
El ciclo celebra sus 25 años
Con la conducción de Adelma Gómez, mañana se inaugurará la temporada
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El ciclo "Conciertos de órgano en los barrios" celebra sus 25 años ininterrumpidos, bajo la conducción de la organista Adelma Gómez.
El concierto inaugural de sus bodas de plata tendrá lugar en la iglesia Santo Domingo, en Belgrano y Defensa, mañana, a las 17, oportunidad en la que el prestigioso organista Luis Caparra abrirá la 25a temporada con obras de Bach, Vivaldi-Bach, Buxtehude, Gustav Merkel y Jean Langlais. Con entrada libre y gratuita.
Hace siglos se lo ungió -con óleo sagrado- "rey de los instrumentos". Pero este monarca musical nunca alcanzó la popularidad de que gozan súbditos suyos tan cercanos como el piano o el violín. Le fueron extraños tanto las clamorosas multitudes como los presuntos exquisitos. Siendo dueño de portentosas sonoridades, desdeñó el impacto sonoro y la mera espectacularidad. Le basta ser grandioso -imponente y catedralicio- sólo cuando es preciso; pero también sabe de mil sutilezas atrapantes.
El órgano no ejerce su soberanía sobre los demás instrumentos. En cambio, acoge a casi todos ellos entre sus registros y sus cientos -o miles- de tubos. Y, eso sí, preside en los templos, desde los albores de la música occidental, los encuentros donde reina la espiritualidad y la unión fraternal entre los hombres.
Este año, esos reyes -los órganos de nuestra ciudad, de nuestros barrios- están de fiesta. Hace 25 años que el espíritu quijotesco de una organista los ha reivindicado a través de restauraciones y de conciertos, para preservar tales tesoros que honran nuestro patrimonio ciudadano, y enriquecer la vida artística y espiritual de Buenos Aires.
Con Adelma Gómez, artífice y guía del ciclo "Conciertos de órgano en los barrios", recordamos esta gesta en la que la naciente democracia de comienzos de los 80 abrió puertas para los espíritus sensibles a la belleza de la música. En esta quijotada sin tregua, la acompañó y apoyó con entrega sin par, el crítico de música y escritor Napoleón Cabrera, quien, hasta hace tres años, fue el comentarista privilegiado de cada encuentro.
Años de gloria para el rey
Los órganos irrumpieron en esta ciudad a partir de 1982. Y desde 1983 el entonces Centro de Divulgación Musical (el famoso CDM), presidido por el pianista y compositor santafecino Ariel Ramírez, otorgó el formidable espaldarazo al ciclo. En un lapso de seis años consecutivos se alcanzaron a ofrecer en esta capital unos ¡600 conciertos anuales de órgano! Hubo sábados y domingos de tres o cuatro recitales en diferentes iglesias de nuestra ciudad. Y se acometieron verdaderas maratones organísticas los días de fiestas litúrgicas, tales como Navidad, Pascuas y Pentecostés.
Buenos Aires -nos cuenta Adelma- es una de las ciudades del mundo con mayor cantidad de órganos. Aquí tenemos unos 110, de los que funcionan menos de la mitad. Todos son importados. Y nosotros, con Napoleón, conseguimos que Ariel Ramírez también nos ayudara decididamente a restaurar estos tesoros descuidados del patrimonio urbano. Un órgano no sólo es carísimo, sino también es oneroso mantenerlo. Porque el deterioro avanza siempre. Por esto quiero enfatizar sobre este fuerte y permanente apoyo brindado por Ariel durante esos seis años, a través del CDM. Ramírez comprendió la importancia de nuestros objetivos. Esto me permitió llevar mi órgano electrónico (con sonidos tubulares) a barrios como Villa Lugano, Barracas, La Boca, donde no había iglesias con buenos órganos. También reconozco que nos respaldaron, en esos años, entidades como la Fundación BankBoston y la empresa Ford Argentina.
-¿Ese respaldo cesó con el cambio de gobierno?
-Así es. Tanto, que los 100 conciertos anuales se redujeron a tan sólo 10. Pero ahora tenemos la suerte de que Teresa Parodi esté al frente de la Dirección General de Música del Gobierno de la Ciudad. Con una gran sensibilidad, Teresa decidió que en lugar de uno (como hasta ahora), podamos ofrecer dos conciertos de órgano por mes. Y apoyar la labor de nuestros organeros quienes, con sólo afinarlos, los mantienen en buen estado.
-¿En qué iglesias tenemos los mejores órganos?
-En la del Santísimo Sacramento (calle San Martín), un Cavaille-Coll (1912), con 5000 tubos, es uno de los más grandiosos en América del Sur. Luego San Juan Bautista (Alsina y Piedras), donde soy organista titular; Santo Domingo, La Merced (Reconquista), La Castrense (Cabildo), la Catedral. Y es muy bueno el del aula magna del Colegio Nacional, único fuera de un templo, que hoy estamos restaurando gracias al entusiasta aporte de Teresa Parodi, y donde también soy organista y sucesora de mis grandes maestros de órgano, Julio Perceval y Héctor Zeoli.
-¿Qué papel juega el repertorio con el público?
-No nos interesa atraer, sino buscar a la gente, para que disfrute de esta música casi desconocida, y con bagaje de siglos. Pero el público siempre se acercó. En tal sentido ayudan mucho mis audiciones de los domingos, a las 9, por la FM de Radio Nacional Clásica ( El órgano, rey de los instrumentos ). El repertorio del ciclo abarca desde siglo XVI hasta el XX. Además, sugiero a los organistas que convoco, a incluir música argentina y contemporánea. Quizá no tanto barroco o romanticismo. Claro que Bach siempre está -y estará- presente.
-Además de incorporar a organistas extranjeros ¿han surgido nuevos talentos?
-En nuestro ciclo tuvimos organistas alemanes, franceses, ingleses, italianos, españoles, escandinavos, estadounidenses, brasileños, uruguayos, una japonesa También a nuestro Osvaldo Guzmán. Y gracias a los excelentes maestros en los conservatorios municipal y nacional, Luis Caparra y Enrique Rimoldi, surgen talentosos alumnos.
Adelma y Napoleón sienten hoy la felicidad de que este "rey" no fue destronado.
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