mes. El 25 de febrero de aquel año ingresó a la clínica Bazterrica con mucha fiebre. Una semana después, sin encontrar la manera de tratar el cuatro, le dieron el alta. Cuando el diagnóstico fue confirmado, ya no quedaba nada por hacer. Su partida ocurrió tres meses después de la de Luca Prodan (cantante de Sumo) y nueve meses antes que la de Federico Moura (líder de Virus), lo que dejó un enorme vacío en ese rock nacional que había forjado una nueva personalidad con la llegada de la primavera democrática a la Argentina. De ahí la importancia de recordar y celebrar la obra de artistas como ellos.
- 1
Fito Páez celebró sus 63 años con un show potente y repleto de clásicos, en el Movistar Arena
2Cómo es Free Spirits, lo nuevo de Ca7riel y Paco Amoroso: las colaboraciones estelares, el humor del dúo y los productores del momento
3Los regresos de Soda Stereo: la burbuja en el tiempo, el Cirque du Soleil, el show con cantantes invitados y el flamante Ecos
4Le dieron de alta al guitarrista de AC/DC Stevie Young





