El grupo Opa vuelve al escenario
Hugo y Osvaldo Fattoruso, junto a Ringo Thielmann
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Uno de los grupos míticos del Río de la Plata, Opa, se reúne esta noche en el teatro Solís, de Montevideo, para sacarle el polvo a una de las historias más interesantes del jazz fusión.
Los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso, en teclados y batería, respectivamente, y Ringo Thielmann, en el bajo, junto a Federico Pizarro en guitarra y la cuerda de tambores del legendario Lobo Núñez le podrán fuego a la noche montevideana.
A comienzos de la década del setenta, en Nueva York, mientras los Fattoruso le ponían un final al grupo Los Shakers, Thielmann, residente en los Estados Unidos, los tentaba a viajar con una serie de conciertos por clubes del Norte.
Es así como aparece Opa en el horizonte musical de los Estados Unidos, con una propuesta venida del jazz, pero con una frescura decididamente arrasadora. El jazz fusión, eléctrico y crispado, gana en melodismo con Opa, que incluyó en su historia a artistas como Hermeto Pascoal, Rubén Rada, Airto Moreira y Flora Purim, entre los más conocidos.
Desde los años sesenta
El trío constituyente se conocía de los escenarios montevideanos de comienzos de los años sesenta, cuando militaban en los Hot Blowers, banda de dixie que participaba junto con la llamadas típicas de los bailes populares.
Allí nació una amistad musical que en la propuesta de Opa surgió con intensidad creativa. Del trío se recuerda su trabajo "Goldenwings", grabado a comienzos de 1976, en Berkeley, en el que el grupo se apoya en la creatividad de Hermeto Pascoal. Era una música creativa que sorprendió no sólo a los auditorios norteamericanos, sino también a los uruguayos.
El candombe, principal motivo de la música de Opa, ganó difusión mundial. De pronto, este género hizo que el Uruguay se conociera. Entonces la música se convierte en una de las principales cartas turísticas de presentación.
La música uruguaya florece por el efecto Opa, grupo que se consolidará con su disco "Magic Time", en el que intervienen Rada, Purim y Moreira.
Grabado en marzo de 1977 en Los Angeles, evidencia la fortaleza de una propuesta que deja en claro no sólo a un Hugo Fattoruso creativo tanto en sus letras como en sus melodías, sino que también consigue impulsar la carrera de Rubén Rada en los Estados Unidos. En aquel tiempo nace su "Malísimo", una de las composiciones más interesantes de su repertorio.
Señales de agotamiento
Poco tiempo después, el grupo mostró las primeras señales de agotamiento. Las continuas giras, las condiciones poco cómodas de "estar en la ruta" y contratos poco claros y desastrosos en lo remunerativo provocaron que el grupo se alejara de los escenarios.
Si bien la unidad del trío no se vio afectada, la idea de seguir se hizo pesada y la disolución sobrevino.
Su última actuación fue en el verano de 1987 en Montevideo, en donde se presentaron en el Teatro de Verano ante unas 12.000 personas. De este concierto surgió un disco: "Opa en vivo 87".
Como en su último concierto de 1987, Opa se propondrá hacer el repertorio del grupo, aunque sin nostalgias; más bien, el encuentro tiene la forma de puesta al día, en particular por el camino que han seguido desarrollando los Fattoruso tanto con su trío como con propuestas personales. En este sentido, la música de Hugo, el compositor del grupo, mantiene una evolución sostenida sobre la base de su amor por el candombe y por su trabajo de revitalización de la tradición.
En cuanto a Osvaldo, que en aquellos tiempos se hacía llamar "George", sigue siendo el principal baterista del género, un aspecto que contribuye a que Opa siga en la modernidad.





