
Eulogia Tapia, corazón de copla
Noche de emoción por la presencia de la coplera que inspiró la zamba "La pomeña"
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COSQUIN.- Cuando el público de la plaza Próspero Molina se dio cuenta de que estaba frente a la legendaria coplera Eulogia Tapia, a quien el Cuchi Leguizamón y Manuel J. Castilla le habían dedicado la zamba "La pomeña", irremediablemente se puso a llorar. Y habrán venido a su mente los versos: "Eulogia Tapia en la Poma, al aire da su ternura, si pasa sobre la arena y va pisando la luna...". Tierna y emocionada, vestida de gala a la manera criolla -sombrero negro de ala ancha, poncho rojinegro y botas- erguida con su caja en la mano y con las huellas del tiempo en su rostro, la coplera y pastora se dirigió a las cinco mil personas y dijo: "Les agradezco a todos, a Diosito y la Virgen porque me han traído hasta aquí. Que Dios los bendiga y estoy muy contenta".
Una pareja de chicos jóvenes le sacaban fotos y no paraban de lagrimear. El aplauso, con la gente de pie, duró diez minutos. Mariana Carrizo que la había invitado para participar como invitada no podía seguir cantando por el nudo en la garganta. Seguramente no habrá otro momento igual en esta edición de Cosquín.
Fue un chispazo de sinceridad y verdad absoluta. Lo más genuino que le pasó al escenario Atahualpa Yupanqui en años. Ella no terminaba de darse cuenta de lo que pasaba y miraba como traviesa, mientras Marcelo Simón la envolvía en el poncho coscoíno que le regalaron como tributo. Eulogia aprovechó, sin preocuparse por los tiranos tiempos televisivos, para saludar a su comunidad salteña de La Poma, a 3500 metros sobre el nivel del mar en los Valles Calchaquíes, a su marido que se había quedado a cuidar las cabras, a primas y primos, y luego presentó sus credenciales de cantora. "Yo soy hija de las nubes/pariente del aguacero/vivo en el cerro más alto/ donde me alumbra el lucero". Otra vez la ovación estruendosa y los llantos. Antes de irse regaló otra copla: "Alegre mocita i sido/y alegre y vieja i morir/cuando suenan las cajitas/me amanezco sin dormir".
Jairo se quedó solo y sin medios cuando apareció en escena. Es que el show de Eulogia continuó detrás de escena en una improvisada charla que se terminó transformando en un miniconcierto junto a Mariana Carrizo y la comparsa iruyense de Okloya. Cuando Eulogia apareció en la sala de prensa, un centenar de medios de todo el país la rodearon. Uno quería llevarse un abrazo, otro una foto para contarle a su nieto que estuvo con el mítico personaje de la canción; otro, tocarla como si fuera una virgen de iglesia. Su presencia humilde y serena irradiaba algo especial. Los periodistas lloraban como una Magdalena. Un colega rosarino con los ojos en compota tomó el micrófono, le agradeció su presencia, pero no pudo seguir. Alguien tomó la posta y le preguntó cómo había sido ese día cuando Leguizamón y Castilla le compusieron la zamba. Ella, como si el tiempo no hubiera transcurrido cuenta: "Yo he bajado de mi casa al pueblo para cantar. Ahí armaban carpas durante carnaval y se juntaba todos. Yo llegué con mi caballo blanco, como dice la canción. El Cuchi y Castilla estaban también ahí cantando con sus guitarras. Eramos muchos hasta que empezaron los contrapuntos (duelo de coplas entre uno y otro). La gente se fue yendo y yo me quedé sola con ellos dos en un duelo, hasta que les gané con una última copla que decía: «Esta noche va a llover/agua que manda la luna/mañana han de amanecer/como pato en la laguna». Ellos me preguntaron qué quería por haber ganado y yo les dije que me hicieran un tema".
Entonces tenía 18 años, ahora 60, pero su vida es la misma. Se dedica a cuidar sus cabras, elaborar quesos y trabajar la tierra de la misma manera que cuando el Cuchi y Castilla fueron a verla a su casa de adobe en La Poma. "Tuvieron que subir en tractor porque no había camino. Yo estaba con mi padre sembrando, entre la alfalfa, como dice el tema. También estaba el sauce, que está como llorando. Todo eso vieron. Y cuando hablan de «porque te roban Eulogia carnavaleando» era porque me habían robado una chiva". Termina la frase y el sombrero de ala ancha se agita con ella. Otra pregunta. Al periodista le tiembla el pulso y Eulogia lo anticipa para ayudarlo. "La canción recién la escuché como un año después en la radio. No me lo he creído al principio que hablaba de mí. Después me llenó de emoción."
Cuenta que Mercedes Sosa le mandó un disco con su versión de "La pomeña", la que se hizo popular en todo el mundo, pero no tenía equipo para escucharla y lo guarda como un recuerdo querido. Otros preguntan cómo vive actualmente. "Bien con mis cositas nomás", contesta con su tonada campesina. Y entonces un atrevido le pide que cante. Ella lo mira tímidamente y le responde con varias coplas del corazón. La memoria no le falla. El aire se llena de su ternura y de sus lágrimas.


