Dtoke, el rapero que convirtió a las batallas en un fenómeno de cifras millonarias

Dtoke, ícono del hip-hop argentino, repasa su carrera con Rolling Stone y visualiza sus próximos pasos
Dtoke, ícono del hip-hop argentino, repasa su carrera con Rolling Stone y visualiza sus próximos pasos Fuente: RollingStone - Crédito: Juan Francisco Sánchez
Juan Ortelli
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8 de agosto de 2019  • 12:19

Dtoke tiene una teoría. Según dice, lo suyo son los años impares. Para afirmarlo, el MC argentino amucha estos datos: en 2011 viajó a Córdoba y ganó su primera batalla de rap importante, la The King of Freestyle; en 2013 se consagró campeón nacional e internacional de Batalla de los Gallos, el título más grande del circuito de batallas en español; en 2015 logró el bicampeonato argentino (un hito que no ha vuelto a repetirse), y en 2017 derrotó a Wos en la final del último Quinto Escalón. Contundente, ¿cierto? ¶ Después de que la mayor parte de 2018 -como de costumbre en año par- no fuera buena para él, en noviembre Dtoke expuso por primera vez su teoría de pares y nones en Twitter: "En los pares, cierro bares. Al siguiente, cierro picos", escribió. "2019 va a ser el año". En su tweet no enumeraba los logros detallados al comienzo de esta nota ni tampoco que iba a actuar en la serie El marginal 3, que estrenó en julio rompiendo el prime-time y en la que Dtoke hace, como no podía ser de otra manera, de Dtoke.

En el motorhome de FMS (Freestyle Master Series), la liga profesional de batallas donde compite el Top 10 de Argentina, la mayoría de las estrellas -Trueno, Replik, Cacha, entre otros- se alborotan alrededor de la PlayStation para unos partidos de Fifa relatados en vivo por el Misionero, un ex freestyler y ahora icónico presentador de batallas que es host de la liga. Jaime Encinas, el promotor vasco a cargo del desembarco de esta liga española en tres países de Latinoamérica (Argentina, Chile y México), hace un anuncio mientras el motorhome se desplaza en la noche con rumbo a Santa Fe: todavía no pasó la segunda fecha del torneo -la de mañana, 11 de mayo, que está agotada- y ya están vendidas todas las entradas de la tercera y la cuarta (Tucumán y Mar del Plata). Los chicos lo escuchan un momento y vuelven a lo que estaban haciendo. Están acostumbrados a ese tipo de repercusión: si elegís a tres de ellos al azar, sus redes sociales combinadas suman más seguidores que las de los Rolling Stones. Por el contrario, Jaime no oculta su alegría.

También conocido como "Perrako", Jaime es una especie de vikingo en sus cuarentas que trabajó con muchos grupos y artistas de rock, de los españoles Marea y Leiva hasta La Renga. Tiene su base en Buenos Aires y ha viajado muchas veces en este Scania negro de panza dorada conocido en el mundo del rock como "La Babosa", que es -en parte- propiedad de La Vela Puerca, con quienes Jaime recorrió Argentina como road manager. Él también estuvo detrás de varias visitas de Violadores del Verso y de la producción del último Quinto Escalón, pero dice sin culpa que, hasta hace unos años, de rap no tenía "ni puta idea". Es un rockero vieja escuela que en su equipo tiene trabajando al ex cameraman de CQC Fernando Flores y a parte del departamento audiovisual de Vorterix para los streamings, y que -desde su perspectiva de promotor- señala que el dato es que este año los tickets para batallas de rap se están vendiendo más rápido que los de los shows de trap en Argentina.

