A medio siglo de la muerte de un músico escandaloso
Uno de los grandes de la música del siglo XX se fue hace 50 años. Sería una buenísima oportunidad para homenajearlo y dedicar audiciones consagradas a su obra en este 2013. Ese enorme compositor se llamó Paul Hindemith, quien, habiendo nacido en Hanau (Esse) en 1895, falleció en Francfort Sur Le Main, el 28 de diciembre de 1963. Tras estudiar en el Conservatorio de Fráncfort, a los 20 ya era primer violín de la Ópera de esa ciudad, y luego director de orquesta. Pero Hindemith amaba la sonoridad de la viola y para dedicarle todos sus amores funda un cuarteto de cuerdas. Esto no le impide que ya, al cumplir los 27 años, sea considerado un compositor importante.
Fue en la década del 20, cuando Hindemith pudo ser tildado de músico escandaloso por sus óperas en un acto, Mörder, Hoffnung der Frauen (Asesino, esperanza de las mujeres), Sancta Susana y Das Nusch-Nuschi, que provocaran en su momento bataholas memorables. La primera de éstas es una pieza fundamental del llamado "expresionismo de Fráncfort" y resulta difícil ingresar en su argumento, cuyas principales claves han quedado para siempre guardadas por Kokoschka, el autor del texto. Es que confiriéndole la primacía al gesto, el famoso pintor es avaro en palabras. Lo ilógico es un factor primordial para provocar el delirio en el espectador. De todas maneras, ¿no somos ya gente lista, para acceder a ella y a las restantes de esta etapa de Hindemith? Estoy convencida de que sí, que estamos preparados, y me encantaría que estas obras del más incendiario expresionismo alemán pudieran verse en alguno de nuestros escenarios líricos, antes del cumplirse a fin de año el medio siglo de su desaparición.
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Luego Hindemith, perseguido por el nazismo por la liberalidad "degenerada" de sus obras, por sus "atroces disonancias", por ser "espiritualmente no ario", capaz de "pervertir de la manera más vil a la música alemana", se expatriará en Turquía, contratado por el conservatorio de Ankara, y desde 1940 en Estados Unidos. Retorna a Europa terminada la guerra y sigue componiendo obras extraordinarias, en las que nunca se pierde lo que será su personalidad creadora irrepetible. En su producción total brilla su ópera Matías el pintor . O su Nobilissima visione , leyenda danzada que se inspira en los frescos de Giotto consagrados a la vida de San Francisco de Asís en la capilla de Santa Croce en Florencia. Luego del estreno en 1938, con coreografía de Massin, Hindemith realizó una suite orquestal en tres movimientos, reteniendo fragmentos de los seis cuadros de origen ¿Sería demasiado pretencioso que nuestros músicos nos acercaran en el curso del año a algunas de las obras de este Hindemith, alemán hasta la médula pese a los nazis? Su producción es enorme y su difusión, hoy, demasiado escasa.






