Barroco americano
Desde hoy y hasta el domingo, agrupaciones argentinas ofrecerán conciertos gratuitos con música de las misiones jesuíticas y coloniales
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¿Es posible reconstruir la historia colonial latinoamericana a través de sus sonidos? La respuesta se podrá escuchar y disfrutar en vivo en diferentes espacios del casco histórico porteño, desde hoy hasta el domingo próximo.
Con el título de "Antiguas músicas del Nuevo Mundo", la Secretaría de Cultura de la Ciudad organizó seis conciertos, con entrada libre y gratuita, que permitirán escuchar parte del vasto repertorio musical renacentista y barroco que sonó en las tierras americanas.
Este ciclo es posible debido al cada vez más numeroso grupo de especialistas argentinos que se dedican a la interpretación de música antigua con instrumentos y criterios "de época". Tal como viene ocurriendo con el repertorio europeo, estos intérpretes recrean la música que se escuchó en catedrales y misiones jesuíticas de los virreinatos de la corona española.
Algunos de ellos, como el ensamble vocal instrumental "Louis Berger" (un homenaje a un músico francés que vino con los jesuitas), que dirige Ricardo Massun, incluso se ha dedicado a la construcción de los instrumentos que se usaron, por ejemplo, en las misiones jesuíticas de Chiquitos (oriente de Bolivia), para recuperar también el color del sonido original.
Este ensamble, como el Grupo de Canto Coral (GCC), de Néstor Andrenacci, o un conjunto de solistas dirigidos por el argentino radicado en Suiza Gabriel Garrido, más el histórico Pro Música de Rosario, que capitanea Christian Hernández Larguía; el dúo La Rosa Púrpura del Plata, y los cordobeses Bizzarro y Renassaince permitirán escuchar una música que muchos señalan como el eslabón perdido que une la tradición poética y musical del Siglo de Oro español con el folklore latinoamericano.
El ciclo de conciertos comenzará esta noche, a las 20.30, en la basílica de San Francisco (Alsina y Defensa), con la presentación del GCC. El destacado coro de cámara que dirige Néstor Andrenacci, con el acompañamiento de un conjunto instrumental, se dedicará a repasar la música que se escuchó en las catedrales americanas durante los siglos XVI y XVII. En particular se centrarán en las obras de Gaspar Fernández, un compositor portugués de la segunda mitad del siglo XVI que –según cuenta Andrenacci– está siendo rescatado del olvido merced al trabajo del musicólogo peruano Aurelio Tello.
Andrenacci dice que Fernández "tiene un sello bastante personal, le gustaba hacer parodias del habla de los distintos grupos étnicos de América, incluyendo a los indios, los esclavos de Guinea y los gallegos. De ellos tomaba no solamente el habla sino su música que reelaboraba polifónicamente, un poco al estilo de Francisco Guerrero".
Es que la historia musical de aquella época, más allá de la polémica por la "conquista española" está construida por la fusión de las culturas española, indígena y africana. Andrenacci, que también ha interpretado y editado partituras de las misiones jesuíticas, remarca el carácter mestizo de la música latinoamericana: "Lo más interesante es que el manejo del ritmo tiene características particulares, que une la música española del sur de Sevilla con lo que le dan los indios y los esclavos negros. Los compositores desarrollaron aquí un estilo que se podría decir que es americano por el ritmo. Por ejemplo, en el repertorio que interpretaremos hay obras que parecen chacareras".
Color local
Mañana, a las 20.30, en la iglesia San Roque (Alsina 380), el Ensamble Louis Berger presentará "Tupâsy María", música de las Misiones Jesuíticas: cantos sacros en chiquitano, guaraní, español y latín.
Según explica Massun, intérprete de viola da gamba, el Ensamble siguió el camino de la corriente historicista europea, "pero veía que hacíamos música latinoamericana con réplicas de instrumentos europeos. Que estaban bien en el tiempo, pero mal en el espacio". Así, emprendió la aventura de construir réplicas de los instrumentos originarios de las misiones "que se encontraban como piezas de museos".