Se esperaba que el final de El Quinto Escalón en 2017 y el hecho de que Wos abandonara la FMS tras campeonar en 2018 (para dedicarse a la música y la actuación) hicieran caer la demanda en torno a las batallas, pero ocurrió justo lo contrario. "Yo creo que la persona que va a ver una batalla, va en busca de emociones distintas a las que puede encontrar en un recital de rock", explica Dtoke, fumando sentado del lado de la ventanilla, en una de las mesas del motorhome. "Aunque muchas bandas cambian su show todo el tiempo, vos vas a una batalla y de verdad no sabés con qué te vas a encontrar: puede ser una mierda que decís 'para qué chota vine' o uno de los días más zarpados de tu vida. Porque si te tocan dos que están prendidos, vas a sentir cosas increíbles".

Para Dtoke, el gran éxito de las batallas de rap improvisado tiene que ver con que "no es nada fácil" hacerlo. "Es comerse ese viaje y entender que lo que están haciendo esas personas ahí arriba es muy difícil", dice. "Muy, muy, muy difícil".

Entre todos los que están en este colectivo, Dtoke es como una leyenda viva. Nacido y criado en Rafael Calzada, en el sur del conurbano, Gastón Serrano fue el primer rapero popular argentino de la nueva generación, con un alcance solo comparable al de Jazzy Mel a comienzos de los 90. Empezó a rapear de grande, a los 21 años (tiene 33), cuando las batallas todavía no eran populares. "Mis compañeros de laburo me decían 'Reggaetón'", recuerda.

Otros dos datos alimentan su teoría de los años impares: sus primeras rapeadas fueron en 2007, la época en que se mudó con su padre, Eduardo, un carnicero buscavidas que le transmitió su pasión por River y la pesca; y en 2009 armó junto a sus amigos el Halabalusa, un potrero de batallas de rap en un bosquecito junto a las vías del tren en Claypole, que más tarde inspiraría la creación de El Quinto Escalón (la batalla de plaza más grande del mundo). Desde el Hala, Dtoke se forjó un nombre rápido en el circuito de batallas callejeras. "Desde el principio", dice Dtoke, "yo ya tenía en mi cabeza como objetivo comerme vivos a todos los que compitieran en las plazas".

En 2012, cuando Red Bull relanzó Batalla de los Gallos en Argentina tras un "parón" de varios años, Dtoke ya era uno de los grandes favoritos; sin embargo, ese año terminaría perdiendo contra Tata en primera ronda (era año par).

"Yo lo que tuve fueron picos", explica Dtoke sobre su camino a la popularidad. Aunque le pedían fotos desde mucho antes, "más o menos desde que los primeros videos del Hala pasaron las 100.000 reproducciones en YouTube", el primer pico fue en 2013, cuando ganó la internacional de BDLG. Por primera vez, el hip-hop local demostraba que podía ser masivo (llenando el Malvinas Argentinas) y no gracias a un grupo o un MC, sino a una batalla.

Campeón de esa edición histórica, Dtoke era un fenómeno que escapaba a las convenciones del hip-hop nacional. De pronto, en el país del flow, ganaba un rapero que era puro punchline y berretines de barrio. Medio bizarro a veces, con rimas repletas de "muletillas" o frases de relleno (las más célebres: "Lo hago bien en esto" y "Dense cuenta"), contra todo pronóstico, Dtoke -que cuando ganó la internacional manejaba un remís- logró transformar sus limitaciones en virtudes y despertar la empatía de una nueva generación de fans atraída por el regreso de BDLG. Esto coincidió y entró en combustión con el ascenso del live-streaming (una nueva forma de ver batallas y todo tipo de espectáculos online) y muchos empezaron a percibir a Dtoke como ese "jugador del pueblo" (hay memes al respecto) que, con huevos, era capaz de traernos la copa.

Esta percepción general comenzó a crecer después de un cruce en la inter de 2013 (en semifinales, contra el chileno Stigma) que se volvió viral y durante un par de años fue la batalla en español más vista de la historia, con más de 13 millones de views, hasta que en 2015 le sacó el puesto otra batalla suya (contra Arkano, en la BDLG internacional en Chile), lo que marcó un segundo pico.

