
Cerca de las raíces y del jazz
Este talentoso artista se presentará hoy en el Coliseo
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Salvo contadas excepciones, los bajistas son un clan reservado a la historia del ritmo. Entre ese grupo que ha cruzado la muralla rítmica, está el camerunés Richard Bona, un talentoso artista que, quizá por ser multiinstrumentista (toca de manera impecable ocho instrumentos), logró generar una propuesta integral, en la cual, por un lado, se muestra cerca de sus raíces y, por el otro, exhibe un espíritu amplio que podría definirse como cercano al jazz.
Bona actuará por primera vez en Buenos Aires hoy, a las 22, en el Coliseo, Marcelo T. de Alvear 1155, para presentar su disco Tiki junto con Taylor Haskins en trompeta, Adam Stoler en guitarra, Etienne Stadwijk en teclados, Ernesto Simpson en batería y Samuel Torres en percusión.
Bona ganó espacio en la escena internacional a partir de reemplazar a Pedro Aznar en el grupo de Pat Metheny, donde ocupó en cierta medida el hueco dejado por el bajista argentino.
Bona contribuyó a seguir ampliando las fronteras de la banda de Metheny, en tanto comenzaba a concebir, ya más formalmente, su carrera como líder.
Nacido en 1967, emigró a París con 22 años, y seis años después se instaló en Nueva York. En 1997 consiguió destacarse con su primer disco, Scenes From My Life, con el cual vendió más de 30.000 placas.
Su música es un reflejo de su espíritu incluyente que sabe equilibrar folklore con academia.
A continuación, transcribimos los pasajes centrales de la charla telefónica con el artista.
-Su último disco Tiki muestra con absoluta claridad ese proceso tendiente a la componer canciones. ¿Lo siente así?
-La música me surge de una manera natural; en verdad, no la trato de atrapar. Más bien, sólo aparece. No estoy pensando que tengo que hacer tal o cual canción, o cómo será su forma. Sencillamente, vienen.
-¿Cuáles son sus motivaciones para componer?
-Le tengo que responder con una idea bastante parecida a lo que dije anteriormente... Creo que todo me motiva y también nada, especialmente. Tomó un instrumento, uno de los ocho que toco, y comienza a aparecer algo así como una música que va teniendo su propia forma, cadencia y espacio, pero sin pensarla por anticipado.
-¿Cómo prevé su show en Buenos Aires?
-Haremos Tiki y temas de otros discos. Es la primera vez que tocaré en Buenos Aires con el grupo y creo que a la gente le gustaría que hiciera una especie de concierto en el que hubiera temas actuales y de otros discos anteriores. La verdad que espero que le guste mi música al público.
-¿Qué opina del proceso que está atravesando el jazz, cada vez más influido por las músicas del mundo?
-El jazz siempre se ha abastecido de otras músicas, lo cual hace que haya músicos de ese género en todo el mundo. Donde uno vaya, siempre encuentra algún músico que hace jazz y es precisamente, ese carácter universal el que le permite vivir y renovarse. Creo que lo que sucede hoy es que hay más comunicación y, entonces, podemos disponer de una mayor diversidad de información que antes desconocíamos y es así cuando vamos recibiendo influencia de músicas cuya existencia antes ni siquiera conocíamos.
-¿Podría recordarnos sus años en el grupo de Metheny?
-Estuve con Metheny un año y medio, y fue una excelente oportunidad, como también la de haber estado con Chick Corea, Harry Belafonte, por ejemplo. Todos fueron importantes para ampliar mi vocabulario y seguir creciendo.


