Experiencia musical que habla de amor
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"My dearest, my fairest..." Idea, intérpretes y directores: Juan Kruz Díaz de Garaio Esnaola y Joanna Dudley. En el Centro Cultural de la Cooperación.
Nuestra opinión: bueno
Una pareja está dispuesta a disfrutar de un banquete, pero sobre la larga mesa, cubierta por un mantel blanco, sólo aparecen campanas de distintos tamaños, algunos instrumentos musicales y pequeños juguetes infantiles. Ambos protagonistas se muestran sumamente excelsos. La velada aparenta transcurrir de manera muy sobria, pero a poco de iniciada la función pequeños detalles de algunos relatos mínimos posibilitarán al espectador cambiar el eje de su mirada. En ese marco de seriedad se deslizan algunas palabras, actitudes, que llevan a la risa.
Ellos parecen estar muy enamorados y ese sentimiento va demostrándose en un juego en el que la música se transforma en una tercera pata de la relación. Así comenzarán a desarrollar ejecuciones musicales marcando un recorrido histórico bastante atractivo: madrigales, música barroca (Henry Purcell) y un salto extraño hacia composiciones más contemporáneas en las que aparecen boleros como "Historia de un amor". En este momento algo se hace más nítido, tal vez, el amor entre ellos oculta mucha tontería.
Durante una hora la pareja/los enamorados/los ejecutantes/los cantantes juegan a componer y descomponer -a través de las interpretaciones musicales- el mundo que habitan, al que pertenecen, ése que les da vida, el que les moviliza internamente cada tema musical y que buscan compartir con una platea quizá desconcertada al comienzo, pero que va entrando muy despacio en el mundo de ellos y los va descubriendo en una individualidad más que atractiva, pero que en verdad sólo podrá definir cada espectador de acuerdo con su propia experiencia personal. Porque esta propuesta tiene dos caminos, o sólo se aprecia a dos excelentes ejecutantes y cantantes o se intensifica esa apreciación con valores muy sensibles que cada persona del público deberá poner en marcha en un intento por buscar la plenitud.
Personajes sin historia
La intención no está en crearles una historia a estos personajes, la neutralidad con la que se mueven en escena los imposibilita, pero esa misma neutralidad bien permite que cada uno de nosotros haga con ellos aquello que nos inspiran, así pueden ser dos serios enamorados, dos adolescentes tontos frente al descubrimiento del amor, dos locos que deliran de placer. Tantas y tantas variables como sus imágenes y juegos lo determinen. Aquellos que puedan realizar un cruce entre las composiciones musicales, la historia social a la que representan y el mundo de sus creadores estará también concibiendo algo más del espectáculo. Así de amplia es esta experiencia.
"My dearest, my fairest..." muestra a dos intérpretes destacados, actores intensos y magníficos músicos que conciben sonidos con instrumentos (flautas, acordeones, un pequeño tambor) y también con muy diversos juguetes infantiles (cornetines, autitos a cuerda y una calesita musical). Seguramente ellos se divierten mucho desarrollando este proceso, desde la platea sólo hay que dejarse llevar.