Parado sobre esta segunda batalla, que hoy supera los 38 millones de views (la batalla de rap más vista de YouTube), Dtoke no solo se metió en la elite del freestyle, donde habitan exclusivamente los GOATs: Aczino, Chuty, Arkano (que se retiró este año)... Dentro de ese grupo selecto, Dtoke está en un nivel aparte en el que su nombre aparece junto al de los battle rappers más virales del mundo, como el filipino Loonie, el ruso Oxxxymiron y el libanés nacionalizado estadounidense Dizaster, villano del film Bodied de Joseph Kahn. De hecho, en algunas estadísticas Dtoke supera al propio Loonie (su batalla individual más vista tiene solo 26 millones de reproducciones).

Con el tiempo, Dtoke se fue volviendo ese "campeón mediocre" capaz de dejar a los mejores en evidencia. "Yo no soy el que tiene el mejor flow ni las mejores estructuras. Tengo muletillas, soy repetitivo, tengo un montón de cosas en contra. Pero yo rapeo", dice en un momento del viaje. "Yo me monto arriba de la pista y rapeo. Mal, bien... Yo rapeo".

El tercer pico fue en 2017, cuando le ganó a Wos la final del último Quinto Escalón. Wos, que empezó viendo batallas de Dtoke y en 2016 le había ganado una (en un Quinto Escalón especial, en Groove), no pudo con él esta vez. "Hay competidores que si los agarrás con el nivel bajo, los quebrás. Pero al Dto siempre es complicadísimo ganarle", dice Wos. El Dto, continúa Wos, puede subir o bajar su nivel, pero siempre está "mentalmente fuerte. Tiene la experiencia para no desconcentrarse con boludeces".

"Esa fue la alegría más grande que tuve dentro del freestyle", dice Dto. Significó algo grande para él porque Wos era el competidor emblema del "Kingto" -como se lo llamaba- y también porque era la confirmación de que, aunque lo habían dado por muerto varias veces (después de dejarle el micro en el suelo a Stigma o cuando Arkano le dio un beso mientras rapeaba), aún seguía vigente. "Ganar el último Quinto Escalón me dio más alegría que ganar la internacional de 2013", dice.

Desde Argentina, Dtoke fue uno de los que empujó hacia adelante la cultura de las batallas en español. "Yo creo que ayudé mucho a impulsar el movimiento de todo", continúa él, vestido con una campera gris de la línea Racing de Red Bull. Durante toda esa época anterior a que Duki y Paulo Londra -propulsados en gran parte por el fanbase de las batallas- conquistaran los charts, cuando el freestyle en español empezó por fin a emerger, fue a Dtoke a quien le tocó "poner la cara y hacer un montón de cosas". Como Arkano, que obtuvo el récord Guinness por rapear más de 24 horas seguidas dentro de una caja de vidrio en la Puerta del Sol, en Madrid, Dtoke fue el otro que más activaciones de marketing hizo con Red Bull y Batalla de los Gallos. Se tiró de un avión en Austria, cocinó para sus compañeros (un autotrolleo a su bicampeonato nacional, donde rapeó mal con la palabra "lenteja"), le pateó un penal a un arquero de apellido "Batalla" (no sé si la captaron) y se subió a un auto con "El Matador" Carlos Sainz en el Dakar.

Como resultado, Dtoke consiguió que este 2019 Red Bull por fin le firmara un contrato de branding similar al que les dan a los deportistas de la marca, mientras en su caso además tiene otro con FMS como uno de los competidores más caros de la liga (lo que es un año impar si sos Dto, ¿no?). Y en cuanto a su cara, que -con esos rasgos de doberman- apareció en una lata de Red Bull edición especial, bueno, esa cara ya es indiscutiblemente una de las más conocidas de este movimiento que abarca casi 20 países.

