El lado negro del guitarrista blanco
Eric Clapton se unió a Wynton Marsalis para tocar blues y jazz, y el resultado brilla en un imperdible CD y DVD
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A Eric Clapton, que tocó de todo y con todos, sólo le faltaba integrarse a una banda de jazz. Y se dio el gusto a lo grande cuando, en abril pasado, tocó durante tres noches con Wynton Marsalis y sus músicos en el Rose Theater del Lincoln Center de Nueva York. Ahora, por suerte, el gusto es nuestro: el brillante resultado de esa reunión cumbre podremos tenerlo en nuestras casas desde esta semana cuando salga a la venta en la Argentina una edición de lujo, que incluye un CD y un DVD, de los conciertos que brindaron el dios de la guitarra rockera y el apóstol de la trompeta jazzera.
Hay uniones artísticas que no suman, que no agregan nada a lo que cada músico tiene y ofrece. Pero esta alianza virtuosa entre Clapton y Marsalis aprovecha lo mejor de cada uno, y de cada uno de sus mundos, el blues y el jazz, y multiplica la potencia de una propuesta que podría imaginarse estancada en el pasado, pero que suena como si viajara en el túnel del tiempo para reinventar la forma en que la música negra seguirá sonando en el futuro.
El guitarrista británico viene dando, disco tras disco, saltos gigantescos hacia décadas pasadas. Y así como su magistral reencuentro de 2009 con el tecladista y cantante Steve Winwood en los conciertos del Madison Square Garden de Nueva York fue mucho más que el mero choque setentoso de los planetas Cream y Traffic, sus famosísimas bandas e íconos del rock de hace cuarenta años, su último disco en estudio, "Clapton", de 2010, representó su más franco acercamiento al mundo del jazz de los años 40 y 50 con cálidas versiones de standards como "How Deep Is The Ocean" o "Autumn Leaves".
Marsalis tocó en este disco como invitado, y de esa colaboración surgió el germen de este proyecto. que se cristalizó cuando el 7, el 8 y el 9 de abril pasados, Clapton y Marsalis, ambos de impecable traje y corbata, aparecieron en la tradicional base de operaciones marsaliana, el Lincoln Center, con el seleccionado de talentos que suele acompañar al trompetista y un invitado especial de la talla del blusero Taj Mahal.
Clapton, de todas formas, fue el encargado de elegir el repertorio, todas joyas clásicas que van del jump blues (a mitad de camino entre el boogie woogie y el swing) al sonido jazzero tradicional de Nueva Orleáns. Y decidió, junto con Marsalis, que para reforzar el concepto tenían que utilizar la instrumentación típica de la King Oliver's Creole Jazz Band (una de las pioneras del jazz, en los años 20, y que incluyó en su formación a Louis Armstrong), con el agregado del piano y de la guitarra. Y hay una yapa que, por sí sola, justificaría este CD/DVD: la increíble y original versión dixie de "Layla", el clásico claptoniano por excelencia, con la guitarra inflamada de Clapton sacándose chispas con la sección de vientos piloteada por Marsalis, cantada como si su autor hubiera nacido en Nueva Orleáns y no en Surrey, Inglaterra.
Esa perla deja las ganas de que ambos se junten en el futuro, con la misma formación, para virar hacia el jazz los grandes clásicos del repertorio de Clapton (N. de la R.: este cronista intuye que la idea ya está contemplada por los músicos o por sus compañías discográficas).
La filmación de los conciertos, además, permite comprobar que entre Clapton y Marsalis hay mucha química que sobrevuela el escenario (además de un talento casi sobrenatural, claro está). Tocan, se miran, se divierten y se escuchan sin competir en virtuosismo ni en solos pirotécnicos. Un verdadero trabajo de equipo puesto al servicio de la música.
Seguramente, poco, o nada, de este proyecto esté presente en el show que Clapton traerá a la Argentina en su presentación del 14 de octubre en el estadio de River. Pero este CD/DVD es un aperitivo que deja ganas de saborear cuanto antes el plato fuerte de ver en acción a este genial guitarrista blanco de corazón negro.
TRACKS
DANCING MOOD
La historia del ska
La inquieta orquesta que comanda Hugo Lobo acaba de editar una ambiciosa trilogía Non Stop, cuyos tres volúmenes tanto pueden comprarse en formato individual como reunidos en una coqueta caja azul. Las casi cincuenta canciones que contienen conforman un viaje por la historia del género jamaiquino, con invitados de lujo como Rico Rodríguez, Doreen Shaffer (The Skatalites), Pauline Black (The Selecter), Lynval Golding (The Specials) y muchísimos más. Tendrá, como corresponde, una presentación en tres partes, el 7, 8 y 9 de octubre, en Groove.
PUTUMAYO Y METAL
Nuevos lanzamientos
DBN sigue editando títulos de la particular colección Putumayo World Music, que ofrece siempre una mirada de las músicas del mundo donde no se piensa tanto en las raíces como en los cruces y actualizaciones. El último ejemplo de esto es el recientemente editado Bossa Nova Around the World. Como muestra, basta la apertura, "Jardim (Jardim d’hiver), un tema que popularizó el francés Hanri Salvador, un fan de la bossa nova, y que aquí retoma Bïa, una artista brasileña radicada en Canadá. Caminos de ida y vuelta, la especialidad de Putumayo, en una selección realizada por Dan Stopper, el fundador del sello, y que también incluye temas como "Esperança de Mar Azul" y "So Nice" (versión en inglés de "Samba de Verano") y artistas de varios continentes que han incorporado a su manera, la bossa nova.
En un extremo casi diametralmente opuesto, la Distribuidora Belgrano Norte también puso en las bateas locales varios títulos de rock, hard rock, heavy metal y sus cercanías. Entre otros publicó: The Songs Remains Not the Same (unplugged), de Black Label Society; Mirror Ball, Live & More, de Def Leppard; Eclips3, de Journey; Rockaholic, de Warrant; Whitesnake Live at Donington 1990, de Whitesnake; e Into the Wild, el vigésimo tercer álbum de la banda británica Uriah Heep.


