El tango conquista nuevos horizontes
La música porteña se está convirtiendo en una interesante fuente de trabajo en el exterior para los artistas argentinos
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A casi 20 años de aquel fenómeno que generó el espectáculo de "Tango argentino" en todo el mundo, la música ciudadana se transformó en una de las fuentes laborales en el exterior más fuertes para los músicos del género tanguero. La moda del baile creció paralelamente a la aparición de grupos, orquestas y cantantes que incrementaron la exportación en el mundo de la marca "tango argentino" en las principales capitales europeas y destinos más exóticos como Finlandia, Turquía, Taiwan o los Emiratos Arabes.
"En los últimos años el tango se insertó en otros lugares, aunque no hay todavía un circuito tanguero, pero a la vez tiene la posibilidad de entrar tanto en lugares de música de cámara, milongas y festivales de jazz como en salas de teatro. La diversidad es muy grande y para cada propuesta hay un lugar distinto. Lo que resalta es la avidez de un público más refinado y de programadores internacionales que buscan otras propuestas musicales y no el clásico formato de orquesta, bailarines, los 10 clásicos de siempre y coreografías de cuchilleros. El imaginario tanguero empieza a ser otro", reconoce Carlos Villalba, hasta hace pocas semanas director de Festivales del Gobierno de la Ciudad y uno de los que exportaron el festival "Buenos Aires Tango" a Roma, Barcelona, París y Lisboa.
Posibilidades de expansión
Ese terreno ganado en otros espacios musicales abre nuevas posibilidades de expansión para el género. Según el bandoneonista Walter Castro, que hace dos años está de gira con un trío conformado por el guitarrista Quique Sinesi, que vive en Alemania, y el pianista Pablo Ziegler, el panorama con respecto a otros años cambió. "La fórmula del espectáculo tipo "Tango argentino" está agotada, lo que abre la posibilidad para que se presenten cosas nuevas. Nosotros tuvimos la posibilidad de tocar en lugares con gente donde participaba Joe Lovano o el grupo Van-Van y eso nos acerca a otro público que no compra solamente la palabra tango, sino que le da un valor artístico y agregado a esa propuesta que viene de la Argentina. Además, tenemos una ventaja con respecto a muchos de los grupos extranjeros que hacen tango, que pueden leer muy bien las notas pero están muy lejos de un pibe que toca el bandoneón y nació en la Argentina, porque tiene que ver con la respiración y el pulso de la ciudad."
A partir de que fue invitada por el violinista Giddon Kremer para hacer la operita de Piazzolla "María de Buenos Aires", la cantante Julia Zenko visitó lugares tan distantes al género como Letonia, y experimentó esa rara sensación de cantar para todo tipo de público. "Desde que estoy en esta etapa tanguera, a partir de la invitación de Giddon Kremer, en 1997, he pasado por distintos circuitos. Canté en salas con características parecidas a las del Teatro Colón y por otro lado he cantado en una carpa al aire libre en Noruega, con la gente tomando cerveza, y después cerca de Oslo, en un festival de acordeonistas en un gimnasio gigante. Es muy raro todo lo que pasa, porque a veces me da la sensación de que se sigue valorando el tango más afuera que acá. Incluso creo que los europeos se benefician con el tango más que nosotros porque reconocen que es un valor de identidad cultural muy fuerte y hasta sacan provecho económicamente de eso. Nosotros todavía no nos damos cuenta de lo que tenemos", dice la artista, que este año estuvo nominada al Grammy Latino por su disco de tangos. Esa apropiación del tango en todo el mundo es un tema que llama la atención de los músicos argentinos que viajan al exterior. El cantor y bajista Alfredo "Tape" Rubín incursionó en Europa con el Cuarteto Almagro. Comenzó en 1998, con una actuación en la Cumbre Mundial del Tango, en Lisboa, y pronto se abrieron otras puertas: Suiza, Holanda, Dinamarca y Alemania fueron los primeros rumbos. Desde entonces viajó todos los años.
"A los músicos argentinos se los respeta, pero también encontré cierta soberbia que tiende a apropiarse de la cultura. Me crucé con algún alemán que te quiere enseñar a bailar, un italiano que dice que el tango es suyo o con un organizador de festivales que me dijo que puede bailar tango en cualquier lado, porque ya no es argentino sino del mundo. Son un peligro", cuenta con cierto tono burlón.
