El lado más furioso de la electrónica
El grupo inglés se presentará esta noche
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Si el punk, el rock y los sintetizadores se encontraron hace muchos años, ese momento ocurrió en los años 80 y tuvo a los falsos teutones de Nitzer Ebb -por entonces, un trío recién salido de la escuela en la ciudad inglesa de Essex- como principales protagonistas. Sin embargo, el tiempo pasó y, aunque el grupo nunca dejó de vender discos y sembrar influencias, sus integrantes resolvieron en 1995 andar caminos separados y terminar con su historia de amigos ciberpunks.
Lo más curioso, sin duda, es que ahora hayan decidido volver al ruedo: con los mismos temas, la misma estética y la misma energía, pero con diez años más sobre sus espaldas. Así, en formato de pareja, los originales Douglas McCarthy (voz principal y guitarra) y Bon Harris (voces, percusión y guitarra) encendieron a comienzos del último verano europeo una gira para anunciar la buena nueva al mundo entero, desde Japón a la Argentina. Justamente, como parte de este tour que aterriza en los cinco continentes, hoy a la medianoche, intentarán demostrar en El Teatro de Colegiales que el electro body music no es un estilo ya enterrado, del siglo XX.
Al mismo tiempo que ordena un té en su cuarto de hotel en Lima -primer eslabón de la cadena de presentaciones en América del Sur-, Harris comenta la experiencia de empezar de nuevo. "Trabajar otra vez con Doug es muy parecido a nuestros primeros días juntos, cuando todavía íbamos al colegio y éramos unos skaters apasionados por la música que se metían en problemas. Una vez más, puedo vivir esto como algo nuevo, divertido y excitante", se entusiasma.
Con su nombre escrito en más de un capítulo de la historia de la música electrónica y sus fronteras industriales -con similar protagonismo que los contemporáneos Front 242-, Nitzer Ebb reaparece para subrayar que, desde el sonido hasta la estética, su propuesta no tiene fecha de vencimiento.
"En esta etapa, resolvimos volver a nuestras fuentes y mantener esa imagen militar es parte de lo nuestro, un look simple y fuerte a la vez", admite Harris, que usa adjetivos de la misma familia cuando ofrece algunas pistas sobre el show de esta noche. "Será una sesión muy enérgica y sencilla a la vez, construida alrededor del disco Body of work -una retrospectiva que el grupo editó aún en el divorcio, en 2004-, con una lista de temas clásicos interpretados en su estilo original", agrega.
Ya sin uno de los fundadores entre ellos -el baterista David Gooday-, Nitzer Ebb cobra forma de trío para salir a escena y, en la misión, incorpora a la norteamericana Kourtney Klein en los palillos, que, con sus golpes, da fe de un pasado en bandas de metal.
Frente a una audiencia adepta al baile que, seguramente, llevará hasta Colegiales a fans treintañeros y nuevos fieles, la banda que supo ser telonera de Depeche Mode (en el World Violation Tour ) saldrá al escenario sólo después de que la DJ Romina Cohn haga su parte: un show armado especialmente para la ocasión, con el músico Carlos Shaw en teclados y batería electrónica. Entonces, sí, la máquina del tiempo se accionará y lo más furioso y sintético de los 80 cobrará vida.



