
Cuatro voces cordobesas para cantar las músicas del mundo
"No nos gusta el término world music , ni tampoco quisimos hacer algo antropológico, lo importante para nosotras es usar la voz como un instrumento y ver qué pasa cuando ingresa en ritmos populares de diferentes partes del mundo", define una de las integrantes de este cuarteto vocal, difícil de catalogar, llamado De Boca en Boca, que se presentará pasado mañana, en La Trastienda.
En su segundo trabajo, el grupo vuelve a sorprender con un muestrario musical de diferentes regiones del globo terráqueo. Incursionan en ritmos de Zaire, Nueva Zelanda, Haití, Ruanda, Finlandia y el norte argentino, con un lenguaje estilizado. "Hacemos una música popular contemporánea, porque estilizamos diferentes ritmos del mundo. No queremos hacerlas tal cual son en su lugar, porque no tenemos un objetivo académico, sino que buscamos un resultado artístico, aunque estamos en contacto con musicólogos para entender el contexto de las canciones. Por eso, usamos la voz y la percusión, que es lo que tenemos más a mano", aclara Soledad, una de las cuatro vocalistas del grupo.
-¿Cómo consiguen el material?
-Mucho lo conseguimos por medio de discos de afuera, invertimos mucho en material, hay cosas que descubrimos en viajes, grabaciones que nos van pasando o material de musicólogos y antropólogos que se interesaron en lo que hacemos. Por eso, cada disco lleva un largo tiempo de maduración y desarrollo, porque descartamos mucho, para que sea creíble y no algo impostado.
Así como su nombre lo indica, el interés por estas cuatro cordobesas fue creciendo de a poco, transformándose en una rara avis del medio local. "El primer disco lo hicimos para los amigos, actuábamos en encuentros de antropólogos y nunca pensamos que alguien estuviera interesado en nuestra propuesta. Pero después el espectro se fue ampliando. El debut como teloneras de Cecilia Todd fue muy importante para nosotras", confiesa Alejandra.
Los sonidos del grupo serrano recorrieron festivales de todo el mundo, donde lograron la aprobación inmediata. "Fue muy bueno lo que nos pasó en México, donde había un encuentro de coros de todo el mundo. Ahí, nosotros dimos un taller sobre el trabajo vocal en los ritmos populares. Y se produjo algo mágico, porque cuando hicimos un tema que habla de una lavandera del Pacífico, una mujer negra de Martinica se puso a representar a esas mujeres."
-¿Piensan seguir recopilando material de otras partes del mundo o quieren ampliar el repertorio?
-Estamos abiertas a los cambios. Somos fanáticas de Boby McFerrin y nos gusta Zap Mama, incluimos algo de ellas en el último trabajo. Pero también estamos pensando en la posibilidad de entrar más de lleno en la música folklórica argentina y americana. Hacer un buen trabajo de recopilación, porque sabemos que hay mucho material virgen ahí para poder desarrollar.
El grupo fue ganando su identidad a pesar de los prejuicios. "No sentíamos que estuviéramos dentro del folklore ni dentro del jazz, era algo incómodo. Empezamos tocando en ámbitos universitarios y reductos más experimentales. Simplemente nos dejamos llevar por la curiosidad y por ritmos que reflejen la vida cotidiana y las costumbres de la gente. No importa si vive en Eslovenia o en el norte argentino."



