Cuando la música es juego
Fena presenta su último disco, Despega y vuela, en un ciclo en Notorious
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Recital de Fena, presentando su Despega y vuela. Con Fena Della Maggiora en guitarra y voz, Juan Absatz en teclados, Andrés Dulcet en bajo, Matías Miguel en guitarra y Emiliano Jiménez en batería. Músicos invitados: Gonzalo Aloras y Nicolás del Cid. Nuevas funciones, hoy y todos los viernes de noviembre, en Notorious, Callao 966, a las 0.30.
Nuestra opinión: muy bueno
A las palabras convoca Fena al comenzar su show. Palabras en la canción que elige para romper el silencio ("Palabras de otro") y palabras en el comentario, también casi inicial, sobre el rock, sobre el arte, sobre el estado de las cosas. Fena elige aludir a Spinetta, a las palabras que éste dijo sobre esos temas en una reciente entrevista en la revista Rolling Stone .
Se percibe, en la noche de Notorious, un código compartido. Misterios y posibilidades de los shows pequeños, de esas situaciones que promueven y propician el despliegue del arte, la noche inspirada, la comunicación sin más intereses que el aquí y ahora y que puede hacer que la canción escuchada, la canción tocada, redima del día y sus ajetreos.
Será porque está acompañado por los mismos músicos, a excepción del baterista, con los que grabó su último disco que Fena elige un repertorio casi íntegramente basado en éste, y sólo agrega dos temas de su anterior trabajo, Cartas para tres . Esta noche, las canciones de Despega y vuela suenan más ásperamente rockeras, más despojadas de ornamentos y de ese ritmo rumboso que sobrevuela varios de los temas del disco. Salvo, claro, cuando la rumba es convocada abiertamente, y entonces sí, con la guitarra flamenca y acalorada de Nicolás del Cid, el tema "La otra mitad" se hace fiesta, reclamo, quejido y salvación.
Ese aire de rumba fue casi la contracara del otro momento de "invitado de la noche". Gonzalo Aloras, solo al piano, entregó dos canciones propias, en uno de los tramos más íntimos del show, antes de sumarse a la banda para hacer "En el pasillo de ningún lugar".
Las canciones se alternan con comentarios, bromas, chistes y juegos de ingenio y de palabras. El artista que puede ser actor o conductor pero que antes que nada y donde más brilla es con la música imprime su estilo juguetón al show: promete no usar el "arjonaizer", un instrumento de "ultima tecnología" que convertiría cualquier buena metáfora en una menor y más vulgar; confiesa que está siguiendo un curso de marketing de rock por correspondencia que dicta un conocido productor del medio, y se ríe de sí mismo con la anécdota de loser resignado en la que confiesa que su nombre, siempre malentendido, terminó siendo para una empresa telefónica Delia Magiora.
Jugar con la palabra y con la música. Porque sobre el final todas las puertas se abren con su homenaje-versión a Stevie Wonder y su "Superstition" y, una vez más, la rumba que canta el desencuentro, y que juegos de la música y la palabra, otra vez, propicia el encuentro final, de banda e invitados.



