El adiós a Goffredo Petrassi
Anteayer, en Roma, la ciudad desde la cual construyó su extensa vida musical, se anunció el fallecimiento de Goffredo Petrassi, a los 98 años. Tal vez poco conocido por los melómanos que no frecuentan las obras escritas con lenguajes del siglo XX, Petrassi fue uno de los compositores italianos más importantes y de mayor autoridad de su generación, tal vez sólo superado, en este sentido, por Luigi Dallapiccolla, como él, nacido también en 1904.
Petrassi comenzó escribiendo música cuando el neoclasicismo avanzaba firmemente por el territorio europeo, con marcadas influencias de Stravinsky y de Hindemith. Aunque también muy vinculado con las posturas nacionalistas de sus coterráneos Gian Francesco Malipiero y, fundamentalmente, Alfredo Casella, el promotor más destacado del modernismo italiano. Con todo, después de los escarceos iniciales, logró demostrar su individualidad en la "Partita para orquesta", estrenada en 1932, la obra con la cual comenzó a cimentar su propio camino. Ecléctico y abarcativo, experimentó la técnica dodecafónica, se dedicó a la docencia, dirigió teatros y festivales, escribió óperas y obras de profunda religiosidad en los años de la Segunda Guerra Mundial, se aventuró en el cine y, desde 1960, y durante casi cuarenta años, se centró en los terrenos de la música instrumental. De su inmensa producción, pueden recordarse "Los cuatro himnos sacros", la cantata "Noche oscura", los muy bellos "Conciertos para orquesta", la variadísima música de cámara y sus particularmente bellas y complicadas partituras para piano.




