El canto viene de Tucumán
Rolando Valladares y los suyos, excepcionalmente en Capital
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El compositor Rolando Valladares estuvo el último fin de semana en Buenos Aires junto a una delegación de artistas de Tucumán. Se presentó en la Feria del Libro, el sábado, y el domingo aprovechó la sala de El Desalmadero para repetir la reunión de musiqueros.
El dato se transmitió de boca en boca, por eso quienes tuvieron el privilegio de recibirlo no se perdieron la oportunidad de encontrarse con el compositor, que pocas veces baja desde su pago a la capital.
"El Chivo Valladares es uno de esos tucumanos que llegan a cualquier parte en cinco minutos", bromeó otro tucumano que estaba entre el público, con la autoridad suficiente para largar el chiste. El invitado de honor de esa noche llegó una hora tarde, pero supo complacer a la audiencia.
Saludó al público desde el escenario, respondió algunas preguntas, elogió a Manuel J. Castilla y se refirió en pocas frases a la realidad, con su voz gastada de octogenario: "El artista no es más que un brote del paisaje. Pero el paisaje está destruido", aseguró este músico autodidacto, que dejó en el cancionero popular piezas tan bellas como la vidala "Subo", "Bajo el sauce solo" y "Zamba del romero".
Luego se sentó a una mesa para escuchar a los artistas programados (Lucho Hoyos, Claudio Sosa y Leopoldo Dessa, entre otros) y para conversar con La Nación junto a su amigo Pato Gentilini, otra referencia musical ineludible de su provincia.
Catamarqueño de nacimiento y tucumano por opción desde hace cincuenta años, Gentilini es pianista, guitarrista y compositor de unas 150 piezas, entre las que figuran "La calladita". Además, cuenta con una nutrida historia musical que incluye la participación en el grupo de Manuel Acosta Villafañe o su propia formación vocal, Huayna Sumaj.
-Valladares suele decir que los músicos más jóvenes no tienen tan arraigado el paisaje.
Valladares: -Es cierto, pero también digo que hay cosas que nacen realmente como una aparición inevitable, de una vivencia y un sentimiento madurado. Y que por otro lado también nos encontramos con gente que compone para vivir.
Gentilini: -Tanto en la música popular como en la llamada culta hay que respetar al autor en su intención, momento y circunstancia. Del 50 o el 60 para acá lo generacional sufrió transformaciones a gran velocidad, por eso hay cosas que parecen muy extrañas a otras. Pero el folklore auténtico pretende expresar el problema del hombre, que es uno solo. Saber sobre su existencia. Porque el hachero y el empleado del banco tienen los mismos problemas.
Valladares: -Y el folklore del llano será igual de auténtico que el de la cumbre. El hombre tiende a sublimar la vida y en eso se define toda la existencia trágica o amorosa.
Tributos
Cuando el recital termina, Dessa, Sosa y Hoyos se arriman a la mesa para sumarse a la charla. El primero es un multiinstrumentista y compositor que cuando tenía 12 años era fan de Led Zeppelin. Odiaba el folklore. "Pero de pura casualidad comencé a entender que lo que no me gustaba eran los folkloristas, no el folklore. También me di cuenta de que la vidala es nuestro blues: son la misma cosa". Actualmente Dessa está registrando un disco solista y cuenta con orgullo que compuso un tema con Valladares, de cuyas obras está, además, haciendo un relevamiento.
El cantante Claudio Sosa viene de una familia musical encabezada por su tía Mercedes. Anda de aquí para allá con una copia de su nuevo álbum, recién salida del estudio, que incluye temas de compositores de las últimas generaciones. Pero no descuida la herencia, ya que en su placa anterior registró temas de Pepe Núñez, otro de los fundamentales del Tucumán. La misma costumbre tiene su hermano Coqui, que en su último CD interpretó "Subo" y compuso junto a Juan Carlos Martínez "Copledal del Chivo Valladares", en homenaje al maestro.
Lucho Hoyos es uno de los músicos más personales que toma la esencia telúrica del folklore y le imprime toques urbanos. Lo hizo con sus discos "Yocavil" y "Bicho de ciudad", lo hará, seguramente, con la nueva producción que está preparando. Ya publicó un CD con piezas de Gentilini, y seguirá con Valladares y Núñez.
-¿Necesidad personal o un inquietud documental?
Sosa: -Creo que es la honestidad lo que une a las generaciones.
Valladares: -Y la humildad. Porque yo no soy nadie para decir que soy mejor que ellos.
Gentilini: -La transferencia cultural es fuerte, por eso es difícil que un hombre de 20, 30 o 40 años piense muy diferente de lo que recibe. Mide, desde sus parámetros, lo anterior. Lo importante es que le interese.
Hoyos: -Que la cadena no se rompa, aunque la dictadura haya hecho un paréntesis. En mi caso, mi vida musical se modifica cuando conozco a Pato, primero, luego a Pepe y al Chivo. Antes curtía un folklore más comercial. Pero por estos tipos encontré otro modo de entender y hacer música, también con Yupanqui o Piazzolla. Cualquiera que no quiera quedarse con la mediocridad tenderá a buscar la belleza.
-¿Les hubiera gustado vivir la bohemia de Chivo, de Pato o poetas como Castilla?
Sosa: -Creo que la vivimos con nuestra gente. El carpintero o el herrero tienen padres que se dedicaron al mismo oficio, y ellos no son menos que sus padres. Y nosotros, dentro de esta época, tenemos nuestra vivencia. La de ellos fue distinta, aunque también tuvieron en contra el sistema.
"Creo que soy un intuitivo"
"Somos como un asado que se está haciendo en la parrilla. La grasa cae en las brasas y el vapor lo vuelve a ahumar para darle un sabor particular. Las combinaciones diferentes le dan formas particulares a cada ser". La frase del Chivo Valladares despierta la reflexión de sus amigos.
Dessa: -Yo he relevado los temas del Chivo y si te digo que uno de sus temas es de John Coltrane vos te lo creés. Encontrás apoyaturas, sucesiones armónicas, disminuidas y un montón de cosas técnicas que ahora no vienen al caso. El habla de una manera muy sencilla. Creo que es folklórico, pero su música no lo es.
Gentilli: -Una cosa es recibir una temática y reproducirla, otra es recibir transferencias culturales y aplicarlas. Esa construcción es diferente. Se puede decir que el Chivo es una excepción digna de estudio.
Dessa: -Para mí tiene un pensamiento posmoderno que tiene que ver con nuestra generación. No le importa el folklore en el sentido formal.
Valladares interviene ante tantos elogios y los devuelve: "Lo que sacude profundamente a un hombre es el verdadero arte. También creo que soy un intuitivo, pero es necesario que haya gente como ellos, con formación. Yo los valoro mucho. Somos una sola pieza; todos somos un pedacito del alma de la música".