Hoy, el conjunto, jugado por completo al repertorio latinoamericano tiene cada vez más instrumentos construidos por ellos. Entre otros tienen violines jesuíticos y moxeños, chelo, violones, arpa, vihuelas, bajunes y hasta una exótica "tromba marina", un instrumento de cuerda frotada, pero que suena como una trompeta. Su uso en América tuvo una razón de ser eminentemente práctica "según las crónicas de la época, en las misiones se construían toda clase de instrumentos en madera, pero no tenían la tecnología para hacer trompetas. La tromba marina las reemplazaba", asegura Massun.
El ensamble está conformado por un quinteto vocal integrado por conocidos intérpretes barrocos como Ana María Santorelli, Flora Gril, Ximena Biondo, Pablo Pollitzer, y David Neto, y los instrumentistas Javier Weintraub, Cristina Monasterolo, Marisa Schmidt, Eugenia Montalto, Hernán Vives, Miguel de Olaso, Gustavo Rubin, Federico Ciancio y Manuel de Olaso, que incluye, además de los instrumentos mencionados, dos chirimías, clave y órgano, que "por ahora" no son de construcción propia.
–¿De qué forma cambió la sonoridad del conjunto cuando empezaron a usar las réplicas de los hechos en las Misiones?
Ricardo Massun: –En general, los instrumentos tienen un sonido en el que se escucha más la rusticidad de la madera. Hay algo que lo acerca a la arquitectura chiquitana. Cuando estás en misa en la iglesia se puede ver y oír el exterior, las vacas, los chicos, los árboles. Estos instrumentos no están cerrados a la naturaleza. Cuando hacés música sentís el olor al cedro. Y cuando vamos a tocar a su lugar de origen, en Chiquitos, los apoyás en el suelo y ves que tienen el color de la tierra.
Del Colón a la plaza Dorrego
El Festival continuará el jueves, a a las 18.30, con el dúo que integran Gabriel Schebor y Bárbara Kusa, con un repertorio de villancicos y tonadas de Perú, México y Bolivia, en la Manzana de las Luces, y el viernes, con la llegada de los pioneros del barroco, el Pro Música de Rosario.
Para el sábado se anuncia "Fiesta criolla", una idea de Gabriel Garrido que luego de sus exitosas versiones del "Orfeo" de Monteverdi y "Las indias Galantes", en el Teatro Colón, saca a la música barroca latinoamericana a las calles de San Telmo. Se trata de un festejo y procesión musicales que se iniciará a las 14, en la plaza Dorrego, con la intención de recrear la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe (Bolivia). Luego se dirigirá por Humberto I a la iglesia San Pedro Telmo y al Museo Penitenciario, una edificación de 1760, con un conjunto de solistas vocales e instrumentos barrocos. Garrido grabó este repertorio para la colección "Los caminos del Barroco", en el sello francés K617.
El cierre del ciclo, que implicó la coordinación de la Subsecretaría de Patrimonio y de la Dirección de Música porteña, estará a cargo de los grupos Barroco Bizarro y Renaissance, a las 16, en el Convento de Santo Domingo.
Los conciertos
Hoy
A las 20.30, en la Iglesia de San Francisco (Alsina y Defensa), Grupo de Canto Coral, dirigido por Néstor Andrenacci. Obras de Fernández Torrejón y Velasco y otros.
Mañana
A las 20.30, en la Capilla San Roque (Alsina 380), el Ensamble Louis Berger, dirigido por Ricardo Massun, interpreta música de las misiones jesuíticas.
Pasado mañana
A las 18.30, en Manzana de las Luces: La Rosa Púrpura del Plata, interpreta villancicos y tonadas de México en Perú.
Viernes 20
A las 20.30, en la Basílica San Francisco: Pro Música de Rosario, dirigida por Christían Hernández Larguía.
Sábado 21
Desde las 14, en Plaza Dorrego. "Fiesta Criolla", con Gabriel Garrido, conjunto instrumental y coro.
Domingo 22
A las 16, en Iglesia Santo Domingo (Belgrano y Defensa), Grupos Barroco Bizarro y Renaissance.