Dtoke en el set de la serie El marginal 3, con Abel Ayala, Nicolás Furtado y Rodrigo Mora. "Me gustaría hacer un papel importante en alguna ficción"
Dtoke en el set de la serie El marginal 3, con Abel Ayala, Nicolás Furtado y Rodrigo Mora. "Me gustaría hacer un papel importante en alguna ficción" Crédito: Instagram/Dtokefree

"Apenas entramos, ya era el más famoso de la cárcel", dice Mauri Waddle, un relacionista público que lo ayudó a conseguir su papel en El marginal 3. "Todos, desde el más consagrado hasta el pibe de los cables, le pedían fotos, y él iba saludando: '¡¿Todo bien, perri?!'". Waddle, que lo acompañó en el rodaje (en la ex cárcel de Caseros, muchas veces de noche) como su agente, dice: "Cuando los productores vieron que tenían ahí a un pibe con más seguidores en las redes que su estrella principal, empezaron a darle más escenas".

Dtoke terminó apareciendo en siete de los ocho episodios de la nueva temporada e impresionó a Sebastián Ortega, el director, que lo incorporó sin hacerle casting ni prueba de cámara. "Dtoke encajó muy bien en la Sub 21, se hizo parte del grupo automáticamente", dice Ortega. El desafío en esta temporada era ampliar el universo carcelario de San Onofre tendiendo puentes con el fútbol argentino (aparece el ex delantero de River Rodrigo Mora) y la música. En la segunda temporada habían tenido a La Joaqui, una trap queen que también salió de las batallas, y para la tercera Ortega fue a fondo con esa idea, sorprendiendo incluso a su propio equipo cuando se encargó de dirigir personalmente el videoclip de "Entre cuatro paredes", de Duki, para la nueva artística del programa. "Yo creo que Dtoke es un poco el Padrino de la cultura urbana en Argentina", dice Ortega. "Él fue uno de los primeros en abrir un espacio para que surjan artistas nuevos que hoy están liderando los charts de Spotify y tienen millones de views en YouTube".

En el set de El marginal, Dtoke se encontró con Duki ("a Duki te lo podés encontrar en los lugares más extraños, porque está en todos lados. ¡Es un animal!", dice) y conoció otra industria, donde hay esperas interminables e instantes de máxima tensión. Pero si en San Onofre Dtoke hace de sí mismo, ¿cómo es que terminó preso? "En la serie no se explica, pero yo me inventé una historia en mi cabeza", dice él. "Pensé: 'Alguien le hizo algo a mi hija, a mi novia o alguien de mi familia, y comió. Lo hice comer'. Porque si me pasa algo así en la vida real, es muy probable que yo haga algo por lo que pueda ir preso".

Dtoke, que también se cruzó varias veces con Toto Ferro en el rancho de la Sub 21, durante una de esas noches en el set se conmovió viendo a Alejandro Awada cerrar una escena en el patio del penal. "No te quiero spoilear nada", dice. "Fue una escena que solo la hicieron dos veces y las dos veces fue tan real, guacho, que me dieron ganas de llorar".

En esa escena de Awada con el mayor de los Borges (un brillante Claudio Rissi), algo en Awada le recordó a su padre; no sabe bien qué fue, ya que nunca lo vio en una situación de tanta violencia física y psicológica, pero lo sintió.

Si a alguien le debemos que Dtoke siga compitiendo es a su padre; junto a su hija, Alma, los pilares fundamentales de su vida. Año tras año, por su hijo, "el Edu" empezó a fanatizarse con las batallas: "Las ve como cuando ve a River, ¿entendés? Y me dijo que las sufre", dice Dtoke.

El año pasado, en plena ola del trap argentino, Dto pensaba retirarse para hacer música, como estaban haciendo todos; de hecho grabó un trap, "Si llamo me llega". "El año pasado quedé quinto en FMS compitiendo a un nivel paupérrimo, ¿está bien?", continúa él. "Sin entrenar y, aparte, sin poner huevos. Porque encima de que no entrenaba, subía al escenario y me daba paja. Era: '¿Me tengo que putear con este? ¿En serio?'. No tenía ni ganas".

