Canciones para todos los días
Mañana sale a la venta La lengua popular, el nuevo álbum del prolífico músico
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La lengua popular podría ser también la canción popular, porque de eso tratan las doce canciones que forman el nuevo disco de Andrés Calamaro, que sale a la venta mañana (con una preventa especial esta misma noche, a partir de las 20, en el local de Musimundo de Santa Fe al 1800). Cantar porque se está contento y se ama; cantar por estar vivo, pero también cantar para recordar a los amigos que ya no están, a los que se fueron primero: con "Los chicos" empieza el álbum, y ése parece ser el eje del disco.
Calamaro regresa así a su plena potencia de compositor y cantor. Luego de esos tiempos de hiperactividad creativa que marcaron la época de El salmón, de sus colaboraciones con otros (los tangos con Javier Limón y compañía de Tinta roja ; su proyecto junto a Litto Nebbia plasmado en El palacio de las flores ), de ser cantado por otros y de haber dicho que tal vez nunca más escribiera una canción, dio vuelta otra página.
Se reunió, entonces, con Cachorro López para una producción que logra potenciar aún más las posibilidades de los temas (también comparte la autoría de algunos de ellos) y convocó músicos (Juanchi Baleirón, Guillermo Vadalá, Juan Blas Caballero, Silvio Furmansky, Tito Losavio, Gringui Herrera y Sebastián Schachtel entre otros) para redondear con precisión las canciones. Redondez que se completa con el arte de Liniers, que no sólo se ocupa de la tapa, sino también de ilustrar cada uno de los temas.
"Escribir una canción aunque no haya pretexto", canta en "Carnaval de Brasil". Es por puro placer, entonces, que lo hace y porque con el tiempo parece haber hecho las pases consigo mismo. Se sabe: ya no es el que no duerme jamás y vive tiempos de amor (aunque no hace falta, y hasta le quita cierta gracia al asunto, tener esa información extra sobre su vida).
Hay rumbas, canciones de rock, ritmos cumbieros y algo de mexicano que no hace más que confirmar un estilo propio, inconfundible, que se completa con las letras. Porque, aquí, más que nunca, Calamaro logra nuevamente canciones que todos cantaremos, que hablan de lo que sucede -con giros ingeniosos, juegos con las palabras y rimas alocadas- en el amor y en la vida, en las calles y en los comedores populares.
Contesta, así, la pregunta que este fin de semana se planteaba adnCULTURA , sobre si las letras de las canciones pueden ranquear como poemas. El disco, o Calamaro en él, responden que no, que se trata siempre de una unidad en las que las letras nunca son autónomas ni de la música ni de la manera como son cantadas.
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