
Encuentro internacional de guitarristas
Desde hoy y hasta el 16 del actual músicos de 14 países darán conciertos gratuitos en distintas ciudades de la Argentina
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Dedicado a la memoria de los maestros recientemente desaparecidos: Abel Carlevaro y Oscar Cardozo Ocampo, se lanza, a partir de hoy, la séptima edición del Festival Guitarras del Mundo, que se extenderá hasta el 16 y abarcará todo el país.
Lo concibió, y lo lleva adelante desde hace siete años, el prestigioso guitarrista Juan Falú -su director artístico- con la coordinación general de Ana Villa, y el auspicio, desde sus inicios, de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), al que se sumó ahora la Secretaría de Cultura porteña.
Catorce países estarán representados en la muestra, entre ellos Francia, España, Brasil, Uruguay, Cuba y Colombia. De nuestro país concurrirán, además de Juan Falú (recientemente operado del brazo derecho), los afamados Quique Sinesi, Aníbal Arias, Rudy y Nini Flores y Juanjo Domínguez y varios más que cubrirán un ancho espectro. Entre todos suman ciento cincuenta guitarristas del mundo, que abarcarán los más diversos géneros como el tango, los folklores regionales, la música clásica antigua y contemporánea, el jazz y el flamenco, hasta incorporar, este año, el rock. Setenta y ocho serán las jornadas que se desarrollarán en sesenta ciudades del país durante los trece días del festival, cubriendo nada menos que doscientos cuarenta conciertos.
- Importantes cifras, ¿no?
-Sí. Nos sirven únicamente de propaganda, ya que por ellas este festival viene a ser, sin duda, el mayor encuentro mundial de guitarras. Sin embargo, lo que más nos interesa es preservar los contenidos, lo cualitativo. Aquí se dan la mano la masividad y la calidad, como un fenómeno similar al que ocurrió en los años 60, cuando todo el mundo cantaba la zamba "La nochera" como si nada. Hoy, lo masivo es sinónimo de vacío y pasatista. En cambio, este encuentro es una propuesta elevada en lo artístico, que cuenta con la masiva adhesión del público en todos lados. Por eso, si los números expresan esto, me siento reconfortado. Parecería ser la única variable argentina que sube y crece...
- En sus comienzos el festival era modesto...
-Fueron apenas tres localidades: esta capital, La Plata y Río Cuarto. Ahora, son sesenta en todo el país. A propósito, es necesario destacar el apoyo que desde aquellos comienzos nos brindó la Unión del Personal Civil de la Nación. Al margen de ideologías es importante que un sindicato sostenga un emprendimiento artístico de esta naturaleza. Es para reflexionar. Además, contamos con el aval de la Secretaría Municipal de Cultura. No conozco proyectos federales de cultura más importantes ni tan abarcativos como éste.
- ¿No cuentan con apoyo de la Secretaría de Cultura de la Nación?
-De eso mejor ni hablar. De su falta de apoyo se pueden decir mil cosas que conocen muy bien los músicos y los protagonistas de los hechos culturales en este país.
- ¿Qué provincias se incorporan a esta gesta privada?
-Catamarca, Formosa, Chaco y Chubut. Entre las que estuvieron desde un principio debo mencionar Río Cuarto, La Plata, Bahía Blanca y Paraná. Esto coincide justamente con la presencia, en esas ciudades, de fuertes escuelas guitarrísticas, que, además, son canteras de la guitarra académica. Este festival tiene de extraordinario no sólo su propuesta y organización, sino la repercusión. Si se lo llevara a otro país no obtendría la misma respuesta ni el mismo crecimiento. Ocurre que la guitarra es, para nosotros los argentinos -aunque no nos demos cuenta-, un instrumento-símbolo. No hay historia de vida familiar o social que no incluya, aunque fuese de refilón, la guitarra. Nuestras fuentes son inagotables. Es realmente asombroso, increíble. Por allí se canalizan muchas energías. Hay gente desocupada, sin público que la escuche, que sigue componiendo, arreglando, tocando en cada rincón del país. Por eso, el de la guitarra es un movimiento que está en el inconsciente colectivo. Para el festival, en muchas ciudades se realizan preselecciones para determinar quién las va a representar. Hay sedes que organizan festivales para recaudar fondos destinados a costear gastos de los artistas. Son muchísimos los guitarristas que esperan este momento. Incluso, hay que decir que sin auspicio, sin estructura, sin producción ni apoyos televisivos ni figuras de moda, el festival sigue creciendo porque lo abrazó la gente, los artistas y algunos medios importantes. Es lo que uno espera para una sociedad, que se impongan el talento y la calidad artística. Por eso nos sentimos halagados
- ¿Cómo se define la actuación?
-Aquí no se plantea ninguna rivalidad. Simplemente se trata de mostrar un espectro. Allí estarán grandes guitarristas, como Gentil Montaña, de Colombia; Eduardo Fernández, de Uruguay; Cristóbal Pazmiño, de Ecuador; Guinga, de Brasil; Roland Dyens, de Francia, o el grupo Confluencia, de Cuba, junto a guitarristas desconocidos. Están los viejos con los jóvenes, los clásicos con los populares. Además, es una consigna del festival que los artistas de cada región o ciudad muestren lo típico, en técnicas, ritmos, cadencias, sonoridades, etcétera, de cada lugar, para conocer a fondo esas músicas y así enriquecernos todos. Estas son reuniones solidarias para compartir el arte y no separarlo como pretendía el gran Segovia, que renegaba de sus orígenes andaluces y no tocaba flamenco. Entonces, la gente que concurre a los recitales tiene la garantía de conocer y disfrutar de buena música, escondida o vedada a sus oídos, desde una zamba o un joropo hasta el mismo Bach. Y este año agregamos una novedad: la incorporación de guitarristas venidos del rock; los que desarrollaron una estilística propia y creativa. Muchos de ellos bebieron en el jazz. Dentro de la selectividad que nos imponemos, queremos ser generosos con todos los géneros musicales. Y los acercamientos con la gente del rock se hicieron con la mejor onda.
- A ello se agrega el respaldo de una discográfica independiente...
-Claro. Epsa Music viene editando unos treinta discos de Guitarras del Mundo, tanto individuales como grupales, habiendo lanzado a verdaderos artistas.
Juan Falú, que en un tiempo fue periodista en Tucumán y conserva tal apetencia, acaba de regresar de una gira por cinco países europeos, incluyendo el festival internacional de Austria y cuatro ciudades francesas.
-Me ha ido muy bien. Sobre todo fui muy bien recibido en lugares donde había tocado antes. Es gratificante ser reconocido cuando el nivel es de exigencia. Después del festival voy a América central (Panamá, Guatemala y Costa Rica). Aunque en todas partes se muestra el tango, en Costa Rica es muy bien recibido nuestro folklore. Tengo pensado también lanzar un disco en noviembre. Todavía no sé si habrá una parte instrumental y otra cantada. Tengo ganas de mostrar ahora mis canciones, las que compuse con los poetas Pepe Núñez, Ramón Navarro, Lima Quintana, Jorge Marziali (con él tengo una cueca y un tango dedicado a Borges), Roberto Yacomuzzi y la que hice hace tiempo con el Tata Herrera: la "Donata Suárez". Las vienen cantando Jairo, Laura Albarracín, Silvia Iriondo, Liliana Herrero y Ramón Navarro. Bueno... y sigo componiendo... Y si me animo, canto.
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