Lo que le hizo cambiar el chip fue una discusión fuerte con su padre por las batallas que venía perdiendo, en la que Dtoke incluso se enojó y le pidió que lo dejara "disfrutar". La respuesta de su padre fue de esas que te mueven el piso: "No me digas que estás disfrutando, a mí no me mientas", le dijo. "Vos perdés y yo sufro. Y si te veo perder sin huevos, sufro el doble".

"Este año estoy compitiendo con más huevos, que es lo que siempre me destacó", dice Dtoke. Empezó con el pie derecho: se llevó los tres puntos de la primera jornada de FMS contra Papo y parece emocionado con el rival de mañana, Trueno, un (ya no tan) niño prodigio del rap. "Mañana tengo la batalla más difícil de la temporada", dice.

No para de sacar cuentas: como el año pasado contra Trueno perdió tras una réplica, es decir que sacó un punto, si mañ... "Yo saco esta cuenta, amigo. Perdoná", me interrumpe. "Si mañana logro sacarle un punto otra vez a Trueno, con dos que me robé en la batalla contra Papo, todavía sigo arriba en el promedio".

En Santa Fe, Dtoke tiene todas las de perder pero termina ganando: el formato FMS (donde se puntúa patrón por patrón, con puntos extra por flow, skills y puesta en escena) en teoría premia a batalleros como Trueno, con más habilidades que un Dtoke. Trueno tira a matar con lo que le dicen a Dto últimamente -que está viejo y ya es hora de que se jubile- e incluso le suelta una "premed" muy buena sobre El marginal ("No sos de la Sub 21, sos de la Sub 49"). Pero Dtoke saca a relucir todas sus mañas de zorro viejo. Como en el lugar hay mala acústica, se acerca al retorno y pone caras de que no se escucha durante la batalla, y logra ir a un round extra donde se siente más cómodo y gana.

De vuelta en el hotel, Dto festeja. Ya ganó dos batallas que en 2018 había perdido, y no tiene a Wos estorbando en su camino al título en este año... ups, ¡impar! Pero lo que completa su felicidad es que Lucas Cirilo, su manager, recibió un mensaje del Edu que dice: "Volví a ver a mi hijo, el que tenía ganas de ganar...".

"Ahora apunto a quedar entre los tres mejores de la liga", dice Dtoke mientras camina descalzo por la habitación, todavía con la adrenalina de la batalla en el cuerpo. "Y definir esta FMS sería un sueño", sigue, porque después de una década en las batallas, empieza a cebarse, "seguir vigente", dice, y entonces pasa por delante del espejo de la habitación y ve algo que no le gusta. De pronto, la conversación se ha interrumpido. "¡Lucas!", grita. "¡¿Esto es una cana, boludo?!"

***

'Yo no lo veo rapear nunca", dice el manager de Dtoke. Es un día nuevo y el sol de junio brilla tenue en la zona sur del conurbano de Buenos Aires, camino a la casa de su representado. Lucas Cirilo es el primer y único manager que Dtoke ha tenido; se conocieron hace unos años, cuando Lucas tenía un bar (La Maja) donde Dtoke primero fue cliente y después organizó batallas escritas (la Liga Baazookaa) un tiempo. Pero, como Jaime, Lucas viene del rock: es un personaje cálido y entrador, buen baterista, que tocó con Heroicos Sobrevivientes y acompañó mucho tiempo a Daniela Herrero; cuando Daniela hizo Había una vez... rock, un musical para niños sobre la historia del rock nacional, Lucas era el que hacía de "El oso".

