Mozart en Estrasburgo . "Così fan tutte" (foto), de Wolfgang Amadeus Mozart, será el próximo título lírico que se estrenará en la Opera Nacional del Rhin en la ciudad de Estrasburgo. En esta puesta que dirige el británico David McVicar tienen los roles protagónicos la mezzosoprano norteamericana Deanne Meek (Dorabella), la soprano Henriette Bonde-Hansen (Fiordiligi), el barítono norteamericano Franco Pomponi (Guglielmo) y el tenor inglés Alfred Boe (Ferrando).
Murió Gyorgy Sandor . El pianista húngaro Gyorgy Sandor, que fue alumno de sus compatriotas Bela Bartok y Zoltan Kodaly, falleció el último lunes en Nueva York, a los 93 años, indicó sólo ayer, en París, el Concurso Internacional de Ginebra, de cuyo jurado de piano formó parte hasta su muerte, según informó la agencia AFP. Nacido el 21 de septiembre de 1912 en Budapest, Gyorgy Sandor estudió piano en la Academia Franz Liszt de Budapest con Bartok y composición con Kodaly. En el curso de su carrera, que comenzó en la capital húngara en 1930, su nombre estuvo asociado a creaciones mundiales, en especial de las obras de los estadounidenses Samuel Barber, Lukas Foss y Leonard Bernstein. Gyorgy Sandor se instaló en 1939 en Estados Unidos, donde obtuvo la ciudadanía norteamericana. En ese país llevó a cabo el estreno mundial, en 1946, del tercer concierto de piano de Bartok con la Orquesta de Filadelfia dirigida por Eugene Ormandy y también estrenó la versión para piano de la "Suite de danses", de Bartok. Sandor grabó la obra integral de Bartok para piano, al igual que la de Kodaly y la de Prokofiev. El pianista húngaro visitó por última vez Buenos Aires en septiembre de 2003, para participar del Festival Martha Argerich como jurado y también para interpretar junto a Argerich "Sonata para dos pianos y percusión", de Bartok. El músico recordó en una entrevista con LA NACION cómo fue su primera clase. "Lo primero que estudié con él fue la Sonata en do menor, de Mozart, y la Rapsodia en si menor, de Brahms. Era reservado y su manera de enseñar era muy particular. Toqué una obra y después la otra. Cuando concluí, me dijo: «Muchas gracias» y se sentó al piano y las interpretó a las dos. Y no dijo ni una palabra. Así era siempre. No explicaba nada. Si se le preguntaba por las dificultades de un pasaje, respondía: «Pues hay que estudiarlo» y si lo interrogaba sobre cómo hay que estudiarlo o entenderlo, él, habitualmente, respondía: «Pues yo lo hago así»".
Lavandera en España . El concierto del pianista argentino Horacio Lavandera en Oviedo (España) fue recibido muy bien por el público y la crítica. El diario La Nueva España señaló: "Las XV Jornadas Internacionales de Piano continuaron ayer con el regreso al ciclo del joven pianista argentino, de origen asturiano, Horacio Lavandera. El músico realizó una magnífica versión del «Concierto para piano y orquesta en la menor», de J. N. Hummel, acompañado por la Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo (OSCO) y dirigido por Josep Vicent. Lavandera, nacido en 1984, se ha convertido en el pianista joven argentino de mayor proyección y está realizando una gran carrera con las mejores orquestas europeas. Previamente, la formación sinfónica ovetense protagonizó el reestreno moderno de la obertura de «La conquista de Granada», de Emilio Arrieta, título que realizará el teatro Real, en versión de concierto, este año. Tras el descanso, la orquesta interpretó la «Sinfonía número 1 en re mayor, Clásica», de Prokofiev, y la serie de tangos para orquesta «Tres movimientos tanguísticos», de Astor. Piazzolla".
Una alarma indiscreta . Durante un concierto, el último domingo en el auditorio Alice Tully de la Juilliard School de Nueva York, el tenor alemán Christoph Prégardien y el pianista Dennis Helmrich tuvieron que sobreponerse a dos falsas alarmas de incendio que interrumpieron sus actuaciones. Mientras el tenor estaba cantando "Der Lindenbaum", la quinta canción de "Winterreise", de Schubert, sonó por primera vez la alarma. Inmediatamente el cantante interrumpió su actuación y esperó a que terminara. Una vez que el acomodador pidió disculpas todo volvió a empezar, pero cuando ya estaba en la séptima canción, "Auf dem Flusse", la alarma volvió a empezar. Ahí, la decisión de los dos artistas fue abandonar el escenario, al que sólo volvieron con la promesa de que el problema -se supo que era eléctrico- estaba solucionado. Aún así, ni los artistas ni los espectadores se quedaron tranquilos y rondó hasta el final de la vigésimo cuarta canción de Schubert la sensación de que en cualquier momento la alarma podía volver a sonar.