Falleció el organista más creativo del jazz
En los años 50 impuso el Hammond
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Jimmy Smith, quien hizo estallar el órgano Hammond con su swing explosivo y una vitalidad sembrada por una portentosa inspiración, falleció el martes último mientras dormía en su residencia de Phoenix, Arizona. Tenía 76 años y, según el agente Bob Clayton, Smith "se acostó a dormir la siesta y no despertó". A la manera de J. J. Johnson en el trombón, Smith fue quien mejor desarrolló el órgano en el jazz moderno. Precisamente fue su swing atrapante enriquecido por sus profundos conocimientos de las armonías bebop y un estilo de enorme fuerza rítmica enraizado en el rhythm & blues y en el funk lo que atrajo la atención sobre este músico que sostenía modestamente ser el continuador de los afamados Milt Buckner y Wild Bill Davis.
Smith tenía la fluidez de un saxofonista en el difícil arte de interpretar jazz con el Hammond, un instrumento de respuesta lenta y que requiere de precisa articulación del sonido.
Su estilo tenía un espeso barniz churchy como resabio de su paso, en su infancia, por los templos evangelistas junto con una forma de hacer imponentes sus bajos que resultaba innecesaria la participación de contrabajistas en sus grupos.
Smith, nacido el 8 de diciembre de 1928, estudió piano y armonía en la Hamilton School of Music y en la Ornstein School y se pasó al Hammond en 1951. Debutó con su nuevo instrumento en el Cafe Bohemia, de Nueva York, donde consiguió una sólida reputación. Gustaba de tocar con guitarristas y fue así que se reunió con Kenny Burrell y con Wes Motgomery, con quien grabó parte de su gran trabajo "Root Down, en vivo". Sólo hizo discos exitosos en calidad y ventas y destacamos uno de ellos "Cool Blues", donde tocó con Lou Donaldson, Tina Brooks y Art Blakey. Fue un gran músico que logró desde su Hammond abrir el jazz a nuevos públicos.