Él nunca había escuchado hablar de Dtoke hasta que le avisaron que estaba en el bar. "¿Batallas? ¿Como los payadores?", preguntó. Ahora, además de ser manager del Dto, Lucas lleva las agendas de varios de los competidores de FMS, incluido Zaina (la joven promesa del free argentino). "Klan o MKS no sabés lo que son, rapean hasta para indicarme que doble acá en la esquina", dice Lucas. "Dto en cambio me pide por favor que los productores de los programas no lo hagan rapear, no entrena nunca... A él le gusta estar tranquilo, cocinarle a la novia, jugar a la Play..."

Ese Dtoke que en el escenario parece que te va a comer el hígado es un tipo hogareño al que apenas le gusta salir de casa. En el camino, Lucas me cuenta que tuvo que convencerlo para ir a la fiesta de fin de rodaje de El marginal. ¡Y para qué! Un famoso ex futbolista que estaba entre los invitados se puso "re gede" con Rochi, la novia de Dtoke de toda la vida (una princesa rockera, profesora de aerobox), y la fiesta por poco termina mal. "Me terminó diciendo: '¡Viste, no tendría que haber salido de mi casa!'", se ríe Lucas.

Desde que empezó a viajar a batallar al exterior (y fue de los primeros), Dtoke siempre detestó dejar el barrio. El tipo cancela viajes que serían el sueño de cualquier freestyler para quedarse jugando a la Play; además de competidor, es uno de los jurados más respetados del circuito, y solo este último semestre plantó tres internacionales ("cada tanto tiro la del ataque de pánico", dice). Dto prefiere cocinar, ir de pesca con el Edu, una buena botella de whisky, y es de la clase de personas que después de ganar el título de su vida, cuando los demás podrían importarle poco, se acuerda de un amigo que la está pasando mal y se lo dedica.

Lucas y él acaban de volverse socios: van a poner un bar en Adrogué, una idea de Lucas para que Dto haga crecer el capital que consiguió hasta ahora y se prepare para el día en que -les pasa a los grandes campeones- finalmente cuelgue los guantes.

Cuando llegamos, Dtoke está esperándonos en el balcón del departamento y el aroma a comida baja hasta la calle. Spoiler alert: no son lentejas. Lleva más de dos horas cocinando este almuerzo para Rolling Stone: una "carne a la cazador", dice, que al cortarla es como una manteca. Hace poco que se mudó acá con Rochi y no tienen pisapapas, así que el puré que viene como guarnición lo pisó con tenedor, y lo pisó tanto y tan bien que parece un soufflé. "¡Soy el manager de Francis Mallmann!", bromea Lucas.

Dtoke posa para Rolling Stone
Dtoke posa para Rolling Stone Fuente: RollingStone - Crédito: Juan Francisco Sánchez

"Antes pensaba: 'Si no hago freestyle me cago de hambre', vivía con la presión de quedarme sin laburo", dice Dtoke durante el almuerzo. "Y ya no. Es como que abrí un montón de puertas para seguir haciendo cosas".

Hoy llegó al millón de seguidores en Instagram y se entusiasma imaginando todas las posibilidades de un futuro no muy lejano. "Mirá, cuando cociné para Red Bull, la pasamos re bien. ¿Vos me preguntás qué haría? Me pongo un canal de YouTube y cocino, olvidate", dice. Se ve, por ejemplo, creando contenidos para su propia plataforma. "Si el video de las lentejas tuvo, no sé, muchísimas reproducciones [casi un millón y medio], me voy de viaje y pesco y cocino al lado de un río. Yo qué sé, me imagino sentándome a escuchar a otras personas y contando mi experiencia. Podría hacer muchísimas cosas si no hiciera más freestyle... Y estoy tan feliz por eso".

