Entre la guerra y la paz
Cuesta imaginar a Sergei Prokofiev (1891-1953) con su pensamiento y su imaginación puestas en la composición de La Cenicienta , el ballet que el Teatro Colón pone en escena a partir de mañana en el Coliseo. Es que en esos mismos años (1940-1944) el músico ruso se encontraba entregado con alma y vida a la realización de su epopeya lírica Guerra y Paz , según la novela homónima de León Tolstoi. Un hecho crucial, sin embargo, las unifica: las bombas de Hitler que caen sobre Moscú, y el éxodo del compositor.
Fue en el verano de 1941, estando con su nueva mujer, Myra Mendelssohn, en Kratovo, un suburbio de Moscú, y mientras componía algunas escenas de La Cenicienta , cuando la Alemania nazi, rompiendo el pacto Molotov de no agresión, ataca a la URSS. Prokofiev narra esos primeros momentos: "El 22 de junio, en aquella mañana cálida y soleada, yo estaba instalado frente a mi mesa de trabajo. De pronto llega la mujer del jardinero y me pregunta, con aire de terror, si es cierto que los alemanes acaban de bombardear nuestras ciudades. La novedad me trastornó. Nos dirigimos entonces a la casa de Eisenstein, que vivía muy cerca: ¡Era verdad! El 22 de junio de 1941 los fascistas alemanes atacaron a la Rusia soviética".
Los ataques aéreos que comenzaron a hostigar a Moscú a fines de julio hicieron que en agosto el compositor, junto con otros intelectuales rusos, fuera evacuado a Nalchik, en el Cáucaso. Es allí donde comienza el trabajo de composición de Guerra y Paz , la monumental concepción de Tolstoi sobre la lucha del pueblo ruso en 1812 contra las hordas napoleónicas.
Pero son las mismas circunstancias y un análogo escenario, aquellos en que Prokofiev tiene tiempo para pensar en su música para ballet, un cuento de hadas en el que los malos son castigados y triunfan el amor y la bondad. Era la imagen soñada de la paz, aunque sólo la concreta en 1945.
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Según el autor, lo que él deseaba transmitir a través de la fábula popular era, simplemente, el amor, el nacimiento y desarrollo de ese sentimiento y los obstáculos para la realización del sueño: "Le conferí una gran importancia al carácter de cuento", aclara. Habiendo atravesado por las más revolucionarias posturas teatrales y literarias surgidas en los años de su vigorosa juventud, se abría ahora a la búsqueda de una llaneza e ingenuidad que lo hiciera accesible a todos los públicos.
En la composición, Prokofiev acude a la técnica del leitmotiv , del motivo guía. Así, se apoya sobre tres temas: el primero representa a su protagonista agobiada y deprimida; el segundo debe mostrar su lado puro y contemplativo, mientras el tercero refleja su personalidad radiante y enamorada. El músico lo explica: "De esta manera, he buscado transmitir los caracteres de la soñadora Cenicienta, de su modesto padre, de su exigente madrastra, de sus hermanastras autoritarias y del príncipe, bello y ardiente, a fin de que los espectadores no permanezcan indiferentes frente a sus dificultades y a sus alegrías".
Qué lejos de la salvaje Suite escita (extraída del ballet Alla y Lolly ) o de Chout (El bufón) y cuánta distancia de El amor por tres naranjas de sus años de fuego. Es que ya a partir de 1932, su arrolladora genialidad juvenil es desplazada por aquella convicción de servir a esa Rusia gestada durante su ausencia. El retorno a su patria, el contacto poco feliz con los Estados Unidos y la convicción, durante sus años de París, de que la sociedad francesa era estéril y snob (con excepción de Ravel) lo llevó por otros senderos, en los cuales se inscribe esta Cenicienta que ahora podrán disfrutar los amantes del género.