Sin embargo, gracias a esa fiebre tanguera que existe en el mundo el Tape tuvo la posibilidad de grabar el CD "Hemisferios" con una formación multicultural (el argentino radicado en París Juanjo Mossalini en bandoneón, el italiano Fabrizio Pieroni en piano, el alemán Leo Weiss en violín y Rubín) y alternar con su formación paralela en la Argentina denominada Quinteto Almagro. Junto a su grupo paseó por ese mundo paralelo del tango en otras ciudades del Viejo Continente. "Las milongas europeas son extrañas. Por momentos te da la sensación de que estuvieran trasplantadas. Podés ver gente que no sigue la música mientras baila y se viste de tanguero exageradamente. He visto varios personajes: algunos de sombrero y lengue. Una vez, un milonguero que hablaba bien español me dijo que había sido tanguero en una vida anterior. En cambio, los argentinos que viven allá tienen otro tipo de actitud. Son una especie de islita de argentinidad."
Mas allá del cambio favorable para los productores extranjeros y la demanda que existe por agrupaciones de tango argentino, no es fácil entrar en este circuito del exterior. Generalmente son los mismos músicos los que producen sus propios conciertos y van armando un circuito propio para que el viaje sea rentable, ya que los cachets son bajos y el secreto está en sumar todos los conciertos posibles en la menor cantidad de tiempo de acuerdo con la capacidad de autogestión de cada grupo, orquesta o solista.
Tarea sistemática
El caso ejemplo en gran escala es la orquesta El Arranque. Ignacio Varchausky es contrabajista y productor de la joven agrupación. Gracias a su metódica y sistemática tarea logró embarcar al grupo varias veces a Europa, hizo una exitosa gira de tres meses por Japón, que le permitió a uno de sus integrantes comprarse un departamento a la vuelta, y llegó a tocar en prestigiosos escenarios, como el Lincoln Center de Nueva York, junto al trompetista Wynton Marsalis. "Nosotros aprendimos mucho del empuje y el profesionalismo del Sexteto Mayor, que fue el primero en abrir caminos en el exterior. Pepe Libertella es un referente en ese sentido, no sólo como músico sino como generador de proyectos. El nos aconsejó mucho cuando comenzamos", señala el multifacético Ignacio Varchausky, que fue el impulsor del proyecto Orquesta Escuela, que también llegó a tocar en el exterior con músicos de un promedio de 20 años.
El caso del grupo Las Pibas tiene más que ver con ese trabajo artesanal y "aventurero" de muchos grupos que están viajando actualmente al exterior. En 2001, Analía se largó por el circuito milonguero junto a la flautista Paulina Fain. Como el dúo Las Pibas realizaron 25 shows en poco más de un mes por Alemania, Suiza y Holanda. Este año Paulina volvió a apostar a los escenarios del Viejo Continente, pero junto a la pianista Laura Antonelli. "Nos está yendo realmente bien -dice la flautista desde Munich, en medio de un periplo que culmina a mediados de octubre-. Creo que al público le interesa más cuando vienen los músicos de Buenos Aires porque les parece más auténtico." Las chicas salieron de Buenos Aires con la agenda totalmente armada: un mes de gira con 20 conciertos en 16 ciudades de Alemania, Holanda, Austria e Italia. Cuando la propuesta musical es de calidad, para estos casos el boca a boca resulta un sistema de difusión antiguo pero muy efectivo. "Se habla con organizadores de shows conocidos en una gira anterior. Ellos muchas veces te recomiendan a productores amigos y también te encontrás con gente que te escuchó y te dice: "Podrían ir a tal ciudad". Esto se complementa con varias horas de navegación en Internet, antes de salir de la Argentina, para tener un panorama de los festivales y eventos que se realizan en distintas ciudades. Y finalmente, los contactos por mail o teléfono. Pero hay que ser muy serio en las confirmaciones y la organización con mucho tiempo de anticipación", aclara Fain.
"Lo más importante es que los músicos argentinos debemos cuidarnos entre nosotros. Esto es: no permitir que por la diferencia del cambio (peso-euro) jueguen con nuestro trabajo. Y de nuestra parte, ofrecer nuestra música con todo el respeto que se merece."