OK, pero entonces, ¿qué no haría? "Bueno, yo haría un programa de cocina mío", explica, "pero si viene alguien y me dice: 'Te vamos a dar toda esta plata para que hagas un programa de cocina y expliques las recetas rapeando', eso no lo hago, ¿entendés?". Ese es el tipo de razonamiento que define a Gastón Serrano a.k.a. Dtoke. "Yo rapeo", dice, terminante. "Te hago un programa de cocina, pero no te voy a hacer las recetas rapeando".

Algo que le gustaría es seguir actuando. "Actuar es un laburo distinto", dice. "Allá tenés que estar doce horas esperando y repetir una toma 20 veces, pero me gustó. Me gustaría actuar más, tener algún papel importante en alguna ficción".

Las batallas y la actuación, aprendió Dtoke, tienen algo en común. "Hoy lo veo", dice él. "Las batallas y la actuación se basan en hacerle creer algo al que está mirando. Vos podés rapear muy bien, ser el mejor técnicamente y tener el mejor flow, pero si no podés hacer que tu palabra se transforme en un sentimiento, en esa reacción química que te para los pelos del brazo... no estás rapeando".

Es obvio que sus mundos fuera de las batallas serían la cocina, la pesca, los autos, el rap, las series... "Si me hubiera pasado los últimos diez años de mi vida yendo del laburo a casa, te podría hablar de una sola cosa. Pero tengo 33 y te puedo hablar de un montón de cosas. ¡De una banda de cosas! Una vez me tiré de una avioneta... me subí a un auto de rally con Carlos Sainz... actué en una serie... le pateé penales a un jugador de Primera... Es más, siento como que estoy en mi mejor edad. Y creo que voy a llegar mejor a los 35. No sé por qué".

Tiene claro que su mayor rival para lo que queda de FMS (y después) va a ser su propia edad: se lo dicen en todas las batallas. "Me dicen viejo y yo pienso: '¿Qué me van a decir? Si tienen 20 años'. Vos me preguntás: '¿Te sentís viejo?'. Y no, pero cuando me miro al lado de ellos pienso: 'Ya no soy un pibito'. La diferencia es que yo no les digo: 'Vos sos un guachín, vos no entendés nada...'. No, me pongo de igual a igual. Subo a competir", dice Dtoke. "El tema no es la edad que tenés sino cuántas cosas hiciste, ¿entendés? Yo si me muero ahora, muero contento porque hice un montón de cosas que no pensaba hacer".

Mientras las batallas en español se vuelven un deporte profesional y empiezan lentamente a pasar de una etapa -como observó Dizaster- "infantil" a una forma más adulta de arte, igual que ocurrió en Norteamérica con battlecats de la "era del beat" como Iron Solomon, Illmac y TheSaurus, aquellos que no se retiren podrán optar por hacer la transición al formato a capela; tal vez hasta batallar en otros idiomas. "La gente hoy empieza a apreciar las buenas barras", dice Dtoke. "Pero todavía falta. Todavía hay gente, inclusive en los medios, que no sabe qué es el trap y qué son las batallas, y en qué se diferencian. Pero por ahí en el futuro podamos competir en otro nivel".

Por lo pronto, Dto ya no piensa en el retiro. En este punto cree que es bueno que los veteranos como él no dejen de batallar. "No porque los nuevos no puedan manejarlo, sino porque está bueno que haya personas de otra época para mantener aunque sea un poquito la esencia. Para que no venga un productor y diga: '¿Qué vende más tickets? ¿Los sacamos vestidos uno de cada color, con ropa transparente?'", dice, serio. "Somos raperos, bro".

Entonces, ¿lo veremos compitiendo a los 40? "A los 21 creía que a los 30 no iba a batallar más, y me sigue gustando, así que...", dice Dtoke. Con la boca llena, Lucas agrega: "¡Y está ganando!".

Además este no es el Dtoke de 2013, sino una versión recargada y con mayor experiencia, como dijo Wos, que el año pasado le ganó un "batallón" en FMS no sin antes llevarse un par de golpes al mentón: "¿Al campeón argentino? Te salió muy mal", le puso los puntos Dto en un punch célebre. "¡Bicampeón argentino y campeón mundial!" "Ni siquiera hace falta que esté en un nivel alto", dice Wos. "Tiene la capacidad de sacar acotes épicos de la nada que te dan vuelta cualquier batalla".

