Bing Crosby, el gran trovador

Falleció en octubre de 1977, en Madrid, luego de jugar un largo partido de golf
Falleció en octubre de 1977, en Madrid, luego de jugar un largo partido de golf
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3 de mayo de 2003  

Cien años de su nacimiento parecen una buena ocasión para traer a la memoria a Bing Crosby, uno de los dos grandes crooners de la música popular norteamericana. El otro, por supuesto, es La Voz, Frank Sinatra.

Entre los millares de páginas escritas sobre este cantante que brilló gracias a un melodismo casi sin límites, pleno de matices dulces y timbre de barítono, surge un relato de los últimos momentos del vocalista, en el campo de golf de La Moraleja, ubicado en los suburbios de Madrid.

Al terminar el partido, en el hoyo 18, dijo: "Este fue un gran partido, compañeros", dio unos pocos pasos y cayó muerto por un ataque cardíaco. Se pasó las cuatro horas que estuvo en los greens jugando con amigos, cantando y riendo.

La muerte lo sorprendió poco antes de las seis de la tarde del 14 de octubre de 1977; iba a participar de un torneo de golf el fin de semana siguiente en Palma de Mallorca, desde donde viajaría posteriormente a San Francisco, su hogar. Mal año el 77; una seguidilla de defunciones causó estragos en el mundo artístico. Elvis Presley murió el 16 de agosto; Ethel Waters, el 1° de septiembre, y María Callas, el 16 de septiembre.

Sedujo al público

Una mirada sobre lo que generó su muerte refleja su importancia como cantante del siglo. Fue tapa de los diarios angloparlantes y su tratamiento, por ejemplo, tuvo el mismo centimetraje que las de Churchill o De Gaulle.

Harry Lillis Crosby nació el 3 de mayo de 1903, en Tacoma, en el Estado de Washington, y como casi siempre se cuenta en estos casos, desde niño mostró una inclinación natural por la música.

Su influencia sobre los cantantes fue la más importante del siglo XX; incluso Frank Sinatra tomó del estilo Crosby algunos de sus rasgos más característicos.

Su actitud abierta, su gran musicalidad y una fortaleza emocional destacable lo llevaron a ocupar un lugar preponderante en dos etapas cruciales de la historia norteamericana. Fue la voz de la esperanza durante los duros años de la Depresión y también la de la alegría en los años de la posguerra, en la segunda parte de la década del 40.

Crosby fue el primer vocalista blanco en apreciar y asimilar el genio de Louis Armstrong; su ritmo, su emocionalidad, su espíritu de comediante y esa arrasadora espontaneidad calaron profundamente en el público norteamericano. Con diferencia de un año, grabaron sus primeros cantos; Satchmo, en 1926, con "Heebie Jeebie", y Crosby, en 1927, con "Muddy Water".

El cantante, nacido en una familia de clase media baja, de origen anglo-irlandés católica, desarrolló un estilo vocal intimista, muy favorecido por su tono de voz profundo, con letras de imágenes cotidianas, fácilmente vivenciadas por los auditorios que hacían de las letras su historia. Más aún, le dio a la balada un sentido con algún suave viso de erotismo, provocación que revolucionó a las audiencias. Hasta su llegada al campo profesional, los cantantes hombres afeminaban la voz, en busca de sonar como tenores, cuestión que era incluso estimulada por los productores. Crosby cambió ese timbre de cantante popular.

Probablemente crea desde su equipo del College Humor la Era del Jazz, para convertirse, a mediados de los años treinta, en el "trovador norteamericano".

Durante los años más prominentes de su carrera, entre 1934 y 1954, lideró sin rivales los tres campos más importantes del entretenimiento: los films, la radio y los discos (grabó en su historia 1668 canciones, sin incluir los cientos que quedaron grabadas en los programas de radio sin editar).

Su estilo marcó a las audiencias de manera indeleble. Incluso Louis Armstrong ingresó en el poco grato, en términos de calidad, campo de la música popular por el tremendo impacto en ventas que tenía Crosby, que influyó sobre el trompetista en el desarrollo de fraseos que quitaron esa fuerza natural del músico nacido en Nueva Orleáns.

La fuerza del estilo de Crosby se puede observar en la influencia sobre otros artistas, como Sinatra (que necesitó de un Crosby para desarrollar a su vez su forma de cantar), Jimmy Rushing, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, B. B. King, Billy Ekstine, Tony Bennet, Perry Como, Mel Tormé, Rosemary Clooney, Dean Martin y el genial Ray Charles.

Si su influencia fue importante, observemos los números de sus éxitos discográficos. Entre 1927 y 1962 colocó 369 temas como líder en los charts de ventas, además de 28 como cantante de otros grupos, lo que hace un total de 396. Nadie en la historia se le acercó, a saber: Paul Whiteman, 220; Frank Sinatra, 209; Elvis Presley, 149; Glen Miller, 129; Nat "King" Cole, 118; Louis Armstrong, 85, y The Beatles, 68 temas.

En el campo de la filmografía actuó en algunas de las películas más taquilleras que quedaron en la historia del cine. Por ejemplo, "Going My Way", "The Bells of Saint Mary", "Call me Lucky", "Pennies from Heaven", "White Christmas", con Danny Kaye, Vera Ellen y la colega Rosemary Clooney, y "High Society", con Grace Kelly y Frank Sinatra, entre otras.

Definitivamente, Bing Crosby transformó el arte del canto popular de una manera radical. Por cierto, la profundidad del cambio se percibe, incluso, hasta en el uso del micrófono, un detalle en el que este cantante reparó y sobre el que trabajó hasta convertirlo en un verdadero socio de su arte. Hasta ese momento el micrófono no se tocaba, pero él lo hizo.

Sus últimas palabras -"éste fue un gran partido, compañeros"- parecen referirse a lo que fue su vida, un gran partido jugado por un gran artista.

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