
El regreso de Pablo Alborán: “Necesitaba tomarme un respiro para poner las cosas en orden”
El cantante español está de vuelta con nuevo disco, Prometo, que rompe un largo silencio; al final de su gira anterior, el músico de Málaga tomó la decisión de parar, viajar a Londres, desconectarse y esperar a que las ganas y las musas volvieran a aparecer
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La dinámica álbum-entrevistas-gira-álbum es parte de la cotidianidad de la mayoría de los músicos, sobre todo de aquellos afortunados que logran conservar un éxito sostenido a través del tiempo. Sin embargo, cuando por diferentes motivos y compromisos impostergables esa mecánica se transforma en una vorágine imparable de la cual resulta muy difícil bajarse, el panorama se complica. Eso fue lo que le sucedió a Pablo Alborán cuando, dos años atrás, y a poco de finalizar el tour presentación del celebrado álbum Terral, se acercó a su mánager a un costado del escenario y le confesó al oído: “Quiero irme a casa”. Era la señal inequívoca de que debía abrir un paréntesis obligado tras siete temporadas ininterrumpidas de intenso trabajo.
“Esa última gira se estaba desarrollando con total normalidad, sin ningún drama, pero yo sentía dentro mío que algo no andaba bien. Cumplí con todos los conciertos previstos, no cancelé ninguno y después decidí parar”, nos explica el reconocido cantautor malagueño. “Tampoco fue que quise abandonar la música para siempre ni nada parecido, como se especuló en algunos medios españoles. Era un respiro que necesitaba tomarme; pisar el freno y echar la vista atrás para poner las cosas en orden”.
Así fue entonces que el creador de “Solamente tu” se dedicó a descansar, a despejarse, a “desconectarse” del mundo, dejando de escuchar música, de ver televisión y de ingresar a las redes sociales durante un largo período. Y aprovechando fundamentalmente para reencontrarse con los afectos, la familia y los amigos. También se dio el gusto de viajar solo y por puro placer a Londres y, luego de retomar sus clases de música e inglés para perfeccionarse en ambas disciplinas, se internó a lo largo de siete meses en su estudio para componer, investigar en nuevos ritmos y, de a poco, darle forma a los trece temas que dan vida a Prometo, su cuarto álbum.
Conservando una identidad musical que descansa en las baladas románticas y los medios tiempos, este flamante trabajo discográfico de tono alegre y positivo (del que ya se desprendieron “Saturno” y “No vaya a ser” como cortes de difusión) sorprende, sin embargo, al incluir varios pasajes bailables y de corte electrónico (“Cuerda al corazón”, “La llave” e “Idiota”), amén de ciertas cadencias de reggae y bossa nova, como en “Boca de hule” y “Al paraíso”.
“Para este disco experimenté mucho y quise olvidarme de los prejuicios musicales. Si un tema sonaba a reggaeton, me daba igual. La música es música y me da lo mismo de dónde venga, siempre y cuando haya un mensaje y mucho trabajo detrás. La bossa nova es uno de los primeros géneros que escuché desde pequeño pero nunca había incursionado en él hasta ahora. Y lo mismo con el reggae. Fue un trabajo que hice con mucha libertad, sin temor a probar y cometer errores, y en eso mucho tuvo que ver el apoyo del productor Julio Reyes y de todos los músicos que participaron en la grabación”, detalla Alborán, quien emprenderá su próxima gira por nuestro país en abril de 2018, con escalas en Buenos Aires, Rosario y Córdoba.
–Más allá del sonido orgánico que impera en el disco. ¿Cómo llegás a ese costado electrónico que, en tu caso, resulta toda una novedad?
–Quise modernizar mi sonido después de un álbum como Terral, que era demasiado orgánico y por momentos parecía un registro en vivo. Ahora fui en busca de un sonido más conciso, más limpio y actual, en algunos casos agresivo y en otros más ordenado. Y en ese sentido la labor de Julio Reyes fue la de un guía, tratando de que la idea no se desvirtúe más allá de las innovaciones y de las incursiones en la electrónica y en la música urbana.
–El amor aparece en diferentes situaciones, como el núcleo central del álbum a nivel lírico. Aunque me imagino que una canción como “Vivir” cobra una dimensión especial al describir de manera contundente todo lo que sentías en el momento previo a estos dos años de descanso.
–Por supuesto. Es una canción que pretende ser un himno para todo el mundo, en el sentido de querer perderte, de querer volar sin importar donde aterrizas. Es una necesidad imperiosa de no sentirte juzgado ni controlado; de poder descontrolarte de vez en cuando y, en definitiva, de vivir. La intención es transmitir buenas vibraciones y mandar un mensaje alegre. Creo que todos estamos hartos de recibir malas noticias por todos lados y de la impotencia de no poder hacer más de lo que hacemos. Todos tenemos la responsabilidad de hacer algo por este mundo pero seguimos recibiendo noticias tremendas. Por eso, trato de transmitir cosas positivas; hay que gozar de lo que tenemos y disfrutar de cada momento a pesar de todo.
–A propósito de esa situación que atravesaste. ¿Cómo pensás desarrollar de aquí en más tu carrera, considerando que con la salida de este álbum regresás a un circuito que, a veces, desemboca en una gran saturación?
–No tomándome las cosas de la misma manera que antes. El cansancio siempre va a estar. Yo no paré por esa razón sino por una cuestión de rozar el estar quemado mentalmente, de no conocer otra cosa durante siete años y de querer componer sin toda esa información. Ahora me veo feliz y todo lo que hago lo disfruto más sin sentirlo como un trabajo o una obligación. Antes los viajes los sufría mucho porque me alejaba durante meses de mi familia. Ahora sé que nunca voy a abandonarlos pero disfruto de viajar, de comer cosas ricas, de beber una copa de vino y del recibimiento de los fans en los distintos países que visito. Yo soy una persona muy perfeccionista, quiero agradar a todo el mundo, que todo esté bien pero no a nivel números. No me interesa ser el número uno o el dos. En el pasado, si por alguna razón no podía sacarme una foto con los fans y alguno se enfadaba, yo estaba sin dormir durante tres días por no poder haber cumplido. Todo eso lo entendí gracias al descanso que me tomé. El show siempre debe seguir porque es mi responsabilidad, mi trabajo, lo que elegí y no me quejo por ello. Pero entendí que, a veces, hay que saber decir que no y que no pasa nada por eso. Jamás perdí el entusiasmo por cantar ni por salir de gira. Era sólo una cuestión creativa; estaba sin ganas de escribir, no tenía nada que contar y eso me ponía muy mal. Por suerte todo eso ya pasó.
Pablo Alborán en Argentina. El próximo año vendrá con su tour. El 11 de abril se presentará en Córdoba, el 12 en Rosario y el 14 en Buenos Aires, en el Luna Park