Dtoke sabe que, aunque se retire después de este almuerzo, va a aparecer en todos los documentales que se hagan sobre batallas en su idioma. "Yo creo que voy a seguir ligado a todo el movimiento del free. No sé cómo, si de competidor, de juez, de presentador...", dice. "Por ahí termino siendo el DT de la Selección de Freestyle".

Es probable que en 2020 grabe un disco nuevo con Zone, la pequeña bestia del beatmaking que crio la PMC, su crew (Primera Mancha); Red Bull ya le ofreció sus estudios en San Pablo, Brasil. Pero antes, en los planes de Dtoke figura ganar FMS, el único título importante que le falta en Argentina. Estamos terminando de comer cuando él retoma una frase que había quedado incompleta semanas atrás en Santa Fe. "Definir esta FMS sería mi sueño", dice, "porque sé que no se me escapa".

La pregunta es: ¿piensa ganar sin entrenar? "Cuando empecé, practicaba muchísimas horas antes de llegar a un evento", dice. "Ahora no me pongo a entrenar sin ganas, pero imagino qué cosas pueden pasar en la batalla". Acostumbrado a las grandes finales, dice: "Me gusta la presión del momento importante. Dame la batalla picante, ¿entendés?" Ama lo que llama el "clima de final". "Si es la Fecha 8, capaz no le gano a ninguno. Pero en la Fecha 9, siento la presión de ganarle a cualquiera".

Y francamente, no sería raro que lo logre: al cierre de esta edición, va primero en la tabla después de tres batallas. (La tercera fue con el mendocino Sub, que luego declaró: "Es muy difícil tener enfrente a una leyenda como el Dto"). De todos modos, ya dijo que se conformaría con menos. "Para alguien como yo, meterse en el Top 3 sería festejar un campeonato", dice. "No por la posición, sino por haberme mantenido en el juego".

Seguir actualizado es clave en las batallas, y algo que le dio a Dtoke la pauta de que había crecido fue que, hace unos meses, probó jugar Fortnite, un videogame que muchos competidores estaban mencionando en sus rounds. "Me senté a jugar al Fortnite y es una pija, a mí dame el Counter-Strike", dice. "Me dirán: 'Eh, sos un viejo', pero es gente disfrazada de colores tirándose tiros. Para eso, prefiero otro tipo de juegos".

Lo que más juega Dtoke en la Play es UFC 3. Si jugás online, podés encontrártelo conectado a cualquier hora. Suele jugar mientras Rochi estudia para algún examen, y se pasa horas en el sillón rojo del living. Tiene tres peleadores distintos (en general, las palizas las da con Anderson "La Araña" Silva) y últimamente se desafía a distancia con un brasilero que usa a Michael Bisping.

Jugando a la Play, Dtoke siente algo parecido a cuando va de pesca con su padre a la laguna de Chascomús, la Vitel o algún brazo del río Salado. Es siempre igual: entra en un estado de meditación profundo en el que imagina "muchas cosas, hago planes", dice.

Justo el brasilero se conecta y Dtoke acepta una nueva pelea. Mientras tira piñas y patadas, se queda callado; tal vez esté proyectando su futuro, ya sea compitiendo en batallas de rap o dando charlas TED. Durante un rato largo, el único sonido es el del joystick crujiendo, así que después de un par de combates furiosos (nota del redactor: el brasilero lo tiene de hijo), lo saludo y desde ese estado, sin apartar la mirada del plasma, el Dto me devuelve el saludo. Le digo que, si gana la FMS, su teoría de los años impares cerraría perfecto. Y entonces sonríe y dice una palabra más: "Sabroso".

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