
El sueño de Jim Morrison
Quería ser francés. Más precisamente, poeta francés y maldito, como Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud o Antonin Artaud, aunque, más allá de la nacionalidad, también adoraba a lord Byron, el marqués de Sade y William Blake. Es más, de unos versos de este último extrajo el nombre de su grupo, The Doors: "Si las puertas de la percepción se limpiaran, cada cosa aparecería al hombre tal cual es: infinita". El martes próximo (3 de julio) se cumplen 30 años de la muerte de Jim Morrison, en París, donde había decidido instalarse no sólo para escapar de la incontrolable excitación de la Costa Oeste norteamericana, sino para dedicarse, finalmente, a la poesía.
Morrison era, en ese momento, una estrella de rock muy particular, considerado por muchos como el sex symbol más fuerte aparecido luego de Elvis Presley y James Dean. Y eso eran los Doors en plena época psicodélica, cuando entre Los Angeles y California se gestaban decenas y decenas de bandas dispuestas a experimentar bajo la consigna del sexo, droga & rock and roll. Desde su primer álbum (homónimo, de 1967), los Doors contagiaron con éxito su rock urbano no sólo por el poder de seducción de su cantante, sino por su crudeza poética, heredada de los poetas malditos que tanto admiraba, como reflejó en la discutida letra de "The End", uno de sus temas más provocativamente emblemáticos, discutidos y cuestionados. En sus cuatro años de existencia, Morrison obtuvo los más diversos calificativos: desde desarrollar una "política erótica" hasta "el misionero de la sensualidad apocalíptica".
* * *
La muerte siempre estuvo presente en la obra de Morrison, que solía decir de sus compañeros que ordenaban "desde la música, el caos que traigo con las palabras". Y la muerte fue, siempre, uno de los temas que más lo atrajo, tanto en su música como en sus libros (editó tres: "The Lords", 1969; "The new creatures", 1969, y "An american prayer", 1970). De hecho, el año de la muerte de Brian Jones (el bajista de los Stones), el grupo distribuía entre los asistentes a sus conciertos el poema "Oda a los ángeles pensando en Brian Jones muerto".
Hoy, la figura de Jim Morrison sigue siendo una de las más particulares del rock. No sólo porque es uno de sus muertos con más gloria que dejó de existir a los 27 años, al igual que sus contemporáneos Jones, Janis Joplin y Jimi Hendrix, sino porque sus canciones regresan siempre, como aquellas cosas fundamentales que no se pierden en el tiempo.
Murió cuando se había instalado en París para escribir. No podía ya ser francés, pero al menos caminaba las calles que conoció Rimbaud. Lo consiguió, a pesar de que la muerte lo haya descubierto tan pronto, y aunque ya lo presintiera en su último libro: "Oh gran creador del ser/ concédenos una hora más para/ redondear nuestro arte/ y perfeccionar nuestras vidas".
1- 2
Sydney Sweeney y Amanda Seyfried cuentan cómo fue trabajar juntas y qué lugar de la Argentina quieren conocer
- 3
Del día de playa de María Vázquez y Andrea Bursten a los looks de Juana Viale y Nicole Neumann en Punta del Este
4Mel Gibson y Rosalind Ross anunciaron su separación, luego de nueve años juntos



