
El sonido de una Cuba nueva
El cantautor más importante de su generación viene a participar del ciclo El sur suena cubano, junto con Yusa en Café Vinilo
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Kelvis Ochoa tiene el pelo rojizo y rizadamente eléctrico. Su imagen no pasa inadvertida y sus canciones, la primera vez que se las escuchan, mucho menos. En su música se siente la presencia de Sindo Garay, el filin cubano, Spinetta y la música originaria de su región: el sucu sucu. Kelvis tiene 44 años, vive en el barrio Miramar de La Habana y forma parte de una generación de artistas cubanos que creció en medio de la crisis política y cambió los parámetros de la música joven de la isla. "Siempre hice una música que sonara bien cubana por sobre todas las cosas, pero no de la manera como la gente se imagina que es nuestra música. Nosotros a diferencia de la trova cubana recibimos una influencia muy fuerte del rock argentino. Recuerdo la vez que Fito visitó La Habana, fue todo un acontecimiento para nuestra generación. Finalmente podíamos ver que la canción podía sonar rockera, festiva y con textos profundos. Eso nos marcó", dice Kelvis, mientras espía de reojo por la ventana del bar tratando de captar instantáneas nocturnas de esta ciudad de pobres corazones.
Conga, rumba, sucu sucu, changui, mezcladitos con la influencia rockera y swing caribeño dan como resultado una canción nueva con historias nuevas. Como sucede con Andrés Calamaro en nuestro medio, en La Habana, Kelvis Ochoa tiene la misma capacidad de combinar el habla del habanero promedio con los guiños a la cultura popular y esas historias de amores urbanos, que se transforman inmediatamente en himnos de la calle. "Me gusta hacer una historia que se entienda en La Habana, Madrid, la Argentina o Nueva York. Me escribe gente diciéndome que conoció a la mujer de su vida con «Ojos negros», o se casó escuchando «La conga de Juana»", relata el artista que toca hoy y mañana en Café Vinilo, junto con sus compatriotas Yusa, Willi Vivanco y Yissy García.
Kelvis se hizo conocido en la isla y en España al mismo tiempo, a partir de formar parte del proyecto Habana Abierta, seleccionado de músicos cubanos que grabó un disco en Madrid, patrocinados por el dúo Gema y Pavel. Sin saberlo, la música de Kelvis Ochoa y de sus otros compatriotas (cada uno forjó su carrera solista) caló fuerte en una generación. "Cuando salimos de Cuba en el 96, nuestra música era conocida por un círculo de amigos, pero cuando regresamos seis años después, nos vieron miles de personas. La gente había crecido con nuestros temas y nosotros que estábamos en Madrid no lo sabíamos."
-¿Cómo se llevó tu generación con los cambios en la isla?
-Mi generación jugó un papel clave en esta Cuba nueva del entendimiento y la apertura. Fuimos criados con una cabeza muy libre.ß